‘Torpedo 1936: Los relatos’, en prosa o en viñeta, GRANDE

Torpedo 1936. Los relatos

Por mucho que la coyuntura actual sea la más propicia que ha habido a lo largo de la historia del cine para llevar a la gran pantalla cualquier cosa que tenga viñetas y se parezca a un cómic, no es el mercado español el más idóneo para hacerlo a la luz de los varios estrenos que nos han llegado en los últimos años sirviendo de lejano, escueto o inexistente reflejo de lo que dimanaba de las páginas originales de, por poner el que me parece ejemplo más escandaloso, ‘El capitán Trueno’. De hecho, sólo dos producciones de las que hasta el momento se han acercado en nuestro país al mundo del tebeo lo han hecho como Dios manda, respetando la idiosincrasia del producto de partida y aportando los suficientes elementos como para separarse de él y tener entidad propia. Me estoy refiriendo a ‘Arrugas’ y ‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’.

No parece casual que la forma de ambas de acercarse al noveno arte fuera el cine de animación; un cine que, a todas luces, habría servido a las mil maravillas al guión de Torpedo que Enrique Sánchez Abulí escribía hace dos décadas y que forma parte de ‘Torpedo 1936: Los relatos’, volumen publicado por Panini para que haga compañía en las estanterías de nuestras tebeotecas al IMPRESCINDIBLE integral de las aventuras de Luca Torelli y que sirve como compendio de las historias que el gran escritor redactara durante los años ochenta y que publicara, aunque no siempre de forma “exclusiva”, la edición española de la revista ‘Playboy’.

La afirmación anterior viene derivada de la lectura de un libreto que, comenzando en Italia y terminando en las calles de Nueva York —indudables son, en muchos momentos, las referencias a ‘El Padrino’—, funcionaría perfectamente como producción de “dibujitos” y no como una de esas de imagen real de las que nos ha vendido nuestro cine y que, lamentablemente, siempre adolecen, entre otros muchos, de un problema fundamental, el del reparto. Ni Sergio Peris Mencheta era un Trueno adecuado ni, Benito Pocino y Pepe Viyuela unos acertados Mortadelo y Filemón ni, por adelantarnos un poco, Imanol Arias o Quim Gutiérrez parecen los más idóneos para ponerse el traje negro de Anacleto. Resuelto rápidamente de no tener que contar con alguien de carne y hueso, la otra ventaja de la animación, al margen de lo mucho que el dibujo podría acercarse si así se quisiera al trazo de Bernet, es que el respetable siempre está más dispuesto a admitir ciertas licencias en una cinta de dibujos animados que en una de imagen real.

Pero como quiera que el cine español (al menos hasta el momento) siempre ha sido estrecho de parietales, y el americano se deja llevar por disquisiciones demasiado corporativas, el guión de la adaptación de Torpedo a la gran pantalla nunca llegaría a nada y hoy por hoy no es más que un puñado de geniales páginas con las que volver a encontrarse con la arrebatadora personalidad de ese asesino misógino y sin remilgos que es Torelli. Una personalidad que, por supuesto, exudan por cada vocal y consonante los verbos, adverbios, adjetivos, sustantivos, pronombres y artículos que componen unos textos de un tono negro espeso y que sólo sirven para volver a traer a la palestra aquello que Mario y servidor afirmaban por aquí el pasado noviembre de 2014. Decíamos entonces que si te gusta el cómic, TIENE que gustarte ‘Torpedo’, una aseveración que encuentra preciso y ejemplar adendo en las casi doscientas páginas de un libro sobre el que cabría afirmar lo mismo: si te gusta leer, TIENES que leer ‘Torpedo 1936: Los relatos’. No hay más.

Torpedo 1936.: Los relatos

  • Autores: Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 192 páginas
  • Precio: 20,90 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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