‘El caso Sorge: Un espía de Stalin en Tokio’, conociendo a un personaje singular

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Después de estremecernos con las andanzas del asesino en serie que protagonizó su anterior obra, ‘Haarmann’, realizada en colaboración con Peer Meter, Isabel Kreitz coge de nuevo los lápices para contarnos la vida de otro compatriota suyo en una novela gráfica de corte histórico. En esta ocasión, Kreitz asume la responsabilidad tanto del dibujo como del guion para trasladarnos hasta el Japón de las décadas de 1930 y 40, desde los años previos a la 2ª Guerra Mundial hasta el desenlace de tan trágico conflicto. Y nos hace viajar hasta allí para conocer a Richard Sorge, quien fuera periodista de un periódico alemán a ojos de los demás, pero que en realidad trabajaba como espía de Stalin en la embajada que tenía Alemania en la capital del país del sol naciente. Su historia se construye en estas páginas a modo de crónica periodística, tras una exhaustiva labor previa de documentación, atendiendo con mimo a los detalles y a la recreación de la época, y salpimentando el conjunto con testimonios de algunos de los personajes que conocieron a Sorge.

Estos personajes forman un nutrido elenco de secundarios en el que destaca Eta Harich-Schneider, música profesional que llega a Tokio para alojarse en la casa del embajador alemán, y que acaba convirtiéndose en amante de Sorge. El citado embajador, el señor Ott, también juega un papel notable en esta historia, a través de sus acaloradas conversaciones con Sorge. A ellos hay que sumar los informadores que trabajan con Sorge en la sombra, y un abanico de políticos y militares que pululan por la embajada, a través de los cuales vamos conociendo el transcurso de la guerra y la evolución de los planes de Hitler. La autora logra crear una trama sólida e interesante a base de combinar el desarrollo de la relación entre Sorge y Harich-Schneider (a veces bastante tormentosa) con el de la guerra, especialmente cuando Alemania se dispone a invadir Rusia y está a la espera de que los japoneses se sumen al ataque. Estos pasajes nos dejan algunos de los mayores momentos de tensión de la obra. Pese a todo, lo cierto es que al principio cuesta adentrarse en la historia, hasta que la autora va asentando a los personajes y sus circunstancias dentro de la narración, y en ese sentido se echa un poco en falta el buen hacer que demostró Peer Meter con el guion de ‘Haarmann’.

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En ciertos pasajes también cuesta comprender las motivaciones del protagonista, si bien eso no podemos achacarlo tanto a un fallo por parte de la autora como al carácter errante y vehemente del personaje real. Sorge desprecia a los nazis y se muestra como un comunista convencido, si bien no termina de comulgar con Stalin. En muchos momentos, parece que su labor de espionaje se limita a elegir el menor de entre dos males. También se declara apátrida y no parece mostrar demasiado apego por su Alemania natal ni por el país que lo abrazó con su ideología, Rusia. Rasgos de un carácter complejo que hacen de Sorge un personaje interesante al que vale la pena descubrir en estas páginas. Eso sí, si realmente actuó como se refleja en este cómic, no entiendo cómo no lo cazaron antes, teniendo en cuenta que se dedicaba a ir de bar en bar a emborracharse y a decir a voz en grito lo mucho que despreciaba a los nazis, que estaba trabajando para darles su merecido, e incluso llegando a irse de la lengua sobre su naturaleza de espía en alguna que otra ocasión.

El acabado de la obra no podría ser mejor, gracias a los exquisitos dibujos a lápiz de Isabel Kreitz. Una delicia tanto en lo que a los personajes se refiere, con su dinamismo y su expresividad, como al elevado nivel de detalle con que están recreados escenarios, vehículos y vestimentas. Al final del cómic se incluye un anexo escrito por Frank Giese que nos cuenta la historia de Sorge desde su juventud hasta el momento en que arranca la historia, que corresponde a sus últimos años de vida. Este anexo ayuda a cubrir muchas lagunas que quedan durante la lectura del cómic, y, de hecho, vale la pena leerlo previamente para así enriquecer la lectura posterior y poder sumergirse más deprisa en esta trama que nos deja un regusto a película clásica de espionaje.

El caso Sorge: Un espía de Stalin en Tokio

  • Autor: Isabel Kreitz
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 264
  • Precio: 22,90 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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