‘Zorglub 1. La hija de Z’, ansiado regreso

No sé si lo habréis visto. Y si es que no, aquí estamos nosotros para que, para empezar, pinchéis en este enlace y os dejéis asombrar por lo que Dibbuks tiene preparado para este 2018 en lo que a Spirou se refiere. Impresionante, ¿verdad? Está claro que hacerse con los derechos de publicación en castellano del legendario personaje de Dupuis es de los mejores movimientos que la editorial comandada por Ricardo Esteban ha hecho desde que comenzara su andadura, y a la vista de lo que los chicos de la casa madrileña nos reservan para los próximos meses, no cabe más que aplaudir desaforadamente el que, tras tantos años de sequía y de ediciones que no estaban a la altura de las circunstancias, las aventuras de Spirou estén contando con volúmenes tan asombrosos como los integrales o, por qué no, como este que nos ocupa hoy.

Cuestión obvia si de Dibbuks se trata, la calidad y el cuidado que ponen desde la editorial en que todos sus productos sean dignos de tener en las manos y, por supuesto, de figurar en nuestra tebeoteca, es algo que queda puesto de relieve ya por el cromado plateado del canto y el logotipo de este primer álbum de ‘Zorglub’, ya por el papel de alto gramaje en el que se imprime una historia que, si ha de ser celebrada por cuanto es la primera vez que la legendaria némesis de Spirou cuenta con proyecto en solitario, aún más por ser el regreso de José Luis Munuera a un universo en el que ya dejó profunda huella cuando se hizo cargo de la serie regular en los álbumes 47 al 50 publicados originalmente por Dupuis entre 2004 y 2008.

Aliado con Jean Morvan a los guiones, ya entonces dejó claro Munuera que el testigo de la sucesión al frente del personaje, que cinco años antes habían dejado en el aire los enormes Tomé y Janry, no podía haber encontrado mejor heredero que el artista murciano: con un estilo propio que ya habíamos podido disfrutar en ‘Los Potamoks’ y que, desde entonces, se había depurado sobremanera, el trazo de Munuera se adaptaba a la perfección a lo que los lectores de Spirou siempre tenemos como claro referente de las aventuras del personaje —y no hace falta que diga que me refiero a Franquin, ¿verdad?—, ofreciendo todo un recital de buen hacer que dejaba el pabellón muy alto para quien viniera después.

Desde entonces, los que disfrutamos sobremanera con su incursión en el universo del más famoso botones del tebeo europeo, soñábamos con que el español volviera a hollar en tan fértiles terrenos, pero lo que ni nuestros más fantásticas ensoñaciones podían imaginar es que el regreso de Munuera, en lugar de producirse en las páginas de la cabecera regular toda vez Yoann y Vehlmann la abandonaran, o en alguno de esos álbumes especiales con historias autoconclusivas que tan buenos ratos de lectura nos está dejando, fuera a tener sitio en un spin-off con ese villano de pacotilla que siempre ve como sus planes son impedidos por la acción de Spirou y sus inseparables Fantasio y Spip.

Firmando como autor completo —algo que demuestra la suma confianza que los responsables de Dupuis tienen en el lorqueño—, no debería extrañar a nadie ver a Munuera haciéndose cargo de unos guiones cuando sabemos, y sabemos de sobra, que escribir historias es algo tan suyo como dibujarlas. Y no hay mejor prueba de ello que ‘Los Campbell’, la serie de piratería de la que ya hemos hablado por aquí en las cuatro ocasiones que nos ha brindado Dibbuks y que se establece, al menos en ciertos parámetros, como perfecto punto de partida para lo que la historia de ‘Zorglub’ ofrece si a lo que nos referimos es a un humor fresquísimo y a un ritmo de acontecimientos constante e in crescendo: no contento con poder hincarle el diente de manera aislada a tan suculento personaje, Munuera se saca de la chistera de prestidigitador a una hija que, si los hados quieren, debería terminar cruzando sus caminos con los de Spirou.

Y es que el potencial que alberga Zandra, y lo que de ella se revela en estas magníficas 64 páginas, es más que probable que de para muchas y muy memorables historias en el futuro. Y si ese futuro está dibujado por Munuera, tanto mejor, porque lo que aquí le vemos al artista podría ser considerado, casi sin dudarlo, como su mejor trabajo hasta la fecha: con el imprescindible color de Sedyas auxiliándolo en alcanzar sin despeinarse una calificación de sobresaliente, el trazo dinámico y caricaturesco tan característico del dibujante entra en perfecta y constante sincronía con el discurrir de la acción, permitiéndose Munuera el gustazo de un desplegable central ¡¡cuádruple!! con el que babear a placer.

Ante el genial alarde que aquí hemos de contemplar, sólo restan añadir dos afirmaciones: ¡¡que AVIV BULGROZ!! y, mucho más aún, que ¡¡¡AVIV AREUNUM!!!

Zorglub 1. La hija de Z

  • Autores: José Luis Munuera
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 64 páginas
  • Precio: 15,20 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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