‘Viuda Negra. Witsi witsi araña’, la espía en modo MK

Ya tenía que haber sido «el año de Viuda Negra», pero las muy extraordinarias circunstancias que nos han tocado vivir y que, entre otras miles de cosas que el mero mortal no alcanza a imaginar, han obligado a las grandes productoras a atrasar la práctica totalidad de los estrenos a después de verano —y, veremos, veremos si el más que predicho rebrote de este otoño no obliga, no ya a un nuevo atraso, sino a un replanteo total de la estructura de estrenos y a comenzar a ver superproducciones que llegan directamente a las plataformas de VOD—, determinaron que ‘Viuda Negra’, que tenía que haber llegado a nuestras pantallas el pasado abril, lo vaya a hacer, tentativamente en noviembre. Dicha circunstancia no parece haber hecho mella en el calendario que Panini tenía previsto para con el personaje y, tras una leve reestructuración de las novedades con Natasha Romanoff como protagonista, llega un ‘Witsi Witsi Araña‘ que no es más que el primero de unos cuantos volúmenes que, en los próximos meses, estarán a nuestra disposición con la espía rusa y vengadora en la portada.

Disquisiciones laterales y reflexiones personales sobre la pandemia al margen, los tres arcos argumentales de tres números que aquí recoge la editorial vieron la luz en su momento bajo el desaparecido sello Marvel Knights, aquél duradero experimento nacido bajo el auspicio de Joe Quesada que albergó en su momento a Daredevil o Castigador y que, orientado a servir de refugio a los lectores que le pedían a la Casa de las Ideas una versión más adulta —más violenta y con más sexo, en realidad—, fue antesala de lo que poco después sería MAX, el sello en el que ya, sí que sí, la editorial y los autores ignoraban el Comics Code como si no hubiera un mañana. En esa tesitura, primero Devin Grayson y después Greg Rucka quisieron construir una suerte de nueva piedra fundacional del personaje que, al tiempo, recogiera parte del largo recorrido que Romanoff ya arrastraba desde que Stan Lee, Don Rico y Don Heck la crearan allá por 1964.

Los muchos tumbos que desde entonces había dado la espía que surgió del frío sirven de marco en el que se desarrolla esta triple historia que en realidad es una en tres actos que sirve a Grayson para sacarse de la chistera a Yelena Belova, una mujer formada en la Sala Roja y la primera en haber superado en el entrenamiento a la Viuda Negra original: a lo largo de la lectura, y de constantes encuentros entre las dos mujeres, tanto Grayson como Rucka irán ahondando en la personalidad de la nueva aspirante a Viuda Negra mientras que a su alrededor montan un entramado de conspiraciones internacionales, letales virus y armas nucleares. Todo ello servido en bandeja por un J.G.Jones algo más estático de lo habitual —que sí, que el dibujante de ‘Wanted’ nunca ha sido un dechado de dinamismo, pero aquí hay momentos en que lastra demasiado el avance de la narración—, un Scott Hampton que resulta opción demasiado opuesta a la claridad de ideas expositivas de Jones y un Igor Kordey más comedido y contenido que aquello a lo que estamos acostumbrados a ver en el croata.

Si bien no sirve como iniciación al personaje por aquello de que descansa sobremanera en ya haberse acercado a él de manera previa; y aún contando con que, en lo personal, ninguno de los tres artistas elegidos para la ocasión es de mis dibujantes favoritos, ‘Witsi Witsi Araña’ podría ser, tranquilamente, la segunda/tercera mejor lectura que he hecho sobre su protagonista. La primera, por si alguien se lo pregunta, es ‘Matadero‘, aquella novela gráfica de Joe Chiodo en la que la que la espía compartía protagonismo, como hace aquí de manera parcial, con el guardián de Hell’s Kitchen. ‘Nuff said!!!

Viuda Negra. Witsi witsi araña

  • Autores: VVAA
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 224 páginas
  • Precio: 21,85 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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