‘Vil y miserable’, un diablo muy humano

Vil y miserable

Aunque su oferta mensual se quede muy lejos de la salvajada de títulos que llegan a publicar al mes casas como Norma o Panini, lo cierto es que La Cúpula es un pequeño oasis en el que mes a mes, y de mano de uno o dos volúmenes, nos podemos asomar a tebeos con un sabor inequívoco que, sinceramente, no tendrían cabida en otro sitio que no fuera en la editorial catalana. No hay que poner ejemplos porque basta con asomarse a las últimas novedades que hayan visto la luz bajo su sello para apercibirse de ésto que estoy comentando y que tan bien se aplica a ‘Vil y miserable’, este extraño, surrealista e hilarante relato protagonizado por un demonio con traje de lycra que trabaja como vendedor de libros usados en un concesionario de coches usados típicamente americano.

Ya la premisa de partida es de esas que hace arquear una ceja —o las dos— y que empuja a abrir el tomo y comenzar a dar cuenta de la mala baba que éste destila a través de Lucien, su personaje central, un tipo que no cae bien a ninguno de sus compañeros de trabajo, que es un déspota y un despreciable, al menos en apariencia, y que, por circunstancias, sólo se comporta como una persona afable un día al año, el de la festividad de Halloween. Y es precisamente en ese día —bueno, en realidad un poquito antes— donde el canadiense Samuel Cantín arranca la acción de ‘Vil y miserable’. Una acción que se desarrolla en tres capítulos, correspondientes al 31 de octubre, al 6 de enero y al 2 de febrero —el Día de la Marmota en Estados Unidos— y que, con un estilo de dibujo funcional, que no destaca por nada en especial ni en términos positivos ni en negativos, despliega una fuerte carga de cinismo que debería trastocar al protagonista en ser odioso y desagradable pero que, paradójicamente, consigue lo contrario y se las apaña para que le tomemos «cariño» a tan peculiar demonio.

Tal logro es el que, en última instancia, consigue que la lectura del volumen se pase en un suspiro y el que justifica el acercarse a una propuesta tan diferente como todas las que, reitero, nos trae La Cúpula, una editorial que lleva años anidada en su pequeño hueco y a la que quizás no se le reconozca lo suficiente el espléndido trabajo que realiza para darnos a conocer autores y títulos que, de otra manera, se quedarían en el limbo al que van a parar todas esas propuestas de uno y otro lado del charco que, por un motivo u otro, nunca llegamos a ver traducidas al castellano.

Vil y miserable

  • Autores: Samuel Cantin
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 148 páginas
  • Precio: 14,16 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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