‘Vengadores. La cólera de Ultrón’, aprovechar la coyuntura

Vengadores. La colera de Ultron

Rodeada de una expectación que este año sólo va a repetirse (o incluso superarse) cuando el 15 de Diciembre se estrene el ‘Episodio VII’, hoy llega a nuestras pantallas ‘Vengadores: La era de Ultrón’, segunda entrega de la tercera película más taquillera de la historia del cine (sin tener en cuenta la inflación, habría que puntualizar) y punto y final de la Fase II del Universo Cinematográfico Marvel a falta de que ‘Ant-Man’ ponga epílogo (uno que, a estas alturas, es una auténtica incógnita por más que su último tráiler fuera espléndido) a tres años que han servido a los estudios de La Casa de las Ideas para alzarse como emperador indiscutible de las producciones de superhéroes.

Y mientras esperamos para dilucidar si hemos o no dar pábulos a los comentarios que afirman que la «fórmula Marvel» se está empezando a agotar, la maquinaria de mercadotecnia que hay detrás de esta mega-producción (cuyo presupuesto se estima en unos 250 millones de dólares, cifra astronómica que la cinta está llamada a quintuplicar sin esfuerzos) se ponía en marcha para poner en circulación toda clase de productos asociados a la película de Joss Whedon para aumentar así sobremanera las ya desorbitadas ganancias que Disney va a conseguir con el filme. En los cómics, que es lo que a nosotros nos interesa, el más llamativo de dichos productos ha sido, no cabe duda, la novela gráfica que hoy ocupa nuestro tiempo. Llamativo por los autores que se encargan de ella; llamativo por a quién se ha escogido como villano de la narración; y llamativo, a fin de cuentas, por que habrá que ver cuáles son las consecuencias que su final tendrá de cara a esas nuevas ‘Secret Wars’ que comenzarán a llegarnos a partir de la semana que viene.

Pregunta esta última que será respondida (o no) en los próximos cuatro meses, centremos nuestras atención en tratar de dilucidar la calidad de lo que aquí ponen en juego el trío formado por Rick Remender, Jerome Opeña y Pepe Larraz. Y comencemos haciéndolo por lo que quizás sea lo que mayores fricciones crea entre lector y lectura: el dibujo. Aclaremos antes que nada que no es que dichas fricciones vengan derivadas de la mala praxis profesional de los dos artistas implicados en el álbum. Antes bien, tanto el superlativo trabajo del dibujante filipino como lo mucho que intenta acomodarse a él el trazo de nuestro artista están fuera de toda duda siempre y cuando ambos se juzguen bajo los parámetros narrativos y las acotadas fórmulas del cómic de superhéroes. Si es así, las páginas que aquí encontramos son de una solidez a prueba de bomba, algo que se pone de manifiesto tanto en la firme voluntad cinematográfica de la concreción de las viñetas (y de una acción que, siempre que tiene lugar, es soberbia) como en esas obligatorias splash-page que dejan boquiabierto por mor del talante pre-rafaelista de Opeña (que sigue debiéndole, y mucho, a ese Barry Windsor Smith del que tantos años hace que no sabemos nada).

Vengadores. La colera de Ultron-interior

No, el problema de la labor de Opeña y Larraz no viene derivada de forma directa de su trabajo sobre el tablero, sino más bien de la ineficacia de Marvel a la hora de planificar la publicación de una novela gráfica que se habría beneficiado, y no saben cuánto, de haber venido firmada por una única pluma: sabiendo la proverbial lentitud del artífice de esos primeros números de infarto de ‘Los Vengadores’ de Hickman, no haberle dado suficiente tiempo a Opeña para lucirse con holgura y meter de relleno a un artista de personalidad como Larraz para tener que obligarlo a que no parezca él es una de esas prácticas que, por mucho que estemos hartos de ver en el mercado yanqui, nunca terminaremos de comprender (y ejemplos de esto mismo los hay a patadas en el mundo del cómic estadounidense, desde aquellos que, como éste, podrían pasar desapercibidos hasta los que se guardan en el recuerdo como francamente dolorosos…¿o es que nadie se acuerda de los estridentes cambios de dibujante en ‘El guantelete del infinito’ o la miniserie del ‘Capitán América’ de Fabian Nicieza y Kevin Maguire?).

Sea como fuere, y asumiendo el pequeño baile de estilos que tiene lugar durante la lectura, la calidad de los mismos evita que este aspecto de la novela gráfica haga decantar la balanza hacia apreciaciones negativas que disminuyan el potente guión escrito por Remender. Un guión que quizás no esté del todo a la altura de los mejores trabajos del guionista (innecesario es apuntar aquí a ‘Fear Agent’, ‘Black Science’ o sus estancias en ‘Capitán América’ y ‘X-Force’, ¿no?), pero que aún así está muy por encima de la media de lo que mes a mes podemos leer tanto en el cosmos de títulos de Marvel como en los de la Distinguida Compañía. Marcada a fuego con esa forma tan personal e identificable que tiene el autor de mezclar herramientas de la ciencia-ficción mas high-tech con los parámetros más reconocibles del cómic de tipos con mallas, la oportunidad de dejar su pequeño grano de arena en la historia del «hijo» de Hank Pym es aprovechada por Remender para terminar concluyendo la historia con una de esas ideas que, si se retoma en el futuro, dará para mucho en manos hábiles. Esperemos que así sea y que las ideas desarrolladas en este enésimo enfrentamiento entre los Vengadores y Ultrón no caigan, como tantas otras, en el olvido.

Vengadores. La cólera de Ultrón

  • Autores: Rick Remender, Jerome Opeña y Pepe Larraz
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 112 páginas
  • Precio: 14,25 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.