‘Uno de esos días’, de lo fantástico en la cotidianidad

Quizás lo que dan ganas de aplaudir con mayor estruendo a la hora de comenzar a hablar de ‘Uno de esos días’, es la intensa veracidad con la que Andrés G.Leiva se calza su propios zapatos de hace treinta años y, enhebrando un ejercicio de memoria que se antoja imposible, se/nos traslada a un día en concreto de su adolescencia que fue fundamental en su paso a la edad adulta. Pero, al mismo tiempo que es ese talante de verdad el que dimana buena parte de la narración, hay otro halo que envuelve el conjunto y que, al menos a este redactor, recuerda al tono fabulado y algo surrealista del que se impregnaba ese viaje a la adolescencia que también era el ‘Amarcord’ de Federico Fellini.

Con ambos distantes términos dándose la mano a través de las 112 páginas de que consta el volumen, lo acotado de las experiencias personales de Leiva no tiene problema en abrir sus puertas a ciertas connotaciones universales que hablan desde hace tres décadas de las inquietudes que, con todos los matices diferenciadores que se quieran añadir por el cambio de paradigma social, siguen siendo denominador común a ese rango de edad tan complicado que es el de la adolescencia. Una edad en la que las hormonas y el buscar nuestra identidad en otros y no en nosotros mismos son los dos patrones que dictan la mayor parte de nuestros comportamientos; en la que el desafío a los adultos y la experimentación de todo aquello que había estado prohibido hasta entonces son factores que pueden resultar determinantes y en la que una simple tontería sin contrastar como el agorero anuncio del fin del mundo, puede desencadenar la mayor de las imposibles aventuras.

Todo ello y mucho más se da cita en unas páginas que Leiva abre y cierra aproximándose de forma naturalista al entorno físico en el que tiene lugar la acción, una ciudad no identificada y despersonalizada que parece enfatizar la intención del artista de hacer su narración un hecho universal y no acotado a un lugar concreto —aunque sabiendo de dónde es, uno quiera encontrar en los paisajes urbanos algún rastro de su Córdoba natal—. Esta aproximación, que deja la mano suelta y llena las viñetas de apuntes del natural, contrasta sobremanera con el grueso de la lectura, en la que el dibujante no se da al carácter experimental que le vimos, por ejemplo, en ‘Evelyn’ y continua por los mismos derroteros que observamos en su último trabajo, la espléndida ‘Serie B’: los tres años que nos separan de aquél homenaje al cine de bajo presupuesto sirven para asentar un estilo dinámico en su estructura y tremendamente expresivo en su uso del color, que sienta como anillo al dedo a ese tono entre la fábula, la realidad y lo fantástico al que Leiva nos invita a asomarnos en tan soberbio trabajo.

Uno de esos días

  • Autores: Andrés G.Leiva
  • Editorial: Dibbuks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 112 páginas
  • Precio: 19 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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