‘Una posibilidad, Edición integral’, llegar al corazón

Como ya he hecho en alguna otra ocasión, recupero las palabras que le dediqué a ‘Una posibilidad entre mil’ cuando fue publicada por sins entido allá por 2009 y amplío las mismas incluyendo las correspondientes reflexiones con respecto a ‘La máquina de Efrén’ gracias a la oportunidad que nos ha brindado de así poder hacerlo la nueva edición integral de ambos volúmenes que Astiberri publicaba hace unas semanas.

Decía Álvaro Pons en su reseña, y decía muy bien, que ‘Una Posibilidad Entre Mil’ no era un cómic sobre el que él pudiera escribirse de forma objetiva dado su conocimiento en primera persona del matrimonio de autores y su pequeña Laia. A tal aserción, yo puedo añadir que el no conocer a Cristina y a Miguel, y por supuesto a su hija, no hace más fácil la labor de reseñar un tebeo que es testimonio veraz y sincero sobre una situación que a muchos padres nos horroriza, el que nuestro futuro hijo pueda contraer alguna enfermedad o, como fue el caso de los autores, que nazca con alguna discapacidad.

Ese sentimiento es plasmado con precisión en la primera página de la narración, en la que vemos a ambos autores llorando abatidos en un coche. Con sólo tres viñetas Cristina y Miguel nos sitúan sin lugar a equívocos en su dramática situación para, inmediatamente, llevarnos a tres meses antes, cuando su preciosa niña ve por primera vez la luz. A partir de ahí, los autores y padres nos cogen de la mano y pasean por un recorrido intenso e íntimo tanto de los hechos médicos concisos que van rodeando el devenir de los primeros meses de vida de su hija, como de la lucha interna de ambos, unos padres ilusionados que ven como su felicidad pende de un invisible hilo que nadie sabe localizar. A través de las magníficas ciento veintiocho páginas por las que se extiende lo que ambos tienen a bien compartir con nosotros los lectores, la cercanía que sentimos hacia ellos, cultivada por la franqueza con la que ambos nos hablan desde su aviñetado púlpito, es tal que, conforme la lectura llega a su fin, los sentimientos de congoja, alegría y alivio van agolpándose sucesivamente. Así de fuertes son los lazos emocionales que uno llega a atar con la historia, máxime sabiendo que ésta es tan real como la vida misma.

La parte gráfica, de una simplicidad brillante, ayuda sobremanera a que esa sensación de cercanía que el matrimonio de autores plantea quede clara desde el principio: no hay grandes alardes visuales, ni en el trazo, de corte caricaturesco; ni en el color, tratado con una reducida paleta bitonal de negro y gris verdoso orientada, qué duda cabe, a no distraer nuestra atención sobre nada que no sea Laia y su incierto futuro. Y huelga decirlo, pero lo consiguen, y de qué manera: haciendo que ‘Una Posibilidad Entre Mil’ sea una lectura amena a la par que educativa que no busca en ningún momento la lágrima fácil y si consigue hacernos llorar, y lo logra, créanme, es porque en cada página palpita el amor de unos padres por su hija pequeña, algo tan grande que parecería imposible que una hoja impresa pudiera abarcar. El trabajo de Cristina y Miguel lo hace y desde aquí les doy mil gracias por dejarnos compartirlo.

Similares agradecimientos habría que dar a la pareja de autores si sobre ‘La máquina de Efrén’ hemos de hablar. Desarrollada bajo las mismas premisas de honestidad y franqueza que ya dimanaban de ‘Una posibilidad entre mil’, lo que el matrimonio nos cuenta en esta continuación directa de su vida en viñetas provoca tan similares sensaciones que, leída a continuación de su antecesora, diríase que se trata, no de una segunda parte, sino de la segunda mitad de un todo que se diferencia de la primera por el tratamiento cromático ocre que los autores dan a las páginas toda vez la acción abandona España y se traslada a la Etiopía a la que ambos acuden para adoptar una niña.

Girando pues en torno a otra pequeña, ‘La máquina de Efrén’ se alza, en primera instancia, como un manual directo y cercano acerca de los muchos entresijos y triquiñuelas que comporta adoptar un niño en nuestro país —coste desorbitado añadido, claro—, compartiendo Cristina y Miguel Ángel, de la misma manera que hicieran con su paternidad, las muchas inquietudes, dudas y desvelos que les provocó traerse a casa a Selam. Pero más allá de esa primera pátina de “manual para padres adoptivos”, lo que encontramos es una lectura tierna y conmovedora que nos acerca a la realidad de los muchos niños que aguardan pacientes en este mundo para recibir algo del cariño que un hecho tan azaroso como el lugar en el que han nacido parece querer negarles.

Y es ahí donde, precisamente ahí, en esa facilidad con la que el matrimonio de artistas maneja complejas emociones de la forma más simple posible donde ‘La máquina de Efrén’ triunfa de la misma manera que ya lo hiciera ‘Una posibilidad entre mil’, conquistando el corazón del lector más reacio a dejarse llevar por sus sentimientos y derrumbando toda muralla que se le quieran anteponer a unas viñetas sobresalientes. Reunidas como decía al comienzo bajo las cubiertas cartoné bajo el título de ‘Una posibilidad’, la oportunidad la pintan única para hacerse por un precio ridículo con un volumen que, de la misma manera que ‘Píldoras azules’ o ‘Arrugas’, debería formar parte de CUALQUIER tebeoteca que se precie.

Una posibilidad

  • Autores: Cristina Durán & Miguel Á. Giner Bou
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 320 páginas
  • Precio: 21,85 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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