‘Un poco de madera y acero’, un mucho de maestría

Un poco de madera y acero

Un vistazo a dos de los varios títulos que hasta ahora podían encontrarse editados en nuestro país del francés Christophe Chabouté revela, ante todo, que estamos ante un autor poco acomodaticio que lo mismo adapta con suma brillantez un cuento de Jack London que se asoma a los abismos del alma humana en ‘Purgatorio’, acaso su mejor y más ambiciosa obra hasta el momento y la clara prueba de que el talento gráfico y narrativo del artista necesitaría de un mayor reconocimiento a este lado de los Pirineos, algo que quizás la unión de este ‘Un poco de madera y acero’ y la aparición de su adaptación del ‘Moby Dick’ de Herman Melville quizá consigan de una vez por todas.

Deudor de las sombras de Didier Comés, comentaba un antiguo colaborador de un blog sobre cómics que gestioné entre 2008 y 2010 que, partiendo de esa clarísima influencia que es la del belga, la obra de Chabouté “ha llegado a definir su estilo, con ese trazo irregular algo descuidado y sobre todo con sus historias llenas de un halo de pesimismo, de una cierta resignación por la mala suerte de los personajes, que te deja al final de la lectura siempre resoplando”. Unas cualidades éstas que definían a la perfección cualquiera de los anteriores encuentros con el artista y que aquí, en este ‘Un poco de madera y acero’ que es el banco protagonista de su última obra, comienzan a diluirse en favor de una visión algo más positiva y afable de la condición humana.

Pero antes de que esta reflexión pueda siquiera asomarse a nuestro pensamiento, lo que resulta más llamativo del volumen que hoy nos ocupa es, sin lugar a dudas, la total y completa ausencia de diálogos a lo largo y ancho de sus más de trescientas páginas: queriendo quizás servir de émulo a lo inerte de los tablones de madera y las patas de acero que construyen el marco sobre el que se desarrollan las muchas historias que aquí se dan cita, acaso pretendiendo retar a sus capacidades narrativas hasta el extremo de prescindir del apoyo de la palabra, o bien plasmando aquí lo que un voyeur cualquiera podría observar desde una ventana que se asomara al pequeño rincón en el que se desarrolla la acción, lo cierto es que ‘Un poco de madera y acero’ se eleva, con suma facilidad, como el mejor trabajo que le hemos podido “leer” a Chabouté.

Prueba de ello es que, salvo algún momento en el que cueste poner palabras con nuestra imaginación a aquello que están “hablando” los múltiples protagonistas de los relatos que se entrecruzan en estas magníficas páginas, la sensación del lector es la de estar captando en todo momento la intencionalidad con la que Chabouté incluye a éste o aquél “actor” no costando poner en boca de ellos líneas de diálogo que casen a la perfección con lo que se desvela ante nuestra mirada. Una mirada que debe atender al absoluto despliegue de talento de un artista que en esta suerte de reducción a la esencia del arte secuencial ha encontrado un inmenso repertorio de fortalezas que llegan con suma potencia a tocar la fibra sensible del que se sienta ante sus páginas, haciéndolo partícipe de una miriada de miradas a un rincón de un parque cualquiera de una ciudad anónima en el que la vida, con sus miserias y alegrías, se muestra con una naturalidad asombrosa. IMPRESCINDIBLE.

Un poco de madera y acero

  • Autores: Chabouté
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 336 páginas
  • Precio: 20,90 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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