‘Un lobo es un lobo’, deleite para los ojos

Con toda seguridad, una de las cosas que más adoro de este medio que es el noveno arte, es el poder descubrir a nuevos nombres, ya estemos hablando de guionistas que te encuentras de repente, de los que no tienes necesariamente que haber oído hablar y que te encandilan con unas pocas páginas del cómic en el que te topas con ellos; ya, sobre todo, de dibujantes, esos profesionales que durante muchos años eran mi única y exclusiva vara de medir a la hora de hacerme con un tebeo u otro y que, no cabe duda, siguen determinando en un alto porcentaje —aunque no tan desorbitado como el de mis dos primeros lustros como coleccionista— unas lecturas mensuales que, abiertas a todo, continúan encontrando de cuando en cuando motivos de celebración como el que ha supuesto este fortuito y feliz conocer a Federico Nardo, responsable de la parte gráfica de ‘Un lobo es un lobo’.

El artista italiano, que sólo ha visto publicado en nuestro país al margen de este integral que nos ofrece Ponent Mon —un integral que contiene los dos álbumes que, a mediados de la década, conformaron esta curiosa historia— un volumen de la serie ‘Las Batallas Navales’ que edita Norma, se alza, sin despeinarse lo más mínimo, como el hallazgo personal del año en lo que a belleza plástica, definición precisa del trazo, caracterización de personajes, mimo por el fondo, expresiones de sus «actores» y todo campo en el que uno quiera valorar a un tebeo. Detallista sin caer en lo barroco, elegante hasta decir basta, con un modo de llevarnos al pasado —a la Francia de finales del sXIX—que ríase usted de cualquier tebeo historicista y, encima, tratado con una gama cromática de auténtico pasmo, no creo que haga falta afirmar mucho más para que vosotros, queridos lectores, os lancéis sin cabeza ni uso de razón a por el soberbio, el maravilloso trabajo de Nardo.

¿Que de qué va ‘Un lobo es un lobo’? Fácil…más os menos. En un pequeño pueblo de la Francia de 1763, un humilde zapatero de zuecos ve su diario discurrir puesto patas arriba a merced del quíntuple parto de su señora. Tan patas arriba queda, que el nacimiento se ve rodeado de circunstancias algo curiosas y, los años que siguen, de desdichas mil. Alternando el protagonismo entre el primer y el segundo álbum del padre a los niños, es en el último cuando uno de ellos, uno de esos aguerridos, rebeldes y contestatarios críos, comienza a destacar tanto por su «ceceo» en el habla como por ciertos avatares que provocan que, durante la práctica totalidad de la segunda parte del integral, sea él el único al que siguen los autores en una decisión que se entiende a medias y que, en última instancia, deriva hacia un final algo abrupto para lo que hubiera sido deseable encontrar en una lectura que, insistimos, es todo un descubrimiento y un auténtico deleite para la vista.

Un lobo es un lobo

  • Autores: Michel Folco, Pierre Makyo y Federico Nardo
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 23,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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