‘Torpedo 1936 Integral’, el noir definitivo

Torpedo 1936 portada

Érase una vez en internet, que había una página estadounidense llamada ‘The Fourth Rail’. Versaba, naturalmente, sobre cómics, y estaba gestionada por dos lectores ávidos que, semana a semana, comentaban de forma amena y cercana sus impresiones sobre una muy importante cantidad de las novedades publicadas por muchas editoriales yanquis, conocidas y no tan conocidas. Seguidores fieles de aquél rinconcito de la red, tanto a Mario como a servidor nos encantaba una sección periódica en la que Don y Randy (así se llamaban los redactores) mantenían una “conversación” acerca de un título en particular que merecía la especial atención de ambos.

Y es bajo esa misma premisa que hoy en Fancueva nos acercamos a un volumen que, por méritos propios, ha sido una de las NOVEDADES de este 2014 que casi toca a su fin. Un volumen con el que Panini refuerza sus movimientos de cara al tebeo patrio y que recupera una de las mejores creaciones que han visto la luz en nuestra piel de toro en los últimos treinta años. Un volumen que nos demandaba, a punta de pistola, nuestra inexcusable atención de formas más singulares que las que solemos traeros todos los días. Un volumen, a fin de cuentas, sobre el que no se podía publicar una mera reseña. Así que, sin más, os dejamos con nuestras impresiones (esperemos que medianamente razonadas) sobre ‘Torpedo 1936’, la magistral creación de unos Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet en un estado de gracia que se prolongó durante casi dos décadas…

Sergio: Y calzándome los zapatos de Lucca Torelli de forma momentánea, comencemos por un pequeño tirón de orejas a Panini que tiene que ver con la práctica ausencia de “contenidos extra” de una edición que podría haber sido calificada de modélica de haber incluido alguna entrevista con sus dos autores, una galería de bocetos extensa y, en definitiva, algo más que el (por otra parte estupendo) artículo de Javier Mesón.

Mario: ¿Has terminado ya de criticar el trabajo de edición de Panini?

S: Esteeeee….sí, claro

M: Es que si te quejas de este “pedazo de cacho” de tomo, recuerda que mi primer contacto con ‘Torpedo’ (hace ya más años de los que estaría dispuesto a confesar) fue en una tienducha de mala muerte de un barrio de mala muerte de una de esas mal llamadas “playas de Sevilla” en la que, entre ultramarinos y tabaco, uno podía encontrar tebeos de saldo. Entre ellos, tuve la fortuna de encontrar (de nuevo, hace muuuuchos años) un retapado de ‘Creepy’ en el que venían recogidos varios relatos de ese carismático cabronazo que es el Sr. Torelli.

S: Tú y tus anécdotas…

Torpedo ediciones

M: Pero vamos, si a eso le añades los tomos de Toutain, las grapas de Glénat, los varios álbumes de dicha editorial o los cinco volúmenes de la obra completa (también de la difunta casa) todavía podríamos afirmar que este integral de Panini que hoy nos ocupa le da “sopa con hondas”.

S: Ahí le has dado. Y que sepas que no eres el único con anécdotas divertidas…

M: Diga, diga, le escucho

S: La mía tiene más que ver con el pastizal que en su momento desembolsé para hacerme con los cinco volúmenes de la “Obra completa” cuando éstos ya se habían convertido en pieza acosada por los coleccionistas, y sólo se encontraban a precios escandalosos en lugares de esos que uno no debería visitar…y no, no me estoy refiriendo a un lupanar, no me seáis mal pensados.

M: No recuerdo cuánto te dejaste en su momento en la adquisición de aquellos tomos pero…

S: ni yo, que cada vez que lo intento se me ponen los vellos como escarpias

M: …(deja de interrumpirme) te aseguro que fue dinero bien invertido. Y es que, ya que estamos hablando de la mejor obra de género negro patrio (y si me apuras, universal)…

S: Cuidado que por ahí andan (y a pasos agigantados) el duo Brubaker-Phillips, que son capaces de convertir en “oro negro” todo lo que tocan…

M: ¿Ah? ¿Te refieres a esos dos aficionados yanquis?

S: la madre que…

Torpedo 1

M: Admito que ‘Fatale’, ‘Criminal’ o ‘Sleeper’ son obras IMPRESIONANTES pero creo que ‘Torpedo’ las supera a todas por el mero hecho de mezclar, de una manera tan soberbia, la mala baba propia del género negro con un humor que, para cualquiera que la haya leído, podría calificarse de “aún más negro”.

S: De hecho, creo que la mejor cualidad que atesora el trabajo de Abulí y Bernet, es haber conseguido un equilibrio tan preciso a la hora de mezclar los mecanismos propios de un género tan establecido como el noir y algo tan nuestro como es el humor grueso. Porque, que quede claro, aquí hay tetas, coños, culos y sexo salvaje a patadas.

M: Y que no falte.

S: Es que leyendo de nuevo las historias de ‘Torpedo’, me sigue dejando tan maravillado como el primer día el que Abulí fuera capaz de coger los arquetipos más trillados del género, caracterizarlos de forma que parecieran novedosos y, encima, dotarles de un sentido del humor que casi se podría decir que pertenece de forma inequívoca y única a las páginas que se recogen en el volumen que hoy nos ocupa.

M: A mi lo que siempre me ha llamado poderosamente la atención (al margen de lo que tú apuntas) es el hecho de que la serie empezó como un proyecto ligado a otro dibujante. Me refiero, cómo no, a esa leyenda que era Alex Toth. Un artista que sólo dibujó dos historias, que salió escopetado por no ser capaz de asumir las burradas de Abulí y que dió pie a que Bernet se incorporara a la serie con la difícil tarea de hacernos olvidar que el creador del ‘Zorro’ era el dibujante inicialmente elegido por Josep Toutain.

S: Pero cuánto sabes canalla…

M: Lo realmente curioso de dicho cambio es que, tras pocas historias, uno ya no podía imaginarse a ‘Torpedo’ de otras manos que no fueran las del artista catalán. Vamos, dicho de otra manera, que ‘Torpedo’ es Bernet 100%.

S: Amén, hermano, amén.

S: Tanto es así, que siempre me ha parecido que la sombra de ‘Torpedo’ ha pesado de forma bastante notable sobre el resto de la tebeografía posterior de Bernet, hasta el punto de que, de todo lo que le hemos podido leer (y me estoy acordando, por ejemplo, de ‘Jonah Hex’, ‘Kraken’, ‘De vuelta a casa’, ‘Custer’ o ‘Cicca Dum Dum’), no hay nada que llegue a la altura de lo que se puede leer en estas 700 y pico de páginas. No digo que los citados títulos no sean imprescindibles (menos el último, que es ‘Torpedo’ con más tetas y sexo, que para eso era un cómic de ‘Penthouse’), que lo son, sino que, comparados con ‘Torpedo’ todos terminan saliendo escaldados.

M: ¿Incluso ‘Clara de noche’?

S: Hombre, yo diría que sí, ‘Clara…’ es muy cachonda (en todos los sentidos de la palabra) pero el trabajo de Trillo y Maicas se queda muy lejos de lo que Abulí consiguió.

Torpedo 2

M: A ver, puntualicemos (para aquellos insensatos que nunca hayan leído ‘Torpedo’) que los guiones de Abulí son bastante directos, sencillos y lineales. A fin de cuentas, todo ‘Torpedo’ está estructurado en historias cortas que van de aquí para allá sin que nunca parezca que hay un objetivo final.

S: Tienes toda la razón, pero también es cierto que ese formato es lo que termina convirtiendo al personaje y la serie en la institución del noveno arte que es. Vale que los argumentos de ‘Torpedo’ sean “sencillos” pero en esa sencillez (plenamente consciente) es en donde se apoya la fuerza animal del personaje para cogerte por las gónadas y atraparte desde su primera a última página.

M: De historias sencillas y argumentos arquetípicos está el mundo del cómic lleno. Y algunos son considerados piezas fundamentales del noveno arte como…

S: ‘The Spirit’, claro.

M: “Sasto” (maldito, me ha vuelto a leer el pensamiento…)

S: De hecho, mucho habría que hablar de las concomitancias entre la fabulosa creación de Eisner y el personaje que hoy nos ocupa. Ya no sólo en lo que a la breve extensión de sus aventuras concierne, sino al hecho, por ejemplo, de que el partenaire masculino de Luca Torelli sea, al igual que el de Denny Colt, un afroamericano.

M: Hombre, Ebony tenía bastante más encanto que Rascal, que a fin de cuentas, es Torpedo con más labios, más o menos la misma mala leche e iguales apetitos carnales.

S: (Risas) Me estoy acordando de todas esas ocasiones en las que Rascal se aprovecha de las “conquistas” de Torpedo para “pillar cacho”…

M: Insistiendo aún más en la grandeza de ‘Torpedo’, siempre me ha parecido que, contando con esa componente de humor que no era ajena al trabajo de Eisner, hay que valorar lo arriesgado de la apuesta del guionista español por optar por un humor menos sutil y más directo y grueso. Vamos, que podríamos decir que ‘Torpedo’ es la primera “comedia noir” del mundo del cómic.

S: Ya te vale…

M: Si claro, que vas a tener los “santos…” de decirme que no tuviste que enjugarte las lágrimas de risa cuando leíste por primera vez ‘Torpedo’

S: Si dijera eso, estaría mintiendo como un bellaco. De hecho, no sólo fue durante la primera lectura, la serie sigue provocándome carcajadas cada vez que me da por releerme alguna de sus historias. Y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ¿cuál es tu historia favorita? (toma pregunta “te pongo en un brete”)…

Torpedo 3

M: Hombre, yo siempre me acuerdo de ‘El hombre que no se chupaba el dedo’ y la secuencia con El Patachula, que me parece una barbaridad…

S: Y tanto, y como esa, casi todas. Yo apuntaría a ‘Rascal’, ‘West Sad Story’ o las que cubrían los acomodados y pacíficos orígenes de nuestro héroe. Porque otra cosa, pero aparte de humor, si hay algo que no falta en ‘Torpedo’ son tiros y hostias como panes a quien se ponga por delante, da igual el sexo de quien sea.

M: Ahí, ahí, Abulí fraguando la igualdad de géneros (risas)

S: (risas) Eso es algo que relaciona a ‘Torpedo’ de forma directa con los grandes personajes del noir. Y me estoy acordando de Marlowe o Spade, que a fin de cuentas tampoco se cortaban mucho a la hora de abofetear a la fémina de turno y que, además, son antecesores fundamentales si se quiere comprender en toda su dimensión a ese antihéroe que es Luca Torelli.

M: ¿Y lo que recuerda el diseño del personaje a Bogart pero en feo?

S: Claro, intencionado.

M: Es que lo de Bernet no es normal. De hecho, es uno de esos “asquerosos” que es miembro fundador del club “Llevo dibujando igual desde el jardín de infancia y siempre he estado en lo más alto” al que pertenecen gentuza como Alan Davis, Richard Corben, John Romita Sr. o John Buscema. Vamos, dibujantes de medio pelo que no tienen ni la más remota idea de narrativa, encuadres, planificación y proporciones…(NOTA: apercibánse por favor, del marcado tono irónico de todo el párrafo que precede a estas palabras).

S: Yo lo decía antes. Lo que hay aquí es tan “pata negra”, son tantas las páginas que cabría enmarcar y tantos los comentarios que podrían verterse acerca del nervio narrativo de Bernet, que resulta bastante evidente el que ‘Torpedo’ sea su obra cumbre sin paliativos. De nuevo, aclaro, el resto de sus trabajos son dignos de encomio, pero lo magistral de las presentes páginas es algo insuperado a lo largo de los muchos años de trayectoria del dibujante catalán.

M: Por ir cerrando (y dejar que nuestros lectores acudan envenenados a hacerse con este “fantabuloso” tomo) creo que hay que remarcar el hecho de que, aunque su precio pueda parecer prohibitivo (60 euros son muchos euros) hasta el último puñetero céntimo de lo que hay que pagar por él, está más que justificado. Tanto es así, que dudo mucho que haya cómics del mismo valor monetario que lleguen a alcanzar el VALOR de lo que aquí se puede leer.

S: A lo que yo añado que, y esto es algo que casi sobraría, ‘Torpedo’ es una de esas cabeceras que debería figurar SÍ o SÍ en cualquier tebeoteca, importando entre poco y nada (más de lo segundo que de lo primero), las filias personales del lector por un género u otro, o un tipo de cómics en particular. Si te gusta el cómic, TIENE que gustarte ‘Torpedo’. No hay más.

M: Pues si no hay más Shut up and take all my money!!!!.

Torpedo 1936 Integral

  • Autores: Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 720 páginas
  • Precio: 60 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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