‘The Shaolin Cowboy 1. Abriendo camino’, la abigarrada épica de lo absurdo

A la hora de abordar un proyecto como ‘The Shaolin Cowboy‘ desde un punto de vista crítico, las opciones que se abren ante este redactor son dos, y sólo dos: o arremeter contra el trabajo de Geoff Darrow echando por tierra de partida todo lo que el artista pone en juego en las páginas de este extraño, surrealista y hasta psicodélico western, por el mero hecho de que lo que cuenta en 200 páginas se hace grande en esa narrativa descomprimida que tanto ha servido a los detractores de Brian Michael Bendis para criticar hasta la saciedad sus cómics; o dejar de lado por completo cualquier semblanza de apreciación negativa hacia lo que el dibujante de ‘Hard Boiled’ usa como cimiento para construir esta alocada sangría desértica y volcar mis esfuerzos en valorar en lo que cabe lo que podemos encontrar en esta espléndida edición que Norma hace del primer volumen de la serie publicada por Dark Horse en Estados Unidos.

Y podréis pensar, dada mi habitual animadversión a que los tebeos no cuenten nada y sean una mera sucesión de imágenes más o menos bien hilvanadas, que es la primera opción por la que me voy a decantar. Pero os equivocáis. Creedme cuando os digo que soy el primer sorprendido, pero cuando la lectura termina, el polvo del ¿Gran Cañón? se asienta y la sangre se reseca, es tanto lo que habremos vibrado y disfrutado con el gratuito festival de casquería que despliega Darrow con su habitual enfermiza compulsión por el detalle que, el que lo que nos cuenta se pueda resumir en «un monje shaolin y su burro parlante van por el desierto matando a todo lo que se encuentran a su paso» es, sinceramente, lo de menos. Poco importan, de hecho, los adendos a esta simplícisima fórmula de unos demonios con incontenible verborrea, de un gargantuesco monstruo que acarrea una ciudad a cuestas y todo un mundo en su interior o las constantes intervenciones del burro y su alocada locuacidad; de hecho, haciendo una reducción al absurdo, cabría afirmar que ‘The Shaolin Cowboy’ es un cómic que, si no se lee, no pierde casi nada de su encanto.

A ver, maticemos, hay un grado de ese sentido de lo absurdo que es todo el trasunto de la cabecera que se pierde inevitablemente si uno comienza a obviar los bocadillos de diálogo y se centra únicamente en aprehenderse de hasta el último detalle de las sobresaturadas viñetas de Darrow —de hecho, parte de ese grado que se perdería es las risas que echa uno por lo hilarante de algunos cruces de diálogos— pero, como digo, es sólo una pequeña parte de lo mastodóntico que, en términos visuales, es un libro hecho para que el tiempo que se pase en cada página se dilate hasta lo indecible, invirtiendo esa cantidad de tiempo en un doble proceso: primero, en maravillarse ante la espectacular planificación que, de la plancha, hace un Darrow que controla a las mil maravillas los mecanismos de narración, acercando sus postulados a los cinematográficos hasta tal punto que no cuesta nada hacerse una idea de cómo luciría todo en pantalla; segundo, en dejarse llevar por la profusión que atesora cada viñeta e intentar que la inmersión en ellas nos permita apercibirnos de todos y cada uno de los detalles que incluyen, abriéndonos así a un universo, un cosmos asombroso y espectacular que, por sí sólo, justifica más que de sobra adentrarse en este singular cómic.

The Shaolin Cowboy 1. Abriendo camino

  • Autores: Geoff Darrow
  • Editorial: Norma Editorial
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 200 páginas
  • Precio: 28,45 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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