‘The Fade Out’, no se lee, se devora

Siete días han pasado desde que estas líneas volvieran a aproximarse a esa inmensa obra que es el ‘Fatale’ de Ed Brubaker y Sean Phillips, y volvemos a tener por aquí al tándem de artistas, de nuevo de la mano de Panini y su sello Evolution cómics, con el penúltimo de los trabajos que han publicado, al otro lado del océano, bajo la insignia de Image —el último es esa maldita genialidad llamada ‘Kill or Be Killed’ que, si no se tuerce en su envite final, va camino de convertirse en otra cumbre desde la que mirar a sus predecesoras—. Un trabajo sobre el que, ya se intuye en la acotación de la frase anterior, podríamos afirmar que supera con creces a ‘Criminal’, ‘Sleeper’, ‘Incognito’ o la propia ‘Fatale’ si no fuera por la imposibilidad que conlleva el que todas ellas sean indiscutibles obras maestras del medio y que, por tanto, sean insuperables por definición.

Dejando de lado disquisiciones puramente semánticas, tanto da que ‘The Fade Out’ sea infinitesimalmente mejor o peor que cualquiera de los cómics anteriores de Brubaker y Phillips cuando, a la hora de la verdad, lo que realmente importa es su calidad como hecho aislado, no en comparación con otros. Y, como tal, como cómic noir —y no como el siguiente escalón que valorar en las historias de corte negro en las que Brubaker tanto ha abundado— este “fundido a negro” mediante el que los artistas nos llevan a la edad dorada del cine estadounidense, ostenta un nivel dentro del género que la configura como uno de los mejores relatos que este redactor ha disfrutado, sea en el medio que sea.

Midiéndose pues de igual a igual con las más grandes historias salidas de la imaginación de esos dos titanes que fueron Dashiell Hammett o Raymond Chandler, ‘The Fade Out’ echa mano de todos los ingredientes que de forma tan sublime supieron combinar ambos escritores para, conjurándolos de manera que se aproximen al oxímoron de la novedosa familiaridad, ofrecerlos en un conjunto impecable de la primera a la última viñeta. Un conjunto plagado arquetipos del noir que, pasados por el filtro de Brubaker, se presentan de tal manera que, a lo largo de su exposición, se nos antojan como si nunca nos hubiéramos asomado a ellos.

Sí, hay hombres que viven sobre la cuerda de un trapecio, pero no son duros irredentos como Philip Marlowe o Sam Spade, sino entes tridimensionales con los que empatizar resulta un ejercicio tan sencillo como ineludible. Sí, hay mujeres que se adhieren al rango de las femme fatales, pero lo hacen de tal forma que encuentran en su desarrollo términos con los que renovar el paradigma. Sí, hay matones, pero no son brutos sin cerebro, sino todo lo contrario. Y, atendiendo al ambiente en el que se mueve, sí, hay toda una espesa jungla de actores, productores y directores que entroncan con la mejor tradición de ‘Hollywood Babilonia’, imprescindible libro sobre la cara más sórdida de Hollywood escrito por Kenneth Anger.

A todo lo anterior viene a sumarse, no podía ser de otra forma, una trama de asesinato que obsesionará al guionista que es actor principal de esta “película”, sobrevolando también por el paisaje que Brubaker reconstruye, la sombra del inminente Macartismo y la caza de brujas a la que fueron sometidos muchos escritores de la meca del cine toda vez el miedo comunista hizo estragos en la mentalidad del americano medio. El cóctel resultante es uno que no da cuartel al lector, que le obliga a estar pendiente de las muchas pequeñas pistas que se van diseminando durante el transcurrir de la lectura y que, aún así, elude con pericia el que podamos anticiparnos, ni siquiera un ápice, a su resolución.

Parte tan relevante como la que es atribuible a Brubaker en la (re)construcción de ese ambiente que de forma tan precisa nos lleva de la mano a finales de los años 40, el dibujo de Sean Phillips se muestra tan adecuado con la variedad en la que se mueve la acción, con toda esa alternancia entre lo grisáceo y la luz de los focos de los sets de rodaje y alfombras rojas, que no sería descabellado afirmar que el artista se supera y consigue alcanzar aquí su cota más elevada. Bien es cierto que el estilo del artista ha ido evolucionando a ojos vista a lo largo de los años —sólo hace falta comparar, por ejemplo, las planchas de ‘The Fade Out’ con las de ‘Sleeper’—, pero el salto que da aquí, y el que continuará dando en ‘Kill or Be Killed’ nos habla a las claras de un autor en constante proceso de depuración que parece no conocer los mismos límites que su compañero de viaje ignora con suma alegría cada vez que se embarca en un nuevo proyecto al que siempre, de partida, cabe calificar de IMPRESCINDIBLE.

The Fade Out

  • Autores: Ed Brubaker & Sean Phillips
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 250 páginas
  • Precio: 39,90 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.