‘Sky Doll integral’, añoranzas y pesares

Considerando que, a título personal, esta será la tercera vez que escriba en Fancueva sobre ‘Sky Doll’, he de avisaros que las líneas que siguen no van a guardar parecido con lo que podría considerarse una entrada «normal», de este sitio web —ya sabéis, algo sobre el guión, algo sobre el dibujo, algo acerca de aquello en torno a lo que gira la historia—. De hecho, para facilitaros el trabajo, si queréis haceros una idea precisa de qué cabe encontrarse en este fantástico trabajo de Barbara Canepa y Alessandro Barbucci, os insto a que os paséis por aquí —y deis cuenta de aquello que compete a los tres primeros álbumes— y después hagáis lo propio por aquí —para saber acerca del cuarto—.

Dicho lo anterior, os estaréis preguntando sin duda, ¿de qué diantres va a hablar Sergio en estas líneas? Pues de dos cosillas. Y sólo de dos cosillas. La primera, y más evidente, es la INMENSA calidad de la edición con la que Norma recoge los cuatro álbumes de la serie: un volumen impreso en papel de alto gramaje que, prescindiendo de extras —curioso teniendo en cuenta todo lo que podía encontrarse en la edición del décimo aniversario—, vuelca todos sus esfuerzos en dejarnos con la mandíbula desencajada por mor de una portada espectacular y una camisa que se convierte en un póster con la ilustración que adornaba la cubierta de la cuarta entrega de la saga espacial de Barbucci y Canepa. En definitiva, un objeto de coleccionismo sin par cuya adquisición, huelga decirlo, solo queda justificada si no se tienen ediciones anteriores o si, compulsivos como sois, preferís «actualizarlas» a un objeto tan hermoso como este.

La segunda, no tan evidente, ya quedaba no obstante relativamente apuntada en el texto que dediqué a ‘Sudra’, el cuarto álbum de esta serie de la que, probablemente, nunca veremos el fin. Y alrededor de eso es acerca de lo que quisiera reflexionar. A un hecho que se antoja consumado después de los 3 largos años que han pasado desde su publicación: que parezca que aquellas diferencias irreconciliables que llevaron a la guionista y al dibujante a parar de manera abrupta tras la tercera entrega y tener a su público esperando una década completa antes de ofrecer la número cuatro, hayan florecido otra vez con tanta fuerza que ninguno sea capaz de dar su brazo a torcer para ofrecer una conclusión satisfactoria a una saga que dejaba las cosas completamente abiertas tras la última página del último volumen. Evidentemente, esto no son más que elucubraciones carentes de fundamento por cuanto, hasta donde yo sé, Barbucci y Canepa podrían ser amigos íntimos y no haber vuelto a ‘Sky Doll’ por cansancio del oficio. Pero, por otra parte, por lo poco que conozco del mundillo, se me antoja algo difícil de tragar que esa sea la situación cuando, cada uno por separado, y sobre todo Barbucci a bordo de ‘Ekhö’, no han parado de trabajar.

Así que, sin relación alguna con la obra de Tad Williams, esa añoranza a la que hago referencia en el titular está directamente relacionada con aquél feliz instante en que descubrí por primera vez ‘Sky Doll’ y creí encontrar al que estaba llamado a convertirse a su cierre en uno de mis títulos favoritos de ciencia-ficción en viñetas; y el pesar que la acompaña es el que se deriva de haber aceptado, otra vez —porque, repito, fue un duelo por el que ya tuvimos que transitar durante diez interminables años—, que nunca sabremos que pasará con Noa, esa muñeca irresistible ante la que una vez caímos rendidos. Sólo el tiempo tiene la respuesta…

Sky Doll integral

  • Autores: Barbara Canepa y Alessandro Barbucci
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 208 páginas
  • Precio: 37,95 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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