‘Sin la sombra de las torres’, la forma sobre el contenido

Sin la sombra de las torres

Poca o nula importancia comportan tanto que la lectura que hoy os traemos tenga algo más de una década de antigüedad o que sea una reedición de material previamente publicado por Norma cuando el nombre que encontramos detrás de ella es el de Art Spiegelman, el Premio Pulitzer que revolucionó el mundo de la narrativa gráfica con su ‘Maüs’ a principios de los noventa y que, desde entonces, tan poco se ha prodigado en un noveno arte que siempre anhela su regreso a la grandeza de aquella historia sobre el nazismo protagonizada por animales antropomórficos y basada en las memorias de su padre.

Considerando que es muy probable que tal reencuentro nunca se produzca dado el peculiar talante del artista, tendremos que conformarnos con las siempre obligadas relecturas de su magna obra o el acercamiento a este extravagante y muy personal volumen que es ‘Sin la sombra de las torres’. Elaborado a lo largo de los dos años que siguieron a los atentados del 11-S en Nueva York —de los que Spiegelman fue testigo de excepción por vivir en la zona Sur de Manhattan muy cerca del World Trade Center— las enormes planchas que el autor enhebró para el periódico alemán ‘Die Zeit’ son toda una muestra de las capacidades gráficas de un dibujante que, no obstante, se decanta aquí más por la vertiente de diseñador con la que empezó su trayectoria profesional que por la de narrador con la que alcanzó la gloria.

Ello conlleva de forma directa que, en perfecta sincronía con el extremo proceso de exorcismo de demonios internos y la feroz y visceral crítica hacia el carácter intervencionista de la administración Bush, lo que aquí nos encontremos sucumba en su práctica totalidad a anteponer la forma de lo que se expone a aquello que se expone. Lo primero, valorado desde el punto de vista del diseño, es soberbio, y la premisa de partida de rendir homenaje a las páginas donde nació el noveno arte es una declaración de principios: ante la destrucción, la tragedia que dimana de ella y la obliteración total de lo que los estadounidenses daban por sentado, qué mejor que mirar atrás a los momentos en los que la disciplina del cómic da sus primeros y firmes pasos.

La clara exposición de dicha metáfora que queda puntualizada por la inclusión de personajes extraídos de títulos como ‘El callejón de Hogan’, ‘Los chicos Katzenjammer’, ‘Happy Hooligan’, ‘Krazy Kat’ o, cómo no, ‘Little Nemo’ se enfrenta no obstante a lo largo de la lectura a lo caótico de la mirada que Siepegelman realiza hacia el entorno que le rodea y, en primera y última instancia, hacia lo enervado de su ánimo. Esto provoca que más allá de su virtuosismo gráfico, sea difícil extraer valores sólidos de unas páginas que navegan sin rumbo fijo, que van dando tumbos de aquí para allá sometidas al humor de aquél que las idea y que en no pocas ocasiones exponen conceptos y sentimientos bajo una verborrea que es de complicada asunción y que, si bien no arruinan la fascinante experiencia que es acercarse a su lectura, si que la dificultan sobremanera y la alejan indefectiblemente de lo que podría haber sido otra obra maestra del autor.

Sin la sombra de las torres

  • Autores: Art Spiegelman
  • Editorial: Random House
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 32 páginas
  • Precio: 28,41 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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