‘Rojo Karma’, perdida en la India

Rojo Karma

Ganadora del Premio al mejor cómic de género negro en la edición del Festival de Angouleme de 2015, ‘Rojo Karma’ es de esas lecturas del género que cumplen su propósito desde la primera página, esto es, atrapar al lector de forma irremisible planteando un misterio al que resulta imposible poder anticiparse, una cualidad ésta que, como he dicho en no pocas ocasiones a la hora de tratar algún tebeo enmarcado en el noir, es fundamental a ojos de este redactor para separar los relatos que realmente vale la pena conservar de aquellos que no son más que un mero entretenimiento sin garra y que, antes o después, terminan cayendo de forma inevitable en el olvido al que quedan abocados una considerable parte de los cientos de tebeos que pasan por mis manos cada año.

Y si bien me resultaría imposible afirmar a ciencia cierta que ‘Rojo Karma’ no vaya a terminar siendo parte integrante de tan nutrido grupo, a priori me atrevería a aseverar que son muchas las “papeletas” que atesora para salvarse en caer en esa suerte de saco roto del que hablo. Entre ellas, entre esas papeletas con las que este relato de corte negro cuenta para salvarse del olvido, lo primero que habría que señalar es su portentosa vertiente gráfica: echando mano de unas acuarelas impresionantes que con su arrebatador colorido nos transportan de forma inequívoca a la exótica personalidad del país que sirve de trasfondo a esta historia de búsqueda protagonizada por una embarazada de ocho meses, es en el muy expresivo trazo de Pierre-Henry Gomont —que tiene muy bien aprendidas las lecciones impartidas por Christophe Blain— donde ‘Rojo Karma’ encuentra, en un primer empellón, algo más de la mitad de su mano ganadora.

El resto, no cabe duda, es responsabilidad del guión de Eddy Simon, que cuece su relato a fuego lento, sin prisa alguna, desarrollando con suma precisión a los personajes —al margen de la desesperada Adélaïde, es encomiable el trabajo que el guionista realiza con Imran, el servicial indio que la ayudará a resolver el embrollo en el que su pareja se ha metido— y diseminando con paciencia las pocas pistas y reducidas respuestas que se van ofreciendo al misterio que envuelve a la desaparición del informático francés. Por el camino, además, Simon se las apaña para dar un par de bofetadas con la mano abierta a las grandes corporaciones, esas que sólo piensan en los márgenes de beneficios y en acumular hasta el último céntimo y suelen olvidarse de las vidas que un puñetero interés financiero puede estar poniendo en peligro. Y todo ello, como digo, en un conjunto redondo, al que nada le sobra y al que nada parece faltarle y que, como toda buena lectura, deja un espléndido sabor de boca. ¿Se le puede pedir algo más a un tebeo?

Rojo Karma

  • Autores: Eddy Simon & Pierre-Henry Gomont
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 124 páginas
  • Precio: 22,80 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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