‘Preciosa oscuridad’, un cuento de hadas siniestro

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Los cuentos de hadas conforman la base esencial de nuestro ADN cultural. A todos nos los han leído de pequeños, los hemos redescubierto años después en adaptaciones de todo tipo, y ya habrá quien a su vez se los estará leyendo por primera vez a sus hijos, sobrinos o incluso nietos. Así las cosas, no es de extrañar que sus códigos, situaciones y personajes sigan sirviendo de inspiración para multitud de artistas que, en su madurez, buscan reinterpretar desde una perspectiva adulta las historias de hadas y princesas, de dragones y príncipes azules, de niños inocentes y brujas desalmadas. El guionista Fabien Vehlmann, uno de los más interesantes del panorama franco-belga actual, no ha querido ser menos y nos brinda su propia visión de los cuentos de hadas con ‘Preciosa oscuridad’. El álbum, que nos llega de la mano de Spaceman Books, surge de una idea del propio Vehlmann y de Marie Pommepuy, que también se encarga del apartado gráfico en colaboración con Sébastien Cosset, bajo el seudónimo de Kerascoët.

‘Preciosa oscuridad’ parte de una premisa muy original. Para ello, imaginemos que todas nuestras experiencias y pensamientos, que todo aquello que hemos visto o leído, acabara cobrando vida dentro de nuestra mente, creando personajes con distintas personalidades. Imaginemos ahora que esos pensamientos que cobran vida no son los de un adulto, sino los de una niña, que acaba de morir en mitad de un bosque. De repente, ese cuerpo con vida que los albergaba se convierte en un cascarón vacío, así que los personajes que poblaban su mente salen al exterior y se topan con el mundo real, un mundo donde la supervivencia no está asegurada, y en el que la norma de que el más fuerte se aprovecha del más débil no podría estar más patente. Entre estos personajes encontramos a la dulce y generosa Aurora, a la aventurera Jane, al irritante y manipulador Plim —que no sé si será cosa mía, pero me recuerda muchísimo a Shin-Chan—, a la narcisista Celia y a un príncipe azul de pacotilla llamado Héctor. Todos ellos intentarán sobrevivir como pueden, aunque no todos lo consiguen, dejando un rastro de muertes crueles que recuerda poderosamente al abecedario macabro de Edward Gorey, autor cuya influencia se percibe con fuerza en todo el volumen, tanto en el apartado gráfico como conceptual.

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Vehlmann y Kerascöet han creado una fábula de corte adulto con uno de los mejores arranques narrativos que he leído en mucho tiempo —la splash-page del prólogo es impactante a más no poder—, donde reinterpretan a su antojo los códigos de los cuentos de hadas tradicionales. Sin embargo, y pese a partir de una premisa tan original, el desarrollo de la trama parece estancarse en ocasiones, o no saber muy bien adónde ir. Hay pasajes donde se pierde tiempo en centrar la perspectiva en personajes poco importantes, mientras que el papel de quienes debieron ser las principales protagonistas, Aurora y Jane, no siempre es tan relevante como cabría esperar. A pesar de todo, la lectura resulta satisfactoria en cuanto alcanzamos su resolución, y las emociones que nos despiertan algunas escenas hacen que valga la pena cada minuto invertido en este álbum. El Vehlmann de ‘Preciosa oscuridad’ está más próximo al de ‘Los últimos días de un inmortal’ que al de ‘Solos’ o ‘Green Manor’, por tanto, la aventura y el desarrollo de la trama pasan a un segundo plano para dejar sitio a la recreación de atmósferas, principal virtud de esta obra. Si buscáis un cómic original, una gran carga emotiva y ese puntito nostálgico de reencontrarse con las historias de nuestra infancia en una versión más adulta y oscura, este álbum está pensado para vosotros.

Otra reseña en la Fancueva | ‘Pistuví’ & ‘Preciosa oscuridad’, cuentos de hadas del s.XXI

Preciosa oscuridad

  • Autores: Fabien Vehlmann y Kerascoët
  • Editorial: Spaceman Books
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96
  • Precio: 22 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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