‘Piruetas’, honestidad sin filtrar

Aunque uno debería estar ya más o menos acostumbrado por aquello de que no es novato en las lides lectoras, siempre hay resquicio, si no para la sorpresa demoledora, sí para la sorpresa a secas cuando ante lo que nos encontramos es ante un relato autobiográfico en el que el autor de turno casi desnuda su alma ante los miles de potenciales lectores que su obra podrá llegar a tener. Si ya me parece complicado contar mis pensamientos y sensaciones más íntimas a mi círculo de familia y amigos más próximo, no me quiero ni imaginar cuál es la pulsión extrema que tiene que mover a un congénere nuestro a plasmar sus miserias y alegrías en página impresa. Y lo sé, aquí podríais aducir que nada tiene de novedoso hacerlo cuando la autobiografía es, en literatura, casi un género en sí mismo. Más hay un matiz que considero que en el noveno arte supera con creces a aquello que el autor de un relato sobre su vida pone en jaque sólo con palabras: al tener que recurrir a las viñetas, el ejercicio de rememorar con detalle cada momento de su vida pasada se hace mucho más necesario si, como es el caso de ‘Piruetas’, uno quiere buscar la identidad con el lector y lo quiere hacer de forma indeleble.

Con tan sólo veintiún años, la ganadora de dos premios Ignatz, Tillie Walden, no sólo consigue ese complicado propósito, sino que, invirtiendo en cierto modo el comienzo de esta entrada, deja a un lado la mera sorpresa y se acerca de forma asombrosa a dejarnos boquiabiertos por el grado de madurez que se vislumbra y el impresionante uso de ciertos mecanismos narrativos que podemos encontrar en las páginas de la voluminosa novela gráfica editada por La Cúpula. Una novela gráfica en la que la artista nos acerca a sus experiencias como patinadora profesional desde la niñez, a los miedos relacionados con lo estricto de la disciplina deportiva y el pánico al fallo que siempre se asocian a las historias de fracasos en alcanzar cumbres de la práctica de tan exigente deporte y que sazona, primero, con la lucha interna por abandonarlo, después, con su pasión por las artes musicales y gráficas y, en último lugar, con el despertar sexual y la asunción de su condición homosexual.

Narrado todo ello con una sutileza y una gracilidad tales que en ocasiones uno parece estar asomándose a una coreografía de viñetas más que a una estructura propia de un tebeo cualquiera, ‘Piruetas’ consigue atrapar al lector sin necesidad de recurrir al equivalente de alguna de las complicadas figuras con las que los patinadores profesionales se juegan el tipo en las pistas de hielo. Siempre con la honestidad por delante, la forma en la que Walden entrelaza recuerdos, nos lleva atrás y adelante en el tiempo y, al hacerlo, va completando de manera precisa todos los pequeños huecos que necesitamos para “ponernos en su pellejo” es, a todas luces, tan bella como efectiva. Es pues éste un tebeo con el que implicarse y que deja una indeleble huella emocional en el que a él se acerque. Creedme cuando os digo que hacerlo merece tanto el esfuerzo monetario como el del tiempo a invertir en consumir las algo más de 400 páginas que sirven a Walden para situarse sin esfuerzo entre lo mejorcito del año.

Piruetas

  • Autores: Tillie Walden
  • Editorial: La Cúpula
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 404 páginas
  • Precio: 30,40 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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