‘Niourk’, futuro que mira al pasado

Niourk

Comenzábamos la semana acompañado de Olivier Vatine en uno de sus primeros trabajos profesionales y vamos a terminarla, de nuevo de la mano del autor francés y del integral que la editorial Yermo nos traía en febrero, hablando de lo último que el artista terminaba de publicar al otro lado de los Pirineos el pasado 2015, después de cuatro largos años. Antes de empezar creo que es de agradecer —y mucho— que dentro de las desventajas que para el consumidor de tebeo francobelga supone no vivir en el país vecino, no podamos contar el tener que soportar lo mucho que puede llegar a dilatarse la producción y publicación de un volumen allende nuestras fronteras cuando aquí nos llegan historias como éste ‘Niourk’ en un cómodo y muy bien editado volumen integral. De acuerdo, si estamos al tanto de los lanzamientos en Francia, la duda acerca de si tal o cual título llegará a nuestra tierra es lógica, pero creo que el esfuerzo que en ese sentido están haciendo la gran mayoría de las casas españolas que dedican su tiempo a publicar tebeo francófono es, como poco, encomiable.

Centrándonos en el volumen que hoy ocupa nuestro tiempo, ‘Niourk’ es, como cabría esperar, una muestra más que evidente del impresionante talento que Vatine lleva «gastando» desde que le conociéramos —le conociera, como contaba el otro día— hace veinte años. Vale que en ese tiempo su producción no ha sido especialmente intensa y que, de todo aquello en lo que se ha visto inmerso, en español ya tengamos disponible sus tres títulos imprescindibles —’Aquablue’, los números que dibujó de ‘Star Wars: heredero del imperio‘ y esta ‘Niourk’— pero eso no quita para apreciar en su justa medida el espectacular trazo y la soberbia narrativa que Vatine ejerce cada vez que se aproxima a la página en blanco.

Una página que en esta ocasión el también guioniza adaptando la novela original de Stephan Wul y que nos traslada a un futuro lejano en el que, arrasada por los medios, la Tierra y la raza humana ha involucionado hasta un estadio que se asemeja a la prehistoria. En ese mundo del mañana conoceremos a un niño de piel oscura que, siempre mirando más allá que el resto de los miembros de una tribu que lo rechaza constantemente por su diferente condición de pigmento, decidirá explorar la tierra que se extiende más allá de lo que los demás, por miedo a los Dioses, están dispuestos a conocer. En un viaje que guarda no pocas sorpresas para el lector de esas con las que tan bien suele jugar la mejor ciencia-ficción, se antoja algo acelerado el tercero de los álbumes que queda aquí contenido, ese que Vatine tardó dos años en completar y que avanza demasiado rápido, tanto en comparación con los dos anteriores como de cara a lo que el relato habría necesitado para un mejor funcionamiento.

Aún así, el cariz algo más irregular del tramo final de la lectura no es capaz de empañar los notables resultados de la globalidad de la misma, y aunque sólo sea por deleitarse con las espectaculares planchas de Vatine —hay infinidad de instantes en los que dejar caer la mandíbula— vale, y mucho, la pena acercarse a esta ‘Niourk’. Esperemos que el autor no tarde mucho en prodigarse con algún nuevo proyecto y que, de mano de Yermo u otra casa española, el lapso de tiempo transcurrido entre su publicación en francés y su traducción al castellano se minimice lo máximo posible.

Niourk

  • Autores: Olivier Vatine
  • Editorial: Yermo
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 160 páginas
  • Precio: 32,30 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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