‘New X-Men vol.1: E de extinción’, sacudirse el polvo

New X-Men

Tras tres décadas ininterrumpidas siendo la reina del baile, aquella cuyo trono nadie era capaz de disputarle, la franquicica mutante había comenzado un lento pero decisivo declive a partir de ese desproporcionado esperpento que fue ‘La Era del Apocalipsis’, un intento desesperado de los responsables de la línea editorial marvelita allá por mediados de los noventa de rescatar para sí lo que los hombres y mujeres X habían conocido tiempo atrás de mano de Stan Lee, Jack Kirby, Chris Claremont, John Byrne o, pocos años antes, con ese cómic de ventas millonarias que fue el primer número de los ‘X-Men’ guionizado por Claremont y dibujado por una estrella en alza dentro de La Casa de las Ideas llamada Jim Lee.

Sea como fuere, lo cierto es que tras el alto en el camino que supuso aquella versión oscura y desgarbada del universo tradicional Marvel que fue el mundo controlado por En Sabah Nur, la franquicia comenzó a dar raudas señales de un empobrecimiento a pasos agigantados en su salud, repitiendo fórmulas argumentales hasta la desidia y confiando en que a los lectores más fieles poco le importaría que, reducido al absurdo, los cómics de mutantes se hubieran convertido en tipos enfundados en mallas dándose hostias como panes en pasillos sin identificar…algo así como ‘Alias’ pero en viñetas, para que nos entendamos.

Ante tan desolador panorama, era muy evidente que Joe Quesada, recién nombrado editor en jefe de la editorial, no iba a quedarse impasible, y dentro de las muchas ideas que el otrora genial dibujante trajo a la mesa estaba la reimaginación de la práctica totalidad de la franquicia mutante. Pero para ello, si algo estaba claro en la mente del nuevo capitán del barco era que había que romper de forma radical con el pasado, dando con nuevas y atractivas fórmulas capaces tanto de rescatar a todos aquellos lectores que se habían ido cayendo del barco en ese lustro horrible que transcurrió entre 1996 y 2001 como de atraer a nuevas generaciones que vieran en los vetustos héroes modelos contemporáneos más ajustados a sus filias. Y ahí es donde entró Grant Morrison.

New X-Men interior

El guionista escocés ya había demostrado por activa y pasiva en la Distinguida Competencia las muchas capacidades que atesoraba para reinventar personajes bien anclados en longevas continuidades, bien relegados al olvido y necesitados de alguien capaz de insuflarles nueva vida. Con sobrado talento en ambos ámbitos, lo que Morrison trae a ‘New X-Men’ en los tres números iniciales de la colección que recoge este primer volumen del coleccionable publicado por Panini es algo que, de forma indeleble, marcará no sólo el futuro inmediato de las series mutantes toda vez concluya su estancia de tres años, sino que, recogiendo el testigo de lo planteado por Bryan Singer en la primera entrega de la saga mutante cinematográfica, terminará alterando la percepción colorista acerca del universo mutante que hasta entonces teníamos los lectores, actualizándola para un siglo XXI en el que el spandex no tenía mucho sentido.

Por supuesto, dichos movimientos hicieron que los fans más acérrimos e intolerantes de la franquicia se rasgaran las vestiduras pero, a mi entender, Morrison terminó cerrándoles la boca a todos y cada uno de ellos con una estancia que cuenta con uno de los mejores y más acojonantes arranques que se hayan podido leer en una serie mainstream. Como quiera que ya han transcurrido trece años desde su publicación quiero entender que revelar aspectos de la trama no puede ser considerado spoiler, pero aún así, cuidado para aquellos insensatos que todavía no hayan leído este soberbio cómic: sacándose de la manga a un personaje llamado Cassandra Nova, que resulta ser hermana melliza de Xavier, Morrison comienza su andadura en ‘New X-Men’ obliterando por completo la isla de Genosha, acabando así de un plumazo con un altísimo porcentaje de la población mutante y dibujando un panorama radicalmente diferente a lo que hasta entonces era el stablishment del los hombres y mujeres X.

Y eso es sólo el principio de cuarenta y un números en los que el artífice de ‘Arkham Asylum’, ‘Animal Man’ o la mejor etapa que ha conocido el caballero oscuro, pone patas arriba las vidas de Cíclope, Bestia, Jean Grey, Charles Xavier y compañía, teniendo como ayudantes en esa labor a un equipo gráfico que, desafortunadamente, no siempre está a la altura de las circunstancias. Con Frank Quitely dándolo todo en estos primeros tres números (y en todos aquellos en los que intervendrá posteriormente), y con su narrativa cinematográfica sentando unas bases muy complicadas de superar, si algo hay que lamentar de los tres años de Morrison en ‘New X-Men’ es la inclusión de artistas de estilos y resultados tan dispares como Igor Kordey, Ethan Van Sciver, Chris Bachalo, Phil Jimenez o Marc Silvestri. No afirmaré, porque sería faltar a la verdad, que todos ellos hagan un trabajo irregular; pero sí que, comparados con lo que vemos en las páginas de Quitely, todo quede a un nivel bastante medio. De todas formas, es un detalle que casi termina por carecer de relevancia cuando hay que atender a la grandeza de una serie con muy pocos iguales, máxime si ha de medirse con la mediocridad que campó y sigue campando a sus anchas en los cómics X…a excepción hecha, claro está, de la «wonderfulosa» ‘All New X-Men’.

New X-Men vol.1: E de extinción

  • Autores: Grant Morrison, Frank Quitely y Leinil Francis Yu
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 136 páginas
  • Precio: 5 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. ¿No te gustó la etapa de Alan Davis pre-Morrison? Aunque no tuvo toda la manga ancha que sí le darían a Morrison, sí que la recuerdo gratamente, sirviendo para cerrar algunas tramas que llevaban años sin culminarse…
    Por otro lado, yo dejé a los mutantes cuando el calvo se fue: creo que después de los últimos números dejó dicho para mí todo lo que se podía decir de los mutantes.
    Saludos.
    PD: Como siempre, un placer leerte.

    • Mira que me gusta Alan Davis, pero he de admitir que le perdí la paciencia a su estancia en los mutantes al poco de empezar. Y después de Morrison, lo único que a mi entender mereció la pena (de verdad) fue la estancia de Whedon, aunque en realidad lo que hizo el director fue continuar muchas de las ideas arrancadas por el escocés.
      Hoy por hoy, ‘All New X-Men’ está muy bien, pero es cierto que, comparado con el trabajo de Morrison, se quede muy lejos.
      Y muchas gracias, para mi siempre es un placer poder contestarte 😉

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