‘Miracleman: el sueño de volar’: el inicio de una leyenda del cómic

miracleman01‘Miracleman’ (u, originalmente, ‘Marvelman’), es uno de esos casos de un cómic del que todo el mundo ha oído hablar pero cuya lectura en español ha sido bastante complicada. Desde hace décadas hemos oído hablar de este título, y de su genialidad en manos de Alan Moore primero y luego de Neil Gaiman, pero su edición ha sido muy complicada. Tan sólo recuerdo una edición hace muchisímos años, cuando Planeta tuvo los derechos de Eclipse, y desde entonces ha llovido bastante. Finalmente, Panini anunció la reedición del materail: había llegado la hora de comprobar de primera mano si las expectativas se corresponderían con la realidad.

Mike Moran, un periodista freelance “cuarentón y con barriga”, como dice Moore, es el desmemoriado cuerpo contingente de Miracleman. Por una situación de máximo estrés, convoca a su alter ego y así es como Miracleman vuelve entre los vivos. A partir de ahí, Moran debe aprender a convivir con su alter ego (no son exactamente la misma persona), y saber qué ha ocurrido en su ausencia tanto con amigos como con enemigos (este “regreso al hogar” del héroe y el poner en orden su mundo es el punto de arranque que usaría el mismo Moore en su etapa en ‘La cosa del pantano’ y Gaiman en su ‘Sandman’).

miracleman02Se ha dicho comúnmente que la revisión del género de superhéroes empieza en este título. Partiendo del verdadero origen del personaje de 1956, Alan Moore piensa una nueva génesis para éste: conocedor del revival de los personajes clásicos de Marvel en la Edad de Plata de Lee y Kirby, el de Northampton es capaz de aunar las historias originales de Mick Anglo y darle un sentido de continuidad para llevarlo a su propio terreno.

Pero, además, Miracleman significa la vuelta de tuerca al género: la irrupción de un realismo que ahora estamos acostumbrados a ver, pero que en 1982 resultaba rompedor. Moore se pregunta: ¿cómo sería un superhombre en la realidad? Y esta pregunta vertebra toda la obra: Miracleman se ve desplazado de una época de “inocencia” como es los años 50 al Reino Unido de Thatcher de los 80. Y, además, el hecho de asumir unos poderes divinos (su descubrimiento, su aplicación, sus trágicos daños colaterales) están vistos desde una óptica que se quita el disfraz de las convenciones del género, en las que los malos sólo caen atontados por los rayos de los héroes y no hay víctimas civiles de los pandemoniums urbanos que suelen montarse.

Toda esta reflexión sobre el poder y el enfoque realista del género se desarrollaría posteriormente en obras como las de Kurt Busiek, Warren Ellis, Mark Millar, etc. Pero aquí, en la obra de Moore, tienen su origen. “Aunque en general era una reinvención”, dice Alan Moore, “también tenía algo de epitafio”. El inglés acababa de inaugurar la época oscura de los superhéroes.

miracleman03La parte gráfica del tomo corre a cargo de dos dibujantes: por una parte, un excepcional Garry Leach, cuyo estilo realista contrasta notablemente con las primeras páginas que rescatan el dibujo más amable y clásico de Mick Anglo. Es una lástima que la laboriosidad de Leach lo apartara de la serie, porque era una de las mejores opciones como dibujante fijo. Al dejar Leach los lápices, se incorporó Alan Davis (‘Excalibur’, ‘JLA’), que ya trabajaba con Moore en ‘Capitán Britania’. Davis serenó un poco los rasgos de Miracleman para reforzar su estatus divino y también hizo un trabajo destacable. También encontramos algún capítulo dibujado por un jovencísimo Steve Dillon (‘Predicador’, ‘Punisher’) que, sea por su precocidad o por el entintador, todavía no muestra los errores que lastran su estilo (básicamente, que sólo sabe dibujar una cara).

Hay que destacar también que la obra ha sido objeto de una “remasterización” del color por obra de Steve Oliff. Por lo que tengo entendido, el coloreado que se hizo para la reedición Eclipse no funcionó bien, porque el estilo detallado de Leach y David estaba pensado para el blanco y negro. Pero servidor, sin haber visto la edición original y muy poco la de Eclipse, piensa que este nuevo color tampoco ha quedado mal del todo. No es uno de esos que chirrie como el del ‘Thor’ de Lee y Kirby, yo lo veo más cercano a la corrección que se hizo para las últimas ediciones de ‘Sandman’. Pero esta cuestión, la de los recoloreados, es una cuestión espinosa sobre la que cada uno tiene su opinión.

El primer tomo de la serie publicado por Panini contiene, además, unas cincuenta páginas de extras, que incluyen una entrevista con el autor original Mick Anglo, páginas a lápiz y a tinta para poder ver los entresijos del excelente arte de Leach, y las portadas alternativas de la reedición USA.

Si ojeáis el tomo en las librerías veréis que el nombre de Alan Moore no se menciona en ninguna parte. No os pongáis nerviosos. Figura como “El autor original” en los créditos, y es que Moore no quiere saber nada de esta reedición, entre otras cosas por el litigio por el nombre Marvelman y su cambio a Miracleman. “No quiero estar relacionado ni con a)Marvel Comics ni con b)Disney”, declaraba el guionista. Bueno, ya sabéis cómo es. El cómic sigue siendo igual de bueno e importante para la historia del género igualmente.

Miracleman 1: El sueño de volar

  • Autores: El guionista original (Alan Moore), Garry Leach, Alan Davis
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 17,95 euros

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Josep Oliver @cisnenegro

Lector todoterreno, filólogo de vocación, actualmente profesor de Literatura en Secundaria. En esto del cómic he intentado tocar todos los palos: en el teórico, he escrito diversos artículos académicos; en el práctico soy coautor del cómic “El joven Lovecraft”, y como crítico y divulgador de cómic escribo en varias publicaciones. Mantengo el blog Cisne Negro desde hace más de diez años.

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