‘Merci’, un lugar en el mundo

merci

Como docente, adoro impartir clases a los más pequeños por el enorme agradecimiento que muestran de esa forma tan natural y descarada en ocasiones, saltándose todas las barreras que la sociedad nos interpone conforme vamos creciendo y la vergüenza o el sentido del ridículo sustituye a mostrarnos tal y como somos. Me encanta asimismo enseñar a mis alumnos más adultos, aquellos que no vienen a perder el tiempo, que saben lo que quieren y que, en otros términos, también agradecen el esfuerzo de estar horas con ellos trasladándoles conocimientos. Pero, ay, si es de los adolescentes que tengo a mi cargo de quiénes hemos de hablar, entonces mi discurso se torna mucho menos optimista por cuanto, dependiendo de su edad, resultan unos alumnos que se mueven entre la desidia y lo directamente intratable: mira que uno intenta estar al día de todo aquello que puede motivarles para incluirlo en sus clases de una manera u otra, pero la invisible barrera generacional que nos separa y el hecho de que la desgana sea una actitud con la que nunca he podido comulgar, abre un abismo entre nosotros que, seamos honestos, cuesta muchísimo salvar en determinados instantes. O al menos así era hasta que, hace unas semanas, mis esquemas mentales sufrieron una tremenda sacudida mientras daba cuenta de ‘Merci’, una de las cuatro obras que el insigne Zidrou nos ha regalado durante este 2016.

Aproximándose con su característica naturalidad a tan difícil etapa en nuestro transitar por este mundo, una en la que dejamos atrás la inocencia de la infancia y comenzamos a vislumbrar con cierto horror lo que la vida adulta nos ofrecerá a la vuelta de la esquina, el discurso de Zidrou sobre la adolescencia no podría ser de una elocuencia más pedagógica y aplastante que la que el guionista francés dispone al acercarnos a Merci, una joven rebelde y reaccionaria que, después de una última trastada, encuentra una oportunidad única de mano del juez que instruye su caso para dar rienda suelta a todo lo que encierra su cerebro en ebullición: dotada de la responsabilidad de llevar a cabo una acción cultural de peso en el pequeño pueblo en el que habita, Merci se nos descubre de la mano de Zidrou como el más preciso y quirúrgico acicate posible a los adultos que, por momentos, no sabemos como dialogar con ese paréntesis de edad que va de los 13 a los 16 —12 a 17 si me apuráis—. Dibujada como una de esas alumnas de las que uno temería encontrarse como profesor y haciéndola tan tridimensional como cualquiera de los muchos personajes que hasta ahora hemos podido encontrar en su fértil tebeografía, Zidrou comienza a desmontar cualquier prejuicio por parte del lector mediante un sutil proceso que, irremisiblemente, consigue que lleguemos a empatizar de forma plena con las inquietudes y la indignación que definen a la quinceañera.

Buena parte de ese proceso de empatía con Merci recae sin duda en la caricaturesca locuacidad con la que se describe al variopinto grupo de adultos que orbita alrededor de la protagonista, sobre todo si nos referimos a los políticos locales, unos “personajes” —en el sentido más cómico del término— que sirven al guionista para lanzar dardos envenenados contra la notoria ineptitud que suele rodear a aquellos que practican la política sin saber siquiera dónde tienen la mano derecha. Un desconocimiento éste, el de no saber cuál es cada mano, que no puede achacarse ni de lejos a Arno Monin, el dibujante que se encarga de dar vida a toda la historia. A la hora de elegir a los artistas que han de plasmar sus guiones, Zidrou ha hecho gala hasta la fecha del mismo tino que al otro lado del océano tiene Mark Millar, y a ninguno de sus ya numerosos tebeos puede achacársele la más mínima pega en el terreno gráfico. Como decía, ‘Merci’ no es una excepción, y el trabajo de Monin, poseedor de un trazo agradable y redondeado que bebe del amplio manantial del mundo de la animación, es tan impecable a la hora de dotar de expresividad a sus “actores” como en lo que concierne a su tarea como colorista, tan espléndida como el resto de un conjunto sobresaliente. Una muesca más que añadir en el constante avanzar en sentido ascendente que hasta ahora ha acompañado de forma indefectible a Benoît Drousie. ¿Hasta dónde será capaz de llegar?

Merci

  • Autores: Zidrou y Arno Monin
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 64 páginas
  • Precio: 17,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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