‘Marshal Bass 1. Black & White’, mirando a Blueberry

Que cada vez que haya que hablar de western en el noveno arte, se tenga que recurrir a la misma referencia, lejos de resultar reiterativo es clarísimo exponente de la categórica influencia que el trabajo de Jean-Michel Charlier y Jean Giraud tuvo, tiene y tendrá aún habiendo transcurrido casi sesenta años desde su aparición en la revista ‘Pilote’ allá por 1963: crisol a su vez de muchas ideas expuestas en los cuatro puntos cardinales del género en su alternativa cinematográfica o, incluso, en la tebeística —recordemos que otra leyenda del western en cómic, ‘Tex’, había irrumpido en Italia 15 años antes—, las aventuras de Mike S. Blueberry han sobrevolado, de una forma u otra, todo relato de cowboys en viñetas que ha visto la luz en las cinco últimas décadas en cualquier punto de la geografía europea —¿me atrevería a decir mundial?— y, claro está, este ‘Marshal Bass’ no es una excepción; es más, me atrevería a decir que Darko Macan, su guionista, busca de manera activa esa asociación con el teniente sureño para, una vez hecha, apartarse de ella a galope tendido.

Para ello, el escritor toma a un arquetipo que uno no está acostumbrado a ver como protagonista en historias de pistoleros con el Gran Cañón del Colorado de fondo, y lo coloca al frente de una trama típica que se vuelve a típica por su mera inclusión. Y es que, por si la portada del álbum publicado por ECC no lo deja muy claro, el Bass protagonista es un negro que comienza la historia de la misma manera que veíamos a Mel Gibson al comienzo de ‘Maverick‘ para, poco después, ser nombrado por un coronel del ejército como su ayudante. ¿Su primera misión? Infiltrarse en un grupo de forajidos de su mismo tono de piel comandados por un tiránico blanco que recuerda al Leonardo DiCaprio de ‘Django desencadenado’. Ahí es nada.

Siempre sorprendente y casi nunca previsible —bueno, al menos más allá de cómo terminará resolviéndose todo el entuerto— si el guión de ‘Marshal Bass’ podría tildarse de espléndidamente correcto, no así lo que vemos a un Igor Kordey del que, parece, no paramos de hablar de un tiempo a esta parte: en julio del pasado 2018 lo tuvimos por aquí con ‘Los 30 denarios’; en septiembre, volvía a ser protagonista gracias al primer integral de ‘Imperio’, y hace pocos días volvía a surgir su nombre a colación de lo que le podíamos leer en ‘La horda de oro’ publicada por Ponent Mon. Y si no podemos tildarlo de espléndidamente correcto es porque lo que el croata desarrolla aquí se escapa por muchas leguas de dicha calificación para asentarse con comodidad en una notable posición que, al tiempo, se alza como lo mejor que le hemos leído hasta la fecha. Bien es cierto que, por momentos, su narrativa sigue siendo algo confusa, pero también que el artista sigue puliendo sus carencias en este sentido así como en que, sin renunciar a su fuerte personalidad, su trazo sea más claro y, por supuesto, que el que siga mejorando es garante suficiente para contar con nuestra lectura en cualquier empresa futura en la que se embarque, y si esa lectura es un nuevo volumen de ‘Marshall Bass’, mejor.

Marshal Bass 1. Black & White

  • Autores: Darko Macan, Igor Kordey
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 56 páginas
  • Precio: 12,30 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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2 Comentarios

  1. Hola, Sergio. No conozco para nada esta obra, ni conocía a Jean Michel Charlier, así pues no puedo juzgar su importancia. Tan solo quería decir que cuando he leído la primera frase del artículo inmediatamente he pensado en Lucky Luke. ¿No lo consideras western o no lo consideras una referencia?

    • ¿Que no conoces ‘Blueberry’? Ainsssss….tienes deberes importantes por delante XD

      En cuanto a ‘Lucky Luke’, lo cierto es que nunca me ha interesado. Por supuesto que lo considero un western, pero mis referencias con respecto al género son otras que no pasan por el vaquero más rápido que su sombra, Rantamplán y los hermanos Dalton.

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