‘¡Maldito Allende!, de tonos oscuros y escalas de grises

Responsable de la superlativa ‘Fueye’ —que le valió el Primer Premio FNAC-Sins entido allá por 2008— y de la no menos sobresaliente ‘Dear Patagonia’, tiempo ha que no nos teníamos en nuestras manos un nuevo proyecto del argentino Jorge González. Demasiado tiempo, de hecho. A poner remedio a tal carencia venía el pasado mes de agosto ECC con ‘¡Maldito Allende!’, un álbum publicado al otro lado de los Pirineos por Futurópolis y que sirve para reunirnos con uno de esos nombres que, da igual el tiempo que pase, siempre figuran en nuestra memoria como claros referentes de lo mejor que el tebeo hispano es capaz de ofrecer. Y si bien nos hubiera encantado que este nuevo trabajo de González hubiera sido uno de autoría completa por parte del bonaerense, poco importa tal disquisición cuando, a la hora de arrojar luz crítica sobre las páginas del presente volumen, la responsabilidad de convertirlo en la asombrosa experiencia que resulta ser recae a iguales partes entre el dibujante y Olivier Bras, periodista reimaginado como guionista que debuta aquí con una obra ejemplar.

Sin querer precisar mucho acerca de los vericuetos que dan significado completo al aparente significado del título del tebeo, hay algo de ‘¡Maldito Allende!’ que tanto durante el proceso de lectura como, sobre todo, después de él, se alza como la mayor virtud de este relato que cubre parte de las vidas de Salvador Allende y Augusto Pinochet y que centra sus mayores esfuerzos en hacernos partícipes íntimos del golpe de estado que el general chileno llevó contra el gobierno el 11 de septiembre de 1973. Y eso no es otra cosa que la forma en la que Bras apuesta por evitar hablar al lector en términos absolutos a través de Leo, el narrador, optando el francés por una lectura cargada de grises que, en lo que respecta a tan fundamentales figuras históricas del s.XX, sortea el posicionarse a favor de una u otra para que sea el lector el que deba extraer sus propias conclusiones sobre qué papel jugó realmente quién, y cómo lo representó, en el inicio de las casi dos décadas de dictadura militar en Chile.

Siendo pues nuestro bagaje cultural el que complete la información que aquí se nos ofrece y el que otorgue roles definidos a los actores que intervinieron en aquellos diecisiete años que sumieron al país sudamericano en una atenazadora oscuridad, resulta igualmente brillante el que cualquier idea preconcebida sobre los papeles de Allende y Pinochet —sobre todo acerca de éste último— quede desmontada por Bras en el primer tramo de la narración, uno en el que ciertos apuntes acerca de la idiosincrasia vital del protagonista se alternan de forma sistemática con parejas de dos páginas que cubren episodios puntuales de las vidas del presidente y el general y que están llamados a humanizar a ambos de forma previa al relato de reconstrucción minuciosa de los acontecimientos que desembocaron en el golpe de estado.

Todo esfuerzo que Bras pone en que diluir los blancos y negros que siempre han rodeado a las figuras de Allende y Pinochet es refrendado por González con una fuerza que nada debería sorprender a aquellos que se hayan asomado alguna vez a sus planchas: huyendo cuando así lo puede de lo figurativo, y cargando las tintas de muchas de sus viñetas en los indefinidos juegos de luces que tanto lo han caracterizado, lo ecléctico del arte del argentino aporta de esta manera un grado más si cabe en hacer descansar en nosotros la responsabilidad de la interpretación de lo que aquí se nos traslada. Dicho juego con el lector arropa 124 páginas que, de forma incuestionable, alcanzan el cénit de su fuerza en la puesta en escena del golpe de estado, donde el caos que reinó en las inmediaciones de la Moneda —el palacio presidencial— queda recogido por González en modos de una terrible belleza.

La conjunción y el preciso maridaje que se da entre guionista y dibujante configura así una lectura rebosante de pasión por lo que quiere contarse y por cómo quiere contarse, y nulos son los argumentos que puede anteponerse ante la rotundidad con la que Bras y González acotan una obra asombrosa y llena de matices. Completándose la edición de ECC con una imprescindible entrevista a los autores en la que éstos dan jugosa información adicional acerca de preguntas que el lector se plantea durante la lectura, y con unas páginas de bocetos de González que son una auténtica gozada, no debería extrañar a nadie que terminemos hablando de ‘¡Maldito Allende!’ como una de las mejores obras que hemos visto en este 2017 y firme candidata a, ¿lo adivináis? correcto, formar parte de esa selección para la que ya faltan sólo un puñado de semanas.

¡Maldito Allende!

  • Autores: Olivier Bras & Jorge González
  • Editorial: ECC Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 144 páginas
  • Precio: 18,95 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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