‘Malas compañías’, vacío existencial

Dejémoslo claro desde un principio para no llevar a nadie a engaño: ‘Malas compañías’ no es una lectura fácil. De hecho, tanto si nos centramos en valorar el dibujo de Ancco como, sobre todo, si hemos de referirnos al guión desde nuestra visión occidental de la sociedad, casi me atrevería a afirmar que es una lectura que puede lograr el pleno rechazo de quien se le ponga por delante a las pocas páginas. Pero si eso consigue, si no podéis pasar de un escueto puñado de planchas, estaréis dejando atrás la oportunidad de acercaros a una realidad tan interesante como compleja, la de la Corea del Sur de mediados de los noventa, poco después de que el país hubiera contado con sus primeras elecciones democráticas y fuera anfitrión de unos Juegos Olímpicos.

En ese ambiente de contradicción entre un país de tradiciones —esas mismas «tradiciones» que cabe seguir observando en el régimen de Pyongyang— y en pleno desarrollo tecnológico que lo llevará, dos décadas más tarde a convertirse en el actual gigante del sector que es, Ancco tira de recuerdos y nos acerca a una realidad muy diferente a la de la Seúl luminosa: la que ella y sus amigas vivieron en unos barrios deprimidos con familias desestructuradas, padres maltratadores y adolescentes completamente perdidas que, sin saber muy bien lo que querían, sí que tenían claro que no podían aguantar el ambiente opresor y violento de sus hogares y se lanzaban a la calle en busca de algo diferente.

Pero ya sabemos que la «escuela de la calle», sea cuál sea, nunca suele dar buenos resultados, y lo que la artista coreana nos muestra aquí no es más que una confirmación de este universal hecho. Para hacerlo, insisto, echa mano de un estilo decididamente feista y bastante simple que, no obstante, juega en favor del talante claramente aleccionador del relato, ayudando lo grisáceo y en ocasiones oscuro de la personalidad gráfica de la dibujante a agarrar por las gónadas aún más a un lector al que, abismales diferencias culturales y de género de por medio —no tanto de edad por cuanto en esa época servidor andaba por la veintena—, no le cuesta tanto trabajo como pareciera empatizar con los problemas y las vicisitudes de un mundo y unas vivencias tan ajenas a las que este redactor pudo experimentar en la Europa occidental.

Malas compañías

  • Autores: Ancco
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 15,20 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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