‘Lydie’, un cómic milagroso

Lydie

Con la de ocasiones en las que hemos hablado de Zidrou en esta página, y la de veces en las mismas que he citado a ‘Lydie’, era un crimen que la primera obra que nos llegó de manos de Norma del guionista francés afincado en nuestro país no contara con su correspondiente reseña. Pero, ya sabéis, son muchas las novedades a las que queremos ir dando salida todas las semanas y poco —por no decir ninguno— el espacio al cabo del año que podemos dedicar a pararnos, mirar hacia atrás y rescatar alguno de esos títulos fundamentales que todo lector de tebeos, sea de la afiliación que sea, debería tener en su biblioteca y haber leído ya, por lo menos, un par de veces.

Huelga decir que, de no haber sido por la nueva y espléndida edición que Norma le dedicaba en enero al debut de Benoît Drouise —el verdadero nombre de Zidrou— ‘Lydie’ hubiera seguido engrosando las filas de las ausencias de Fancueva per secula seculorum, pero ha querido la voluntad de la editorial de rescatar esta magistral lectura que hoy nos dispongamos a dar cuenta tanto de las sesenta páginas originales que vieron la luz a menor tamaño allá por 2011, como del muy elocuente añadido que, a todas luces, aporta matices muy reveladores a la historia de Camille, esa joven con aparentes taras que, embarazada de no se sabe quién, dará a luz a una niña muerta.

Tan dramático punto de partida, narrado con portentosa sutileza en las primeras páginas del álbum, sirve a Zidrou como base sobre la que trazar un relato para el que, sinceramente, se queda algo corto el tesauro de epítetos. No en vano, la grandeza de lo que el guionista despliega aquí, abarca tantos frentes, que pretender exponerlos todos, al margen de una sandez, restaría efectividad a la aproximación que el que nunca se haya acercado a ‘Lydie’ pueda hacer debido a esta entrada. Valga puntualizar, por ejemplo, que algunas de las fortalezas con las que cuenta el trabajo del escritor comienzan desde la primera página en la forma tan natural, afable y cercana en la que se nos presenta tanto el entorno del “callejón del bebé con bigote” en el que transcurrirá toda la narración como, sobre todo, de sus habitantes.

Lydie interior

Es sobre ellos sobre los que Zidrou carga más las tintas para convertir a seres bidimensionales ficticios de una época pasada en gentes que bien podrían ser tu familia, tus amigos más queridos o esos vecinos de tu barrio con los que cruzas cuatro palabras todos los días. Conseguir tal cosa con sólo cuatro pinceladas no es tarea fácil por más que, conforme uno va leyendo y adentrándose en ese microcosmos lleno de candor al que nos lleva el francés de la mano, pueda parecer que lo que aquí se consigue está al alcance de cualquiera con un mínimo de imaginación: que todos los personajes sin excepción, adquieran esa cualidad de tridimensionalidad y se alejen de la impostura en la que tan fácil es caer en este medio es un logro que, si hubiera que considerar de forma aislada, ya empujaría a ‘Lydie’ a lo más alto.

Pero Zidrou no se queda ahí, y a la sutileza con la que se describe todo, se añade un corazón capaz de albergar tanto sentimiento como el que termina transmitiendo al lector: que nadie que se acerque a ‘Lydie’ se extrañe si, conforme avanza la lectura, comienza a experimentar sensaciones de felicidad, amargura, tristeza o si, dependiendo del ánimo que se tenga, éstos dos últimos terminan transformándose en lágrimas de emoción. Que una lectura provoque tales reacciones, y que lo haga, de nuevo, sin “despeinarse”, venía —y sigue viniendo— a afirmar con contundencia acerca del inmenso talento con el que Zidrou departía aquí.

Y no, no me he olvidado de la otra “parte contratante”…¿cómo hacerlo cuando lo único que cabe al referirse a Jordi Lafebre es deshacerse en elogios? Porque, que no os quepa duda, si ese candor del que os hablaba antes se transmite de forma tan directa, y casi mejor que en ningún otro de los muchos títulos de Zidrou, es en virtud del superlativo trabajo que nuestro compatriota realiza en unas planchas sublimes, que si miman con esmero la ambientación, superan dicho logro con la forma en la que el artista define a los personajes: aún caricaturizados en manos de su reconocible estilo, la fuerza con la que sus expresiones llegan al lector es la que logra desmontar nuestras primeras defensas para que el guión arremeta con toda su enérgica argumentación. El cariño que Lafebre pone en cada viñeta, en cada gesto y decisión narrativa, no hace sino ampliar el ya vasto espectro de lo que el guión abarca, siendo responsable último de que, al referirnos a ‘Lydie’, lo tengamos que hacer en términos de Obra Maestra del noveno arte.

Lydie

  • Autores: Zidrou & Jordi Lafebre
  • Editorial: Norma
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 72 páginas
  • Precio: 16,63 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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