‘Los cuatro de Baker Street’, orgullo de Conan Doyle

Los cuatro de Baker Street

Fiel a su cita anual desde 2009, los seis volúmenes que hasta el momento ha publicado Vents-D’Ouest de ‘Los cuatro de Baker Street’ han supuesto, para todos los lectores de tebeos que a ellos se han ido acercando, el encuentro con una aproximación al cosmos de Sherlock Holmes que, como reza el titular, haría que Sir Arthur Conan Doyle se sintiera muy orgulloso. Tanto, que hasta cabría pensar si el literato inglés no se plantearía cómo diantres han conseguido Olivier Legrand y Jean-Blaise Dijan enhebrar unas historias que, salvando las distancias, podrían haber estado escritas de su puño y letra.

Tanto es así, que recorrer las aventuras protagonizadas por tres de los ‘irregulares de Baker Street’ —esos chavales que Doyle introducía como ayudantes callejeros de su más grandiosa creación en la magistral ‘El signo de los cuatro’— es hacerlo a unos relatos en los que el sentido del misterio, de la construcción de la intriga y la precisa definición de personajes que caracterizaban a las novelas de Holmes se encuentran intactos. Y aún diría más, ya que la fiel descripción que el escritor inglés hacía de las calles de Londres en sus novelas forma parte inherente de las 120 páginas que conforman el espléndido volumen publicado por Yermo, algo que en Doyle tenía su mérito pero que, traspasado a más de un siglo después, y a dos guionistas franceses, lo tiene aún más por cuanto todo lo que aquí acaece nos traslada de forma inequívoca a la ciudad del Tamésis en la era victoriana.

Echando mano en el transcurso de las dos historias que aquí se nos presentan de algunos de los personajes recurrentes de las novelas de Holmes —desde Holmes y Watson, que tienen fugaces apariciones, hasta Lestrade o Mycroft— tanto ‘La cinta azul’ como ‘El asunto Raboukin’ consiguen, además de acercarnos a las calles y barrios de la capital británica, servir de fiel reflejo de las inquietudes socio-políticas de finales del s.XIX, con una población que comenzaba a vivir de forma plena el resultado de la Revolución Industrial y se disponía a cambiar de siglo con la mirada fija en aquello que convulsionaría a Europa en los albores de la nueva centuria.

Los cuatro de Baker Street interior

La cantidad de apuntes que en éste sentido incluye el trabajo de Legrand y Djian hace que, más que para los adolescentes hacía los que podría parecer ir destinada la lectura, ‘Los cuatro de Baker Street’ se torne en un cómic que un adulto podrá disfrutar mucho más al captar en toda su amplitud las referencias hacia el anarquismo, la incipiente lucha de clases, las semillas de lo que estallará en la revolución Rusa o los movimientos obreros que desembocarán en la aparición de los sindicatos. Todo ello y mucho más se puede encontrar en unas páginas que, no obstante, no hubieran tenido el mismo calado en el lector de no haber contado con el mayestático trabajo a los lápices de David Etien.

El dibujante, que encaraba aquí hace seis años su segundo trabajo, se deja la piel en cada plancha tanto en una caracterización de personajes cuyo estilo recuerda, y mucho, al del estadounidense J. Scott Campbell —un magnífico artista influenciado a su vez por el manga y el anime, obvios puntos de partida del que aquí nos sorprende con su labor— como, sobre todo, en una ambientación que provoca que la lectura de cada página se convierta en un ejercicio de admiración y estudio, deteniéndose la mirada de forma obligada en los mil y un detalles que Etien recoge con sus lápices y que hacen que el Londres que aquí vislumbramos sea una de las recreaciones más brillantes que se ha hecho de la ciudad.

Letreros, anuncios, vehículos, decoraciones interiores, la suciedad de las calles, vestimentas…TODO en lo que Etien realiza lleva a pensar en el infierno de documentación que ha tenido que ser para el artista la elaboración de cada una de las 50 páginas de unos álbumes que, esperemos, no tardemos en seguir pudiendo disfrutar en la, por cierto, espléndida edición de Yermo. Una editorial que con esta magnífica elección se ha marcado uno de sus mejores tantos hasta la fecha, algo que no hace sino hablar del firme compromiso de Carles Miralles por conseguir que su criatura se posicione como el referente del tebeo europeo en España que para algunos, servidor incluido, ya es.

Los cuatro de Baker Street

  • Autores: Olivier Legrand, Jean-Blaise Djian y David Etien
  • Editorial: Yermo
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 120 páginas
  • Precio: 25,65 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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