‘Los cuadernos de Darwin’, muy irregular

Los Cuadernos de Darwin

De él ya hemos hablado aquí hasta en tres ocasiones a colación tanto de las dos superlativas adaptaciones que ha hecho hasta el momento de la primera y segunda parte de la trilogía Millenium de Stieg Larsson, como de esa primera parte de ‘Warship Jolly Roger’ con la que nos sorprendía junto a nuestro Miki Montlló a mediados del año pasado. Con tales cartas de presentación, huelga afirmar que la lectura de ‘Los cuadernos de Darwin’, máxime si además venía en el apartado gráfico por un artista español, era de esas a las que había muchas ganas de hincarle el diente. Desafortunadamente, esta es una de esas ocasiones en que las ganas de encontrarse con algo que hubiera servido para seguir encumbrando al guionista francés se quedan en eso, en las ganas, y poco hay que entresacar de los tres álbumes aquí recogidos que pueda servir para justificar el acercamiento a tan irregular relato.

No son muchas las ocasiones en las que la labor de criticar un cómic resulta complicada. A fin de cuentas, uno ya es perro viejo en esto de seleccionar lo que lee y no y siempre intenta evitar aquellos títulos que, de partida, le llaman poco o nada la atención. Es por ello que cuando te encuentras en la tesitura de tener que ponderar los muchos esfuerzos que se cuentan detrás de la publicación de un álbum como éste con los mediocres resultados finales, es amargo tener que afirmar que, ya estemos refiriéndonos a su deshilachado guión, ya a un dibujo al que mucho camino le queda por recorrer, ‘Los cuadernos de Darwin’ se salda con un aprobado raspado.

Considerando lo interesante del personaje alrededor del cual orbita la trama, y las muchas posibilidades que éste podría haber otorgado de haberse elegido otra vía narrativa —a vuelapluma se me ocurre, dada la época, que se le hubiera convertido en una suerte de Sherlock para el caso que aquí se narra—, que Runberg opte por un relato de corte decididamente fantástico no tendría que haber supuesto, no obstante, ningún problema. Lamentablemente no es así, y a lo poco creíble del giro de los acontecimientos al final del segundo volumen se une lo excesivamente prolongado de la historia —a la que le cuesta arrancar una barbaridad— y, atendiendo al dibujo, el hieratismo de los personajes o lo confuso por momentos de la composición; dos fallas éstas que pesan demasiado comparadas con lo ajustado de la ambientación o lo preciso de la elección de la paleta de colores y que, en última instancia, terminan por decantar la balanza hacia el lado negativo.

Los cuadernos de Darwin

  • Autores: Sylvain Runberg y Eduardo Ocaña
  • Editorial: Yermo Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 33,25 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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