‘Los campeones de Albión. El pacto de Stonehenge’, bienintencionado y limitado entretenimiento

No es que reinventaran la rueda, ni mucho menos. De hecho, no hicieron más que apropiarse de algunas de las claves de una práctica que Disney llevaba décadas ensayando con éxito y las trasladaron al mundo de la viñeta; pero lo cierto es que la campanada que Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido dieron con ‘Blacksad’ allá por 2001 es una que hoy, dieciséis años y cinco álbumes de su afamada y premiada creación después, ha marcado huella en el noveno arte con multitud de imitadores y de proyectos que, de repente, veían atractivo que sus protagonistas fueran animales antropomorfizados. En este sentido pues, ‘Los campeones de Albión’ no es más que la enésima iteración sobre dicha idea, impuesta en esta ocasión, como ya hiciera en su momento la casa de Mickey Mouse, sobre la leyenda de Robin Hood.

Aderezada para con la inclusión de personajes de la literatura de aventuras tan conocidos como Ivanhoe o el Cid —que, cómo no, al ser español, es caracterizado como un toro— y cambiado el sexo del famoso arquero de Sherwood por aquello de incluir una presencia femenina adolescente que haga el cómic más cercano a su clarísimo público objetivo —los lectores de cómic incipientes—, es precisamente éste factor el que hace del álbum una lectura poco capaz de saciar el apetito por una buena aventura que siempre tiene este redactor. En su lugar, y mediante un relato en el que demasiadas cosas pasan por que sí y otras tantas sin venir a cuento, lo que la pareja de guionistas formada por Jean-Blaise Djian y Nathaniel Legendre nos ofrecen es una historia a la que se le va perdiendo el interés conforme avanza, no llegando en ningún momento a convencer en algo tan clave como los personajes, poco desarrollados en el caso de la coral de secundarios, y mal enfocados en lo que concierne a la joven Robyn.

El elemento que salva la lectura y la traslada de un hecho poco recomendable a un tránsito agradable es, sin lugar a dudas, el agradecido dibujo de Nacho Arranz: algo hierático en la concreción de los personajes, y acusando aquí y allá esa “casualidad narrativa” que aqueja el guión, el talante de animación del conjunto y la correcta ambientación con la que juega el artista español son más que suficientes para, como digo, hacer de la lectura un instante entretenido que, supongo, aludirá en mejores condiciones a lectores que peinen menos canas que el que esto suscribe.

Los campeones de Albión. El pacto de Stonehenge

  • Autores: Jean-Blaise Djian, Nathaniel Legendre & Nacho Arranz Estévez
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 56 páginas
  • Precio: 15,20 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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