‘Las Meninas’, ambición de genio

Las Meninas

Antes de comenzar a alabar las muchas y muy diversas virtudes que atesora este magristal volumen que es ‘Las Meninas’ de Santiago García y Javier Olivares, me gustaría hacerme eco de una declaración que me trasladó nuestro compañero Mario en la que alguien afirmaba que el volumen publicado por Astiberri era algo así como “la salvación del tebeo español”. No podría estar más en desacuerdo. Aceptando que el pasado del cómic en nuestro país es enormemente rico y hay ejemplos a mansalva de la grandeza de una disciplina artística que durante muchos años se consideró menor, creo firmemente que el momento actual, uno que comenzó hará más o menos una década y que hoy se encuentra en un apogeo fantástico, está viendo publicados títulos que, desde su aparición, han entrado a formar parte de la historia imprescindible del noveno arte a nivel universal. No citaré ninguno, por no hacer feo a los que se quedaran fuera de una lista larga y apasionante, pero que quede claro que, por muy sobresaliente que sea (que lo es, y mucho más) ‘Las Meninas’ es sólo una muestra más del proceso de depuración de formas en la que el cómic patrio lleva inmerso los dos últimos lustros.

Dicho esto, y entrando en materia, es de recibo afirmar que las sensaciones que la lectura de ‘Las Meninas’ transmiten pasan todas y cada una por la preeminencia de lo abrumadoramente genial que impregna de principio a fin las páginas del trabajo de García y Olivares. De hecho, es tanto el íntimo conocimiento que ambos artistas demuestran poseer sobre los mecanismos internos que caracterizan al noveno arte que, de así quererlo, este sería uno de esos raros ejemplos de “novela gráfica” que admitirían un análisis página por página, viñeta por viñeta. Tal es la profundidad con la que guionista y dibujante acometen una empresa que, lejos de ceñirse a narrar la vida de Velázquez en los momentos que rodearon a la creación de la que se considera su obra maestra (personalmente, nunca he sabido dividir mi juicio entre éste cuadro y el de ‘La rendición de Breda’), convierten a su creación en una panorámica que abarca varios siglos, incidiendo aquí y allá en la determinante influencia que el retrato de la familia de Felipe II ejerció en su momento en nombres como Picasso, Dalí, el pintor estadounidense William Merritt Chase o Buero Vallejo.

Con la premisa básica de partida de no constreñir su actuación a una época concreta, y tratar de ofrecer una visión lo más completa posible de la suma importancia que comporta el lienzo del pintor sevillano, lo que el tándem logra se antoja (y es muy probable que me esté equivocando, cuidado) no como una de las mejores y más elocuentes aproximaciones que se haya hecho jamás ya no sobre el cuadro de Velázquez (que también), sino sobre un óleo en términos generales. Y es que, utilizando como hilo conductor silente la obsesión de Don Diego por crear su obra perfecta, García y Olivares van echando mano de todo aquello que consideran necesario para dibujar un semblante analítico que nunca llega a ser ininteligible pero que si es de una complejidad asombrosa, tejiéndose a lo largo de sus casi doscientas páginas un tapiz en el que TODO es posible.

Las Meninas interior

Sólo ante esta última afirmación se entienden todos y cada uno de los recursos estilísticos que ‘Las Meninas’ va adoptando a lo largo de su recorrido. Unos recursos que ya nos asaltan en las primeras páginas de la lectura, con ese autor anónimo abordando el proceso creativo (atención a la nada casual cita a Borges) y que, primero mediante el cambio de la paleta cromática del gris al ocre, después con la inclusión de notas o explosiones de color, comienza a conformar un tebeo que anhela y consigue convertirse en un vehículo cargado de significados que van mucho más allá de los que pueden ser contenidos en una mera viñeta. De resonancias claramente metalinguísticas, las pretensiones de los autores quedan expuestas con precisión en esos interludios que, con apariencia de ser “una simple ida de olla”, terminan por convertirse en más capas de información a considerar dentro del gran lienzo que es la totalidad de la lectura.

Un tapiz en el que, al contrario que en otros cómics, en los que resulta evidente donde acaba la labor del guionista y donde empieza la del dibujante (y si queréis ejemplos claros, podéis abrir cualquier grapa de cualquier serie de DC o Marvel para comprobar el limitado maridaje que suele darse entre historia y narración visual), la frontera entre ambas disciplinas queda desdibujada por la íntima implicación que se intuye de cada una de las partes en ese todo soberbio que conforma ‘Las Meninas’. Así, es imposible hacer referencia explícita al guion de García, y a éste o aquél recurso, sin tener que acudir raudo a reflexionar sobre como incide en el arte que despliega Olivares en sus viñetas; funcionando esta misma relación en sentido contrario de forma tanto o más válida.

No quisiera considerarlo como el único pecado que comete ‘Las Meninas’, porque a fe mía que no lo es y que, en última instancia, juega muy en favor de continuar trabajando en favor de la asunción del noveno arte como una disciplina a la altura de cualquiera de sus predecesoras; pero lo cierto es que, de querer “sacarle los colores” se le podría achacar a esta lectura el que, en ese esfuerzo por apartarse de forma consciente del “cómic común” también termine por escindirse del “lector común”. Ahora bien, si entendemos (y haríamos bien en hacerlo) que tiene que haber arte para todos los gustos y entendimientos, y así ha sido siempre en literatura, pintura o, por supuesto, cine, ¿porque el cómic tendría que ser menos?.

Las Meninas

  • Autores: Santiago García y Javier Olivares
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 192 páginas
  • Precio: 18 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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