‘Las damas de la peste’, MAGISTRAL

Las damas de la peste portada

Por más que sea de esas reflexiones que suelen dejarse para el último párrafo de una reseña, cerrando el análisis más o menos intenso que se haya hecho hasta entonces del título en cuestión; en ocasiones, y sólo en ocasiones, la suma relevancia del tebeo que nos toca valorar es de tal calibre que se imponen cambios en la estructura habitual de un texto para poder dar pronta salida a las ansias personales por dejar claro, desde estas primeras líneas, que ‘Las damas de la peste’ es el MEJOR cómic que servidor ha leído hasta el momento en lo que llevamos de año; que estamos ante un volumen MAGISTRAL —ya lo dice con contundencia el titular de la entrada— tanto si nos referimos a guión como si lo hacemos al dibujo y, por último, que nada podrá impedir que esta historia de AMOR se cuele entre las 10 mejores lecturas que podamos hacer en este 2015.

Ahora que ya me he sacudido la imperiosa necesidad de establecer el superlativo nivel en el que nos vamos a mover, comencemos a exponer las realidades que encontramos tras tanto magno epíteto. Unas realidades que, divididas en los dos ámbitos en los que se mueve siempre un compendio de páginas aviñetadas, encuentran en los trabajos de Javier Cosnava y Rubén del Rincón sobradas justificaciones para calificar a ‘Las damas de la peste’ en los términos en los que lo hemos hecho. Unos términos que no tardan en cuajar y sobre los que mucho y muy extenso habría que hablar si quisiéramos cubrir en toda su extensión la genialidad que tras ellos se esconde. Como quiera que nunca es propósito del que esto suscribe —y de ningún redactor de esta página— desvelar todos los “secretos” que encierra una lectura vaya por delante que, aún teniendo en cuenta tales intenciones puede que incurra en la revelación de algún dato que pudiera ser considerado como spoiler. Si así fuera, disculpen.

Estructurada en tres capítulos y un preciso y redondo epílogo que cierra de manera sublime el relato, ‘Las damas de la peste’ sigue a tres mujeres revolucionarias durante 34 años de la historia de España y, por ende, de Europa, los que transcurren entre el levantamiento de Oviedo de 1934 y el mayo del 68 en París. A lo largo de esas tres décadas, Javier Cosnava nos llevará de la mano por las vidas de Caridad, Esperanza y Fe, centrando cada uno de los citados capítulos en una de ellas para, casi sin que nos demos cuenta, hacer avanzar una acción que, llegado el momento, uno no quiere que termine nunca. Saltando de la sublevación de la capital asturiana al segundo año de la Guerra Civil y de ahí a la contienda que envolvió al mundo en un segundo conflicto armado, las fortalezas del relato que Cosnava hilvana residen en multitud de lugares que van desde la soberbia descripción de personajes hasta lo muy ajustado de la definición del entorno histórico en el que éstos se mueven.

Las damas de la peste interior

En éste último sentido, resulta curioso que tanto las tres protagonistas como la presencia intermitente de un Albert Camus que por aquellas fechas se encontraba atrapado en Argelia por culpa de la tuberculosis sean elementos completamente ficticios. Este hecho, que podía haber jugado a favor de que la percepción del lector del cuarteto de personajes se estableciera como algo ajeno al contexto histórico en el que se desarrollan los acontecimientos, queda perfectamente imbricado en el mismo y tanto las voces de cada uno de ellos como sus comportamientos se asumen sin mayores problemas como los que pudieron tener en un momento dado nuestros abuelos y abuelas, aquellos que sufrieron la convulsión y ruptura de la España de la Guerra Civil.

Con la misma precisión que a sus personajes trata Cosnava la concreción histórica en la que se va desarrollando el relato, algo que no debería ser de extrañar si consideramos que el guionista oriundo de Cataluña y afincado en Oviedo fue también responsable, allá por 2011, de ese estremecedor y soberbio álbum editado por Edicions de Ponent que fue el ‘Prisionero en Mauthausen’, crónica veraz de uno de los españoles que fueron encarcelados en el campo de concentración austríaco que da nombre al título y cuyo conciso dramatismo trasladaba el horror de las vivencias del protagonista de la misma manera que aquí nos hacemos partícipes del sufrimiento de tres mujeres que luchan por una libertad —en la amplitud máxima del término— que nunca parece llegar.

Y no, no me he olvidado de Rubén del Rincón. Habiendo hablado hace poco de él con motivo del integral de ‘Sir Pyle’ publicado por Yermo, resulta sorprendente el impresionante salto evolutivo que el trazo y la narrativa del olesano ha dado desde que supliera a José Luis Munuera en tan divertido título: el trabajo del dibujante para ‘Las damas de la peste’ es —y que conste que empiezan a acabárseme los epítetos— asombroso tanto por la decisión de que sus páginas sólo estén manchadas por sombras de ocre, como por la capacidad para definir con suma precisión a sus “actores” o, sobre todo, por la fuerza que termina imprimiendo a la narrativa en conjunto. De sus páginas se ha dicho por algún rincón de la red que resultan imperdonables ciertos errores de ambientación en los que el dibujante incurre —al parecer uniformes y varios aviones no concuerdan con lo que hubiera sido históricamente certero—. Yo les pediría que se olvidaran de tan exquisitas disquisiciones y, antes de abrir este volumen, se prepararan para el amplio despliegue de medios que Del Rincón conjuga para unas planchas sublimes.

Decía en el primer párrafo que ‘Las damas de la peste’ es una historia de AMOR —amor en tiempos convulsos, cabría precisar— y sería necesario puntualizar para finalizar que ese sentimiento es entendido por Cosnava sin acotaciones molestas, esto es, lo que aquí vamos a encontrar es una definición que va desde aquello surge entre un hombre y una mujer, o dos mujeres, hasta la fuerza que comportan los lazos fraternales que se fraguan en la batalla como aquellos que surgen entre progenitora y vástago y que el tiempo no es capaz de obliterar. Pero también hay otro AMOR, el amor por la LIBERTAD, por la lucha por una causa por la que las mujeres del s.XX pelearon con uñas y dientes. Una libertad que hoy tomamos por garantizada pero que, hace pocos “días”, era impensable. A todas ellas va dedicado de forma silente este tebeo con mayúsculas y, por qué no, estas líneas que han intentado hacer justicia a una lectura de esas que deja honda huella.

Las damas de la peste

  • Autores: Javier Cosnava y Rubén del Rincón
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 100 páginas
  • Precio: 15,20 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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6 Comentarios

  1. Quisiera puntualizar que en el artículo se trata a Javier Cosnava de autor y a Rubén del Rincón de dibujante. Pero en realidad ambos guisaron la historia y son co-autores.

      • yo quisiera puntualizar que durante todo el proceso creativo Rubén me trató como una mierda me puso contra la espada y la pared y no es coautor es un ladrón de ideas, una persona falsa y traidora que amenazó con abandonar la obra menos que se hiciera todo tal y como él quería y luego se atribuye las cosas que han hecho los otros un ladrón es lo que es y nada más

        • y por cierto tanto en la web de la editorial como las bases del premio ciudad de Palma figuró como guionista único y es así como debe aparecer dado que no hay otra realidad

        • Me dejas patidifuso Javier: no sé si tomarme tus fuertes palabras al pie de la letra o si pensar que estás de broma y que todo esto no es más que una inocentada…aunque no estemos a 28 de diciembre O_OU

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