‘Las brujas de Westwood’, hechiceras desesperadas

Las brujas de westwood

No es que sea una novedad si de quien estamos hablando es de Juan Antonio Torres, el guionista malagueño conocido como El Torres, pero no deja de resultar llamativo que, a la hora de hablar de «terror del bueno» en el panorama actual del noveno arte, haya que hacer peregrinación obligada por alguno de los títulos que han salido de la imaginación de este insigne escritor. Y digo que no es que sea una novedad porque sólo hay que acercarse a esos dos brutales volúmenes que son las escalofriantes ‘El velo’ y ‘El bosque de los suicidas’ para apercibirse de la naturalidad con la que el escritor trata un género complicado en términos generales, pero mucho más si ceñimos el discurso al cómic.

Seamos francos, allí donde un libro de terror puede llegar a acojonarte en virtud de lo que tu imaginación dé de sí; y donde una película lo tiene muy fácil para hacerte saltar en la butaca del cine (bastan con dos o tres golpes de efecto), que un tebeo consiga atenazarte de miedo y hacerte desear no haberte quedado sólo en tu casa mientras lo leías es muy, pero que muy complicado. Al menos para el resto de los mortales, porque no parece que El Torres (por mucho que afirme que le ha tenido que dar muchísimas vueltas al guión de la obra que hoy nos ocupa) tenga muchas dificultades para navegar como pez en el agua por los recovecos del género.

Las brujas de westwood-interior

Así lo demostraban sus obras anteriores y así lo vuelve a demostrar ‘Las brujas de Westwood’, un relato de terror en el que dan cita ecos de Stephen King, del cine de terror llegado del país del sol naciente y de producciones para la gran o pequeña pantalla tan dispares como ‘Las brujas de Eastwick’ o ‘Mujeres desesperadas’. Manejando el cóctel resultante con una pericia de maestro, la lectura de este nuevo volumen de El Torres se resiente no obstante, aunque no en exceso, del baile gráfico al que fue sometida en su publicación en Estados Unidos, donde contó con hasta tres artistas diferentes.

Haciendo que el segundo de ellos, Abel García, redibuje el cuarto número de la serie que al otro lado del charco fue responsabilidad de Roger Bonet, el estilo sucio tanto del anterior como de Ángel Hernández, y el magnífico colorido que aplica Esther Sanz, sirven a la historia como anillo al dedo, aunque ello no quite para que podamos preguntarnos qué habría sido de ella si al frente de su mitad gráfica se hubiera encontrado Gabriel Hernández, autor de las anteriores incursiones de El Torres en el cómic de terror. Un género al que, a tenor último de la historia de brujas y demonios que aquí podemos encontrar, esperemos que el andaluz no tarde en regresar para hacernos pasar otro espléndido y brillante mal rato.

ACTUALIZACIÓN: Abel García nos escribe para aclarar algo que habíamos indicado mal. Os copio y pego su texto:

(…)me atribuyes trabajos que no he realizado, yo no redibujé el tercer numero de Roger y Eva Mae.

Yo dibujé y puse el color a los dos primeros números y las cuatro portadas americanas. Luego Roger y Eva hicieron el dibujo y el color del tercer numero, que sí fue redibujado para la versión de Dibbuks por Angel y Esther que puso el color a ese y al cuarto numero.

Las brujas de Eastwood

  • Autores: El Torres, Ángel Hernández y Abel García
  • Editorial: Dib-buks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas:112 páginas
  • Precio: 16 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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