‘Las aventuras de Victor Billetdoux’, a la par con Tardi

Quizás la primera aclaración que haya que hacer al lector que vea la portada de ‘Las aventuras de Victor Billetdoux‘ y piense algo así como, «Vaya copia descarada del ‘Adele Blanc-Sec‘ de Jacques Tardi«, sea la que muy bien apunta José E. Martínez en el espléndido prólogo que precede al trabajo de Pierre Winiger—y, sí, ya resulta inevitable citar al editor y traductor cada vez que Ponent Mon apuesta por material con cierto gusto añejo por lo mucho que sus textos añaden facetas a las viñetas que preceden— : y esa no es otra que, aún sintiendo una enorme admiración por su colega de profesión, y siendo incuestionable la influencia que sobre Winiger ejerció el autor de ‘Puta guerra’ —por no hablar de la que también se observa hacia Edgar P. Jacobs—, las historias que aquí se recopilan y aquellas que Tardi dedicaba a su particular heroína, fueron coetáneas.

Despejada pues la duda acerca de la plena originalidad del trabajo de Winiger, lo que podemos encontrar en ‘Las aventuras de Victor Billetdoux’ responde de manera directa y sin ambages a la definición de «tebeo francobelga de aventuras e intriga», entendiendo por tal lo que cabría encontrar si, en un mismo crisol, fundiéramos idiosincrasias como las de la citada Adéle, Tintín o Blake y Mortimer. Así, pasearse por las diversas propuestas que Winiger va enlazando a lo largo de los tres álbumes que aquí se recopilan, deja en el lector una constante —más nunca desagradable— sensación de dejá vu, de haber leído ese mismo giro o haberse encontrado con similar recurso argumental en alguna otra parte. Pero la habilidad de Winiger es conseguir una y otra vez que, cuando creemos tener la solución del misterio, cuando ya comenzamos a jactarnos de la simpleza con la que ha sido expuesto de antemano, dé un golpe de efecto completamente inesperado, salga por algún recoveco que habíamos perdido de vista y nos pille con la guardia bajada.

Este logro, que ya debería ser suficiente para llamar la atención de aquellos que, como servidor, siempre piden ese extra de más a cualquier lectura, se da la mano con el exotismo que rodea a toda la primera historia en tierras egipcias o con la deriva hacia el fantástico que va adquiriendo la lectura en su segunda y tercera entrega original. Unido a un estilo gráfico que evoluciona a ojos vista y que se va separando de manera paulatina de las concomitancias más evidentes para con Tardi, que ‘Las aventuras de Victor Billetdoux’ es uno de esos volúmenes llamados a satisfacer sin duda a los lectores más veteranos del lugar, esos que llevamos décadas metidos en este mundillo, es tan cierto como que, de así quererlo en las manos adecuadas, podría servir de espléndida introducción para los neófitos que todavía no han sabido apreciar las infinitas bondades del tebeo hecho en el viejo mundo y piensan que las viñetas empiezan y acaban por lo que se dicta al otro lado del Atlántico.

Las aventuras de Victor Billetdoux

  • Autores: Pierre Wininger
  • Editorial: Ponent Mon
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 36,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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