‘Lanfeust de Troy. Volumen 1’, la fantasía en su expresión máxima

Lo he dicho en tantas ocasiones, de tantas formas diferentes y en tal variedad de registros, que volver a repetir ahora, con ocasión de este primer de dos integrales con los que Yermo recoge ‘Lanfeust de Troy’, lo imprescindible, genial, maravilloso y desternillante que es la creación de Christopher Arleston y Didier Tarquin, el papel fundamental que jugó en su momento en la revitalización de la fantasía en el tebeo francobelga y el masivo éxito que supuso —y sigue suponiendo— para Soleil gracias a los muchos títulos superventas derivados de esta primera serie; podría parecer predicar en el desierto cuando, si a estas alturas no os habéis hecho conversos del universo de Troy…¡¡todavía estáis a tiempo de hacerlo!!

Porque sí, porque a pesado no hay quien me gane, y si tengo que seguir insistiendo hasta la saciedad en que, da igual vuestra filia tebeística, poco importa si os encandilan los superhéroes, os “flipa” el manga, os dejáis engatusar por el independiente americano o lo vuestro es sólo el cómic bélico —yo qué sé…cosas más extrañas he visto—. Como decía, ninguna importancia comportan vuestras inclinaciones hacia tal o cual género o tipo de cómic, si os gusta leer y os gusta leer tebeos, ‘Lanfeust de Troy’ está ahí aguardándoos con sus personajes carismáticos —lo de Hebus, el troll, no es normal—, con sus referencias mil a puntos mil de la geografía del fantástico y de la ciencia-ficción, con sus giros inesperados, con sus situaciones absurdas y con su desopilante sentido del humor.

Todo un universo por descubrir al que servidor ha vuelto más veces de las que estaría dispuesto a admitir y que encuentra en esta nueva edición de Yermo el formato definitivo con el que acompañar tanto a los dos integrales ya publicados de ‘Lanfeust de las Estrellas’ —la directa y soberbia continuación de las aventuras que aquí se relatan— como a los otros volúmenes del universo de Troy por los que la editorial ha ido apostando a lo largo de los tres últimos años, siendo el último de ellos una nueva edición de los primeros álbumes de ‘Trolls de Troy’ que, esperemos, tenga continuidad hasta abarcar los dieciocho de que consta tan divertidísima cabecera.

Y es que adentrarse en este microcosmos imaginado por Arleston y puesto en imágenes por Tarquin es hacerlo en un mundo que uno nunca ha explorado lo suficiente y del que rara vez quedamos completamente saciados: el dicharachero ritmo que el guionista imprime a todo el transcurrir de la serie —tanto a ésta como a sus continuaciones y a los spin-off de que se hace cargo—, las constantes puyas entre los diferentes personajes y la enorme variedad de localizaciones sobre las que tiene lugar todo el entramado que sigue a Lanfeust sólo se ven superados por la asombrosa imaginación gráfica que derrochan todas y cada una de las detalladas páginas de un dibujante que creará escuela y que con su estilo desenfadado se eleva como la pareja perfecta para lo que la historia requiere.

Lo dicho, de tener la capacidad económica para afrontar el gasto que supone hacerse con éste y con el segundo integral de la serie —que una cosa no quita a la otra y soltar ochenta euros no es cosa sencilla, soy consciente de ello— no dejéis lugar alguno a la vacilación. Quizás no lo sepáis aún, pero QUERÉIS leer ‘Lanfeust de Troy’, NECESITÁIS leer ‘Lanfeust de Troy’. Hacedme caso, pocos tebeos merecen más vuestra atención inmediata. Palabra de “troyano”.

Lanfeust de Troy. Volumen 1

  • Autores: Christopher Arleston & Didier Tarquin
  • Editorial: Yermo Ediciones
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 200 páginas
  • Precio: 38 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector apasionado. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de adopción. Treintañero para cuarentón. ¡Ah! y escritor compulsivo tanto aquí como en Blog de cine.

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