‘La profecía del armadillo’, el humor como catarsis

La profecia del armadillo

De auténtica sorpresa podría calificarse a lo que Reservoir Books, uno de los muchísimos sellos que se cobijan bajo ese gigante que es Random House Mondadori, nos traía no hace mucho: un tebeo italiano “independiente” —entendamos por tal en el ámbito del mundo de la publicación en el citado país a aquello que no es ni Panini ni Sergio Bonnelli— que habiendo comenzado a publicarse como webcomic, ha llegado a alcanzar un éxito descomunal en Italia hasta el punto de llegar a vender más de dos millones de ejemplares. Todo un récord que Zerocalcare, el seudónimo tras el que se esconde Michelle Rech, atribuye a la franqueza y cercanía con la que expone todas las experiencias autobiográficas a las que podemos asomarnos en un volumen que, de principio a fin, no tiene desperdicio.

Cercanía y franqueza que el autor asocia de forma indisoluble a la extrema facilidad con la que un treintañero —o un cuarentón temprano, como es el caso— puede verse reflejado en unas páginas que dimanan universalidad por los cuatro costados. De acuerdo, ciertas situaciones y algunos chistes son tremendamente localistas y sólo se pueden entender si uno conoce la cultura popular italiana —que no es el caso—, pero son los menos en un conjunto que nos habla de los convulsos tiempos que tuvimos que vivir, y seguimos viviendo, asociados a la crisis económica y social que reventó allá por 2008: sin que ni ésta ni la muerte de una gran amiga que sirve de premisa intermitente para el avance de la lectura hagan mella en el humor que se refleja en las páginas de Rech, leer ‘La profecía del armadillo’ se convierte por momentos en un repaso personal de algunos de los peores momentos vividos en estos últimos ocho años.

Pero, como decía, es el espléndido prisma humorístico bajo el que se enfoca toda la narración el que mejor caracteriza a unas páginas que se mueven entre lo hilarante y lo desopilante dejando ancho hueco para tocarnos la fibra sensible por la sutil fuerza con la que se acomete la traslación de esa pérdida que deja al protagonista completamente desolado: siempre con su particular Pepito Grillo al lado —el armadillo que da nombre al volumen— el discurrir de la vida de Zerocalcare está trufado de altibajos que se trasladan a una estructura alterna entre los episodios de mayor carga dramática y los de marcado talante humorístico plagados de referencias “frikis” y dispuestos, qué duda cabe, para aliviar la hondura trágica que comporta el fallecimiento de la antigua amiga y amor del autor.

Acompañado todo ello con un dibujo de personalidad caricaturesca que no tiene reparos en heredar influencias del manga —el propio artista admite que muchas de las expresiones de sus personajes son 100% Akira Toriyama— y que, en última instancia, ayuda también a aligerar el peso de la vertiente “seria” de la lectura, ‘La profecía del armadillo’ es, al igual que los tres volúmenes publicados por Aleix Saló, adquisición obligada para aquéllos cuyos sueños y aspiraciones fueran aplastados por la cruda realidad de la crisis: no es que el tomo sea la solución definitiva al malestar por aquélla generado, pero si que provoca la suficiente catarsis en el lector como para que, tras su finalización, sintamos como parte del pesado lastre que arrastramos se ha hecho algo más ligero.

La profecía del armadillo

  • Autores: Zerocalcare
  • Editorial: Random House Mondadori
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 128 páginas
  • Precio: 17 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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