‘La máquina del tiempo’, efectiva adaptación

Para algunos, como Carlos Giménez —quizás no los más, pero muchos a fin de cuentas—, la referencia acerca de ‘La máquina del tiempo’, uno de los relatos más famosos de H.G.Wells con permiso de ‘La guerra de los mundos’, es haber descubierto con corta edad dicha historia y, desde entonces, haberla leído y releído hasta la saciedad. Para otros, entre los que me cuento —y quiero entender que, por aquello del medio, sí que seremos los más…aunque poco importe, la verdad— es la cinta dirigida en 1960 por George Pal y protagonizada por Rod Taylor la que se alza indiscutiblemente victoriosa a la hora de citar cuál fue aquella pretérita primera toma de contacto con las aventuras del viajero temporal que, buscando la utopía, se trasladaba por la cuarta dimensión a un futuro lejano en el que la humanidad, tras padecer incontables guerras, había quedado escindida entre dos razas, los Iloi y los temidos Morlocks.

Personajes éstos últimos cuyo nombre forma parte de la cultura popular —como bien demostró Ron Howard en cierta escena de la enérgica ‘Rescate’ con Mel Gibson— la fascinación que este redactor ha sentido por la cinta de Pal desde que la descubriera, hace casi treinta y cinco años, en una emisión de ‘La clave’ —aquél programa de debate y tertulia que comandado por José Luís Balbín, arrancaba siempre con una película conectada con el tema del día— sólo ha ido en aumento con el paso de los años y las incontables revisiones que he podido hacerle a tamaño clásico del cine de ciencia-ficción. Huelga decir pues que, ante tal sentimiento, que mi adorado Giménez nos haya presentado la oportunidad de asomarnos a su interpretación de las líneas de Wells es, como poco, maná caído del cielo.

En lo gráfico, poco hay que comentar sobre ‘La máquina del tiempo’ que no se haya dicho ya en cualquier reseña pasada que le hayamos dedicado al artista madrileño —ya sabéis, clasicismo de formas, extrema pulcritud de composiciones, brillante narrativa tanto en ritmo como en discurso…— lo que no quita para que su suma elegancia a la hora de plantear la traslación a viñetas del texto original sea un motivo de constante regocijo, sobre todo cuando, en la intención de ser lo más fidedigno posible, se respeta que tanto los Iloi como los Morlock sean seres de baja estatura, apareciendo los primeros como poco más que niños en comparación con el viajero del tiempo. Dicho matiz, no presente en la cinta de Pal por motivos obvios —no quiero ni pensar cómo se le habría echado la censura encima de haber optado por mantenerse estrictamente fiel a las líneas de Wells—, consigue que la aproximación a la lectura de ‘La máquina del tiempo’ se haga con intenso interés, quedando la sensación última, toda vez hemos lo hemos finalizado, de haber asistido en parte a la puesta en escena de un relato casi desconocido.

La máquina del tiempo

  • Autores: Carlos Giménez
  • Editorial: Random House
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 176 páginas
  • Precio: 15,20 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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