‘Kogaratsu. Integral 1’, obra maestra en forma de haiku

Kogaratsu portada

Decía ayer en la entrada de ‘Star Wars. Heredero del Imperio’ que no iba a ser la última vez en esta semana en la que iba a referirme a la nostalgia a la hora de aproximarnos al título que era objeto de entrada. Y lo decía, obviamente, a sabiendas de que mi aportación de hoy miércoles a la página iba a estar centrada en esta superlativa obra que es el ‘Kogaratsu’ de Bosse —Serge Bossmans— y Michetz —Marc Degroide—. Una nostalgia que cabría tildar de truncada por cuanto Norma, en uno de esos movimientos a los que la editorial nos tuvo tan acostumbrados a los lectores de cómic europeo —ahora, gracias a Dios, menos que antes— y que nunca hemos podido entender, interrumpió sin más explicación la publicación de la serie después de tan sólo cinco álbumes, dejándonos “huérfanos” a los que, después del primero, ya habíamos sucumbido sin remedio a los impresionantes encantos que despliega esta historia situada en el Japón de los samuráis del s.XVII.

Poco podíamos imaginar entonces, a mediados de los años noventa, no sólo que ‘Kogaratsu’ tenía un álbum más publicado al otro lado de los Pirineos, sino que las aventuras de este guerrero sin amo, seguirían hasta hoy con 13 volúmenes editados por Dupuis —el último de ellos en 2014—. Afortunadamente, a suplir la alarmante carencia de tan magistral cómic, ha venido Ponent Mon con un primer integral que recoge los cuatro primeros álbumes de la serie más un quinto que, publicado en 1991, servía de precuela a los acontecimientos que Bosse y Michetz comenzaron a narrarnos en 1985 con ‘El loto sangriento’.

Hilvanado a base de relatos cortos que complementan a la perfección lo que vendrá después, las pequeñas historias que conforman ‘El puente de ninguna parte’, ese álbum-precuela que abre la lectura, son una asombrosa y precisa introducción en el microcosmos de ‘Kogaratsu’ y sirven para dar cuenta del espectacular trabajo y el extremo mimo con el que los autores cuidan la ambientación de su criatura: valor fundamental que separa a ‘Kogaratsu’ de cualquier otra cabecera protagonizada por samurais que hayáis podido leer hasta el momento —y sí, aquí me atrevería incluso a meter a ‘Lobo solitario y su cachorro’—, la increíble tarea de documentación tanto histórica como gráfica a la que se someten Bosse y Michetz da como fruto unas páginas de una belleza sublime que nos trasladan de forma inequívoca a otra época.

Kogaratsu interior

Heredera directa del cine de Akira Kurosawa, de su poesía visual y de la forma que el realizador nipón tenía de aproximarse a la historia de su país, ‘Kogaratsu’ va evolucionando en sus dos frentes conforme la acción va avanzando de álbum en álbum a un ritmo que, en lo que a Michetz compete, solo puede calificarse de magistral. El trazo del artista, sobrecargado de información en los momentos iniciales de la serie, se va depurando poco a poco desprendiéndose de todo detalle superflúo para tratar de extraer la esencia de lo que se pretende narrar desde el guión.

Dicha evolución, que podemos apreciar de forma evidente en las más de cuatrocientas páginas del presente integral, y que no sólo afecta al trazo sino al tratamiento cromático —soberbio en el álbum que da cierre a la lectura— y a cómo va depurándose la narrativa hasta hacerse el equivalente aviñetado de un haiku —si es que tal cosa es posible—, también la encontramos, aunque de forma menos evidente a ojos vistas, en un guión que comienza apabullante y que, poco a poco, también tiende a desprenderse de ornatos innecesarios para que la inmersión en la época se haga en términos de inequívoca precisión.

‘Kogaratsu’ encierra en sus páginas una belleza que no puede transmitirse con adjetivos. Una belleza tan extrema y acongojante que resulta complicado hablar de ella en términos comunes cuando casi haría falta inventar un nuevo vocabulario para poder hacerle justicia. Dar las gracias a Ponent Mon por recuperar esta supina obra es tan obligado como rogarle a la editorial que no se demore en exceso con los otros dos integrales en los que, suponemos, se recogerán los nueve álbumes que faltan para ponernos a la par con Francia. La ansiedad ya ha empezado a roernos por dentro.

Star Wars. Heredero del Imperio

  • Autores: Mike Baron, Olivier Vatine, Terry Dodson y Edvin Biukovic
  • Editorial: Planeta DeAgostini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 440 páginas
  • Precio: 42,75 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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