‘Jóvenes Vengadores’, sangre fresca

Entre mis lecturas favoritas del universo Marvel de la última década se encuentra, sí o sí, la gratísima sorpresa que supuso la irrupción de Allan Heinberg en el mismo con la primera maxiserie de ‘Jóvenes Vengadores’ y, por supuesto, el cierre que se le dio a aquél proyecto con el ‘Children’s Crusade’ que llegaría años más tarde. Auspiciados ambos en términos gráficos por un espectacular Jim Cheung, la frescura de la que hacía gala el trabajo de Heinberg, el que se atreviera a introducir a dos miembros gays en el equipo y la amplia repercusión que tuvo entre el fandom la considerable calidad global del producto justifican más que de sobra el que, como decía, la coloque entre mis favoritas de lo que llevamos de siglo.

Y si algo estaba bastante claro cuando Marvel se sacó de la manga ese invento que fue el Now! —al menos servidor lo tenía bastante claro, precisemos— era que el equipo de justicieros adolescentes del que habían formado parte Wiccan, Hulkling, Iron Lad, Visión o Patriot, iba a volver, quizás no con la misma formación, pero iba a volver. Y así fue como, ocho años después de su primera aparición, los ‘Jóvenes Vengadores’ tomaron de nuevo forma capitaneados por Kieron Gillen y dibujados por Jamie McKelvie en una cabecera que, contando con el hijo de Bruja Escarlata, el metamorfo verde y la versión junior del Dios del Engaño, incorporaba a sus filas a Kate Bishop —la que después acompañaría a Clint Burton en la superlativa ‘Hawkeye’ de Matt Fraction y David Aja—, a Marvel Boy, a Prodigy, un antiguo mutante también homosexual y a Miss America, la que se convertirá en líder indiscutible de esta nueva formación que, a lo largo de la maxiserie que aquí recoge Panini se tendrá que enfrentar a una amenaza interdimensional de poder casi ilimitado.

Manteniendo Gillen esa forma que tenía Heinberg de tratar a personajes y diálogos para que sea la frescura una de las cualidades fundamentales del cómic, y dejando claro que su trabajo es excelente, si hay algo que merece todas las loas posibles en ‘Jóvenes Vengadores’ eso es lo que McKelvie lleva a cabo en unas páginas prodigiosas y repletas de recursos narrativos de esos que provocan que una única pasada no sea suficiente: utilizando en no pocas ocasiones la propia estructura de división en viñetas para algo más que demarcar lo espacios en los que se mueve la acción —esto es, que las cajas que delimitan las viñetas, y las entrecalles, son elementos que forman parte íntima de la narrativa—, son las ocasiones en que la claridad de su estilo de dibujo juega a romper en mil pedazos la «normalidad» de la cuadrícula cuando el británico nos deja asombrados hasta decir basta.

Como quiera que dichas ocasiones no son escasas, y que —y esto es algo que después perfeccionarían hasta límites insospechados en ‘The Wicked + the Divine’— parece que ambos habían nacido para trabajar juntos dado el nivel de implicación mutua que dimana de todas y cada una de las páginas, quizás no estemos ante algo del mismo calado que lo que Heinberg y Cheung consiguieron, en parte por ser los primeros, claro; pero si no lo está, se queda a mínimos pasos de rallar a equivalente altura a la que lo hizo la cabecera en manos de sus antecesores. Y eso, queridos lectores, no es moco de pavo. ‘Nuff said!!!

Jóvenes Vengadores

  • Autores: Kieron Gillen y Jamie McKelvie
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 592 páginas
  • Precio: 45,12 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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