‘Jane’, asombrosa modernización

Mentiría como un bellaco si, para darme falsos aires, comenzara afirmando cuán recomendable es la lectura de ‘Jane Eyre’ y acompañara dicha afirmación de apuntes hacia lo incuestionable de su relevancia en la literatura universal, de lo significativo de su papel en el romanticismo o de cómo se la tiene en alta estima por ser uno de los más tempranos ejemplos de novela feminista. Todo ello y mucho más podría aseverar si, en algún momento de mi pasado como lector de novelas —un pasado que se antoja cada vez más lejano vista la cantidad de cómics que siempre me observan amenazantes desde mis estanterías esperando su turno—, me hubiera acercado a la inmortal obra de Charlotte Brontë. Pero no es así.

Quizás porque en aquella época en la que consumía libros como si no hubiera un mañana, lo que me interesaba era la ciencia-ficción y la fantasía. Acaso porque, debido a ello, acercarme a una novela “para chicas” era lo último que se me pasaba por la cabeza; la única referencia que tenía con respecto a ‘Jane Eyre’ antes de aproximarme a la adaptación que de ella hacen Aline Brosh McKenna y Ramón K. Pérez en ‘Jane’, era el muy ahogado recuerdo del pretérito acercamiento a la cinta que en 1970 firmaba Delbert Mann con Susanna York y George C.Scott como protagonistas, un filme que si captó mi interés fue por comprobar qué tal funcionaba en él la extraordinaria música de John Williams.

Sin ningún asidero medianamente sólido al que aferrarme pues para poder cuantificar en qué medida se acerca o aleja el guión de Brosh McKenna de lo planteado por Brontë —algo que, por otra parte, haría flaco favor a los esfuerzos de la guionista de ‘El diablo viste de Prada’—, es la idea clave de contar con un personaje femenino fuerte y de empuje la que, creo, subyace con mayor intesidad de ambos vehículos. Sin que en el cómic ello suponga el adelanto a su tiempo con el que jugaba el texto original en 1847, resulta encomiable la manera en que la Jane que aquí se nos traza encuentre muy pronto una voz propia con la que cautivarnos y sentirnos identificados, importando muy poco diferencias de género o, sobre todo, imposibles experiencias compartidas.

Arropándola en una universalidad que se antoja heredada del texto decimonónico, y situándola en una oscura trama en la que el enigmático Rochester parece revestirse de ciertas connotaciones a lo ’50 sombras de Grey’, es en el portentoso dibujo de Ramón K. Pérez donde ‘Jane’ conquista sin ambages ni circunloquios. A medio camino entre la limpieza y pulcritud que le veíamos en ‘Cuento de Arena’ y lo desmañado y sucio que viene desarrollando en los últimos meses en el seno de ‘Marvel Two in One’ —quedándose, eso sí, más cerca del primero que del segundo—, el trazo de Pérez, su forma de componer la página y evocar mediante ella y la extrema expresividad con la que envuelve todo el conjunto hace de ‘Jane’ una lectura obligada para cualquier amante del noveno arte…le interesen o no las “novelas para chicas” XD

Jane

  • Autores: Aline Brosh McKenna & Ramón K.Pérez
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 294 páginas
  • Precio: 20.90 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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1 Comentario

  1. novela “para chicas”

    No te rebajes poniendo comillas. Ninguna chica se va a ofender por afirmar que hay libros para chicas y libros para chicos. Bueno, ninguna chica inteligente, que tengo algunas amigas que se ofenden por deporte. Lo mejor es ignorarlas. No merece la pena ni siquiera intentar razonar con ellas. A las chicas nos gustan algunas cosas y a los chicos otras, y muchas veces coincidimos y otras veces no. Y ya está. No somos mejores ni peores. Pero desde luego, no somos iguales.

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