‘Imposibles Vengadores. La sombra roja’, una revolución poco revolucionada

Cuando uno lleva leyendo cómics más de la mitad de su vida, tiende a mirar según qué cosas con cierto escepticismo. Y si ese algo es el enésimo anuncio de una de las dos majors yanquis de un inminente evento llamado a cambiarlo todo y poner patas arriba su respectivo universo, entonces el escepticismo da paso a una casi completa incredulidad porque, seamos francos ¿cuántos de los movimientos editoriales de DC o Marvel en la última década han tenido un peso específico auténtico en el devenir de sus colecciones? Y no me refiero a las ya consabidas renumeraciones, a los cambios de equipos creativos o al siempre momentáneo deceso de alguno de sus héroes, sino a alteraciones profundas que se dejen sentir en el status quo, ese que, por mucho que varíen las cosas siempre tiende a corregirse.

La respuesta, acaso digna de un artículo que profundizara en analizar el aparente miedo de las majors a abrir sus miras a formulaciones menos anquilosadas, devolvería un único evento, el Rebirth de DC, como el que más se ha acercado a sacudir con un seísmo de entidad considerable el corazón del panteón de la editorial.

Huelga decir que la pequeña digresión anterior viene a colación de ser este ‘Imposibles Vengadores’ el primer volumen con el que Panini se dispone a recopilar lo más granado que Marvel tuvo a bien ofrecernos cuando, con el polvo del enfrentamiento entre Vengadores y mutantes aún sin asentarse, anunció esa «revolución» que se suponía iba a ser Marvel Now!. Una revolución que, como hemos visto en los últimos seis años, ha ido generando constantes réplicas —la más reciente, esa Marvel Fresh Start que se nos viene encima en breve— que, como decía, si algo han servido para constatar es la parquedad de ideas que hoy por hoy abunda en la Casa de las ídem y, sobre todo, el tremendo desgaste que, salvo honrosas excepciones, acusan la práctica totalidad de las colecciones de la compañía.

Pero hace seis años, cuando Marvel Now! daba su pistoletazo de salida, las series de la editorial no acusaban ese desgaste. O si lo hacían, no era una cualidad tan extendida como la que podemos observar hoy. Es más, a sabiendas de era una estratagema comercial como otra cualquiera —sin ir muy lejos, como la del Universo Ultimate en 2001 o, cambiando de casa, como la que un año antes había efectuado DC con las Nuevas 52— recuerdo que me dejé contagiar por el entusiasmo generalizado con el que se recibió este «….nuevo capítulo en la saga del Universo Marvel…que será un punto de fácil entrada para nuevos lectores».

Afirmado así por Axel Alonso, lo cierto es que si bien algunas de las propuestas que nos llegaron a partir de octubre de 2012 podían ser más o menos accesibles para alguien que nunca hubiera leído una página de Marvel, lo que la mayoría de ellas demostraban era algo que ya se sabía: que queriendo respetar la continuidad, para poder aprehenderse de pleno de las nuevas series o de aquellas que volvían a portar un flamante número uno en su portada, había que llevar bastante tiempo mamando de la teta de Marvel.

Como quiera que en las próximas semanas tenemos la intención de ir dando cuenta de lo que a este respecto cabría abundar en cabeceras como las espléndidas ‘All-New X-Men’ o ‘Thor: God of Thunder’, centremos nuestro discurso en justificar lo afirmado en el párrafo anterior utilizando el pie que suponen estos ‘Imposibles Vengadores’, primera de las colecciones que abrían el fuego de Marvel Now! y clarísimo ejemplo de que, sin un abundante conocimiento del pasado de la editorial, poco se podía disfrutar —y mucho menos entender— lo que Rick Remender planteaba aquí.

Objeto de adoración de muchos lectores, no soy de los que situarían al artífice de la genial ‘Fear Agent’ como uno de esos escritores a los que hay que leerle TODO. Y no es una afirmación baladí, ni mucho menos: le he leído todo lo que ha publicado en la última década larga, y la conclusión más clara que he sacado de series como ‘Low’, ‘Deadly Class’, ‘X-Force’ o ‘Seven to Eternity’ es que, cuando así se lo propone, Remender es de esos guionistas que obscurecen el discurrir de los acontecimientos con unos diálogos de muy complicado descifrado que consiguen, en última instancia, sacarte a empellones de la lectura.

No le pasa siempre, pero que dicha cualidad es la que quizás mejor lo describe es algo que basta asomarse a ‘Imposibles Vengadores’ para constatar: dejando de lado que la idiosincrasia más representativa de la nueva cabecera sea el echar mano de todo un rosario de vetustos personajes de la editorial para intentar insuflarles nueva vida —otra cosa es que lo consiga, claro está— y que esa aproximación contradiga de frente la aparente intencionalidad que quería dársele a las series de Marvel Now!, lo que leemos en los primeros números de la serie se antoja errático, inconexo, atribulado y con demasiados diálogos para lo que realmente se cuenta. Tanto es así, que el simple ejercicio de saltarse bocadillos durante las secuencias de mamporros se hace muy necesario por lo aleatorio y hasta insufrible de los mismos.

Bien es cierto que, conforme se avanza en la lectura, Remender parece «pillarle el tranquillo» a esta curiosa alineación que mezcla Vengadores y mutantes, y que la inclusión de los gemelos Apocalípsis y todo el trasunto épico que la trama va adquiriendo ayuda a despojarse, al menos en parte, de la molesta sensación de estar leyendo un tebeo que no va a ninguna parte; pero también lo es que la elección del dibujante que abre fuego, no resulta, paradójicamente, la más óptima.

Seamos francos, el John Cassaday que vemos en el arco inicial de ‘Imposibles Vengadores’ nada tiene que ver con aquél que nos conquistó con ‘Planetary’: perspectivas forzadas, planos imposibles mal ejecutados y un descontrol preocupante de la anatomía de los personajes son sólo alguna de las lamentables cualidades de las que hacen gala unas páginas que ostentan una narrativa pésima por momentos. Afortunadamente, la inclusión de Daniel Acuña como dibujante principal de la serie altera por completo la paupérrima percepción que deja el trabajo de Cassaday, y el nivel que ostentan las páginas de nuestro compatriota —da igual a lo que queramos atender en ellas— sirve de perfecto exponente del aprecio que, al menos durante cierto tiempo, se le tuvo en Marvel.

Espectacular cuando ha de serlo, sobrio cuando así lo exige el guión, Acuña es sin duda lo mejor que ofrece el primer año de ‘Imposibles Vengadores’, una serie que desaparecerá con el tiempo como lo han hecho casi todas las que arrancaron con fuerza en el inicio de Marvel Now!. Sólo resta esperar que lo que con tanto entusiasmo anunciaba C.B Cebulski —ese Fresh Start que citaba al comienzo de esta larga entrada— sea por fin lo que los lectores de la editorial llevamos años esperando, un revulsivo serio y con fundamento de una Casa de las Ideas que tiempo ha dejó de hacerle honor a tan cariñoso apelativo. Tengo mis severas reservas, pero habrá que concederle el beneficio de la duda…aunque sea una última vez.

Imposibles Vengadores. La sombra roja

  • Autores: Rick Remender, John Cassaday, Daniel Acuña y VVAA
  • Editorial: Panini Comics
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 344 páginas
  • Precio: 33,20 euros en Amazon

Etiquetas

Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.