‘IAN integral’, una obra maestra de la ciencia-ficción

IAN portada

Esto dije entonces, hace seis años, cuando Dib-buks editó por primera vez en nuestro país ‘IAN’

Si hay una experiencia recurrente que detesto profundamente es la de ir al cine a ver una producción española e ir sintiéndome paulatinamente más incómodo conforme el final se acerca, sobre todo por la certeza (casi siempre ineludible) de que la conclusión de la cinta se cargará todo lo bueno que hemos visto hasta entonces. Cuando cuento esta historieta a alguien y me pide un ejemplo claro de lo que estoy diciendo siempre tomo el mismo: ‘El Día de la Bestia’, una cinta fresca con actuaciones estupendas por parte de todo el reparto pero que en su clímax se venía abajo indefectiblemente.

Algo parecido es lo que me suele pasar cuando me siento a leer un cómic europeo, cuanto mejor es el transcurso de la lectura, mayores son los temores de que los autores tropiecen de forma sonora en el final. Y esa fue la sensación que me mantuvo acongojado (por no decir acoj….) durante las primeras ciento noventa y cinco páginas de ‘IAN’; aunque a tenor del soberbio resultado final —ahí está el titular como prueba más que palpable de lo que pienso sobre él— es evidente que su conclusión resulta de lo más adecuada y no rompe en absoluto con lo pergeñado por Fabien Vehlmann y Ralph Meyer en el resto de la lectura.

Aunque el orden lógico de comentar un tebeo siempre me haya parecido que es guión-dibujos, no voy a poder evitar invertirlo en esta entrada, más que nada porque lo que Meyer logra con sus páginas en ‘IAN’ sólo puede calificarse de MAGISTRAL. Ignorando de forma consciente las cacareadas y evidentes influencias de Moebius en el dibujo del francés, es imposible no quedarse anonadado ante la cantidad de detalles, la perfección en las perspectivas, lo increíble de los diseños, la maestría con la que queda caracterizado cada personaje y la fluida narrativa con la que Meyer sorprende una y otra vez a lo largo de las doscientas páginas que conforman este tomo integral. Y si en el primer volumen de los cuatro que conforman la cuidada edición española de Dib-buks se nota cierta profusión en el entintado de unos lápices que tienen que ser un placer para la vista, Meyer corrige tal tendencia con un dibujo mucho más claro en los otros tres números, ayudándose de aguadas grises que otorgan mayor profundidad y mejor definición a su asombroso trabajo.

IAN interior-BN

Con tamaña “competencia” a su lado, Vehlmann tiene realmente complicado que su guión quede a la altura de lo que Meyer extrae de él para plasmarlo en el terreno visual. Pero al contrario de lo que se podría esperar —un envoltorio magnífico, para una historia de lo más floja—, el guionista francés concreta una trama en la que se dibuja un futuro próximo bastante plausible que huye de agoreras miradas apocalípticas para centrarse en ofrecer una visión algo crítica, pero de marcado carácter fantástico, acerca de la creación de inteligencia artificial con forma humana. Tal punto de partida sirve al guionista para analizar lo deleznable de la segregación racial, apuntando esta vez las iras de sus personajes humanos a la aberración que supone IAN —acrónimo de Inteligencia Artificial Neuromecánica—. De forma simultánea, y aunque sea a través de un ser que no es humano, Vehlmann araña la superficie del debate de hasta dónde llega la influencia de los medios de comunicación actuales sobre la sociedad.

Como decía al principio, IAN resulta una lectura compacta, con muy pocas fisuras a las que asirse desde un punto de vista negativo. En este sentido, mucha gente ha criticado la decisión de Dib-buks de no publicar la edición en color —que por las planchas que he podido ver tampoco es nada del otro mundo—, defecto que, en la opinión del que esto suscribe, no sólo es inexistente sino que con las páginas en blanco y negro se permite al lector disfrutar mucho más del excelente trabajo de Meyer.

Y esto digo ahora, seis años más tarde, después de haber devorado las páginas a color de la edición de Spaceman Books

IAN interior-color

El miedo a que una historia que tanto me había apasionado en su momento hubiera sido un espejismo causado por una época en la que más que leer cómic los consumía con una avidez casi enfermiza, quedaba completamente obliterado al volver a asomarme a unas páginas que, en contra de lo que afirmaba en su momento, hacen gala de un coloreado espectacular por parte de Caroline Delabie y el propio Ralph Meyer. De hecho, diría que a la luz de lo que ofrece la espectacular edición que Spaceman Books nos ofrece en tapa dura y formato álbum, las impresiones acerca de ‘IAN’ no han hecho sino mejorar, algo harto complicado cuando estamos hablando de un título al que le daba, sin ningún atisbo de duda, un DIEZ.

Sea como sea, en blanco y negro o en color; en tapa dura o en edición rústica, en tamaño álbum o en formato recortado, lo que a nadie se le debería escapar es que esta obra maestra firmada por Fabien Vehlman y Ralph Meyer es un pináculo del género de todos los tiempos y expresiones artísticas y que su lectura, quizás con más vehemencia que todas las veces que he utilizado esta expresión, es INEXCUSABLE e IMPRESCINDIBLE para cualquier amante de la ciencia-ficción y, por supuesto, del noveno arte. He dicho.

IAN Integral

  • Autores: Fabien Vehlman y Ralph Meyer
  • Editorial: Spaceman Books
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 208 páginas
  • Precio: 35 euros

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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