‘Hulk. Gris’, el peor del cuarteto

Incontables. Esas son las veces que desde Marvel se nos ha narrado el origen, no ya del Hulk que hoy nos ocupa, sino de todos sus personajes de relativa importancia. ¿La razón? El vil metal. No hay otra. Las cabezas pensantes de la Casa de las Ideas saben que los lectores de siempre nos dejaremos los “cuartos” si el equipo creativo detrás de la miniserie de turno es lo suficientemente llamativo y también que esos nuevos corderillos que atraer al redil acudirán a la llamada de toda cosa que no lleve el molesto subtítulo de “continuidad”. Y así llevan empaquetando la misma chuchería durante lustros, envolviéndola con diferentes y atractivos papeles de colores y pensando —pensando bien, mal que me pese admitirlo— que los fans estamos dispuesto a picar con lo que sea.

Oculto pues tras el lustre de la pareja formada por Jeph Loeb y Tim Sale, que venían de la Distinguida Competencia de dar muestras inequívocas de genio con las dos maxiseries que dedicaron a Batman —por si alguien lleva veinte años durmiendo, ‘El largo Halloween’ y ‘Victoria oscura’—, Marvel anunció a bombo y platillo el proyecto que los dos autores se traían entre manos para narrarnos, desde un punto de vista diferente, claro, los orígenes de Daredevil, Spiderman, Hulk y el Capitán América. Con la miniserie dedicada a Steve Rogers bloqueada durante años, sólo la terna inicial vio la luz de forma más o menos continuada, y si bien los dos primeros resultaban, contra todo pronóstico, lecturas estimulantes por la forma en la que Loeb discurría en ellas, y algunas de sus páginas se posicionaban fácilmente como las mejores que habían salido hasta entonces de las portentosas aguadas de Sale, cuando le llegó el turno al coloso esmeralda, nos dimos de bruces con un relato que, en esencia, no aportaba nada nuevo a la cosmología de la dualidad Bruce Banner-Hulk.

Teniendo lugar, como deja claro el título, durante ese breve período de tiempo en que Hulk fue grisáceo antes de adquirir su característico tono verdoso, ‘Hulk. Gris’ es estructurado por Loeb como un largo flashback en el que el gigantón habla con Doc Samson de aquellos primeros días coincidiendo con el aniversario de sus esponsales con Betty Ross. Una premisa poco interesante que se desarrolla con limitado interés cuando el escritor recurre a trillados recursos asociados con el personaje para hacer avanzar una trama que, estirada hasta lo indecible, no daba para los cinco números en los que se extendió. Eso sí, si el guionista falla en suscitar el interés, no ocurre lo mismo con un Sale espectacular que cuaja páginas y más páginas de asombro. Como siempre, dependerá del peso que depositéis en la historia el que este ‘Hulk. Gris’ os conquiste o sólo sirva de momentáneo entretenimiento del que poco se recuerda toda vez pasa el tiempo.

Hulk. Gris

  • Autores: Jeph Loeb & Tim Sale
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 136 páginas
  • Precio: 15,67 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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