‘Hit-Girl en Canadá’, roja sobre blanca

Independientes los unos de los otros, y con el protagonismo de Mindy y la violencia desatada como únicos denominadores comunes, la oportunidad que Mark Millar ha brindado a sus colegas de profesión de ofrecer otra mirada sobre su salvaje Hit-Girl ha dado, hasta el momento, cuatro arcos argumentales —el quinto sólo tiene un número en la calle y, aunque estupendo, habrá que verlo terminado para juzgarlo— que son un claro ejemplo del entretenimiento por el entretenimiento, algo que el guionista escocés siempre ha tenido muy presente en todos y cada uno de sus proyectos y que, acompañados o no de otras disquisiciones, han marcado a fuego su estilo y su magnífica manera de entender el noveno arte. Tanto, que el que haya terminando como parte de Netflix tiene una clarísima interpretación dentro de esa visión del cómic como espectáculo de la que hace gala el artífice de ‘Civil War’, ‘Ultimates’ o cualquiera de las muchas maravillas que conforman el Millar-verse.

Imbuídos Poseídos por ese espíritu y, como decía, dejándose influenciar asimismo por el sentido de la violencia del que Millar siempre ha hecho gala, este segundo volumen de ‘Hit-Girl’ firmado por Jeff Lemire y Eduardo Risso es una de esas lecturas que, a poco que uno se descuide, has acabado antes de darte cuenta con la sensación de que el tiempo ha pasado volando y, por supuesto, de que quieres más y lo quieres cuanto antes. Y es que lo que Lemire plantea aquí, en la misma línea que lo ha hecho Millar tantas y tantas veces, se hace fuerte en entender lo que quiere el lector cuando se acerca a una de sus obras, y en dárselo, a ser posible, multiplicado por mil sin importar que en dicha operación se haga mucho más hincapié en ser efectivistas que en construir un guión que quiera contar algo de calado. «Si queréis algo con profundidad, seguid buscando», ese parece ser el lema de unos cómics que están hechos para ser devorados con fruición y que, curiosamente, consiguen permanecer en la memoria y no terminar convirtiéndose en el equivalente impreso de la comida basura.

La responsabilidad de ello descansa siempre en unos artistas, en este caso Lemire y Risso, que son ya veteranos curtidos en mil batallas y saben, y saben muy bien, cómo ir dosificando los golpes de efecto, los giros inesperados, las situaciones límite y, por supuesto, los cliffhangers que te mantengan en vilo hasta la siguiente entrega o, como es el caso de este volumen, durante las escasas milésimas de segundo que transcurren entre que tu mirada abandona una página y llega a la siguiente. Ajustado milimétricamente, tanto por acción del guionista como por un dibujante que da pávulos a todas las locas y sanguinolentas exigencias de aquél, ‘Hit-Girl en Canadá’ es, al igual que su predecesora, y de la misma manera que sus sucesores, el homólogo en viñetas a un blockbuster de esos que saben que van a reventar la taquilla y la revientan porque ellos lo valen. Y el que tenga algún problema con eso, que coja un libro de Chejov y a correr…

Hit-Girl en Canadá

  • Autores: Jeff Lemire y Eduardo Risso
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 104 páginas
  • Precio: 14,25 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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