‘Historias negras’, Alfonso Font en estado de gracia

Un aspirante a torturador que se presenta a una prueba para mostrar sus habilidades, un matrimonio mayor que trata de pasar a su hijo por la frontera de un país en guerra, un velatorio en el que nadie parece tener demasiada simpatía por el finado, y un extraterrestre que llega la Tierra y, por más que lo intenta, no consigue estrechar lazos de ninguna manera con los humanos. Estos son algunos de los personajes y situaciones que nos encontraremos en estas ‘Historias negras’, todo un ejemplo de la maestría de Alfonso Font en las distancias cortas, que se publicaron a principios de los 80 en las páginas de ‘Creepy’ en paralelo a otro clásico del mismo autor, los ‘Cuentos de un futuro imperfecto’. Como su propio nombre indica, se trata de historias cargadas de humor negro, algunas de las cuales nos dibujarán una sonrisa socarrona en la cara, mientras que otras nos erizarán el vello. En este último grupo, se recogen historietas tan gélidas como “La broma” y “Una historia sin final”, ambientadas en la Guerra Civil y en la posguerra, respectivamente.

Esas dos historias son, además, las más largas que encontraremos en este volumen, junto con la singular “La parábola del marciano desconocido”. Todas las demás ocupan apenas dos páginas, pero es espacio suficiente para que Font condense, con una maestría envidiable, planteamiento, nudo y desenlace en un puñado de viñetas que, sin necesidad de estar demasiado cargadas de texto, ofrecen información de sobra al lector para ponerlo en situación y para hacer que avance la trama. Por lo general, suelen culminar con un giro final en plan O’Henry, que provoca el desconcierto o la carcajada en quien lo lee, logrando sorprender con su inesperada resolución. En lo que se refiere a los géneros cultivados por el autor en esta ocasión, predominan el bélico y el realista, ya que se ajustan muy bien a la crítica social que quiere transmitir Font con estas historietas. Mención aparte merecen un par de historias de corte similar, “Cuando deje de nevar” y “El viejo sistema”, que nos asoman a un mundo que se nos antoja post-apocalíptico, sumido en un invierno perpetuo, donde los personajes son capaces de cualquier cosa con tal de sobrevivir. Sin duda, dos de las historias más crudas recogidas en este volumen.

La edición de Planeta se completa con un apéndice titulado “El arte de Alfonso Font”, que recoge páginas sueltas de algunas otras obras suyas, tanto clásicas como recientes. Entre ellas se encuentran ‘Clarke & Kubrick’, ‘John Rohner, marino’, ‘Barcelona al alba’ y ‘Taxi’, de la que también encontramos una bonita galería de portadas, si bien a tamaño reducido. Para rematar, unas cuantas páginas de bocetos y artículos elogiosos sobre la trayectoria de este magnífico historietista patrio, firmados por gente como Sergio Bleda y Manuel G. Quintana. Es un apéndice interesante, que bien podría haberse extendido mucho más y haberse publicado en un libro aparte. Ervin Rustemagić, amigo personal de Font y artífice de este apéndice, nos explica en el prólogo la razón de que estos artículos no hayan acabado formando parte de un libro más largo. En su opinión, y puesto que se trata de un autor todavía muy activo, es pronto para dedicarle un monográfico, que por fuerza habría de quedar incompleto. Así pues, se agradece este pequeño vistazo a la trayectoria de Alfonso Font, pese a que rompa un poco la coherencia global del álbum. Una cosa es segura: después de leer estas ‘Historias negras’, raro será no salir corriendo a la estantería o a la librería (de viejo, principalmente, a la espera de que reediten más trabajos suyos) para seguir leyendo otros cómics de este veterano autor, uno de los grandes de su generación, junto con Carlos Giménez, Josep Maria Beà y Jordi Bernet, entre otros.

Historias negras

  • Autor: Alfonso Font
  • Editorial: Planeta Cómic
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 96
  • Precio: 25 euros

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Jaime Valero @jvalerolife

Nací en el año de las inquietantes profecías literarias de Orwell. No traje ningún tebeo bajo el brazo pero en cuanto alcancé el uso de la razón el cómic se convirtió en una de mis máximas prioridades. Combino las viñetas y bocadillos con otras muchas pasiones delirantes e intento que todas ellas convivan en mi carrera como periodista y traductor. Mi cuartel general se encuentra radicado en Madrid.

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