‘Heroes Reborn. Los 4 Fantásticos’, los 90 de Jim Lee (I)

Marvel comenzó los noventa ufana y triunfal, feliz de conocerse. Y no era para menos: en los primeros años de la década, La Casa de las Ideas vio como algunas de sus colecciones vendían cientos de miles de ejemplares a cada nuevo número e, incluso, como una de ellas superaba todo récord imaginable y se situaba como el comic-book más vendido de la historia con 8.1 millones de copias puestas en circulación. Dicho histórico hito en la trayectoria de la editorial tenía dos nombres propios: un Chris Claremont que comenzaba a aquejar repetición de fórmulas y cierto cansancio después de haber llevado a los mutantes a lo más alto a lo largo de la década anterior y, por supuesto, la superestrella en la que, en poco tiempo, se había convertido Jim Lee.

Pero la algarabía que suponía la aparición de los ‘X-Men’ para la empresa, unida a la que se derivaba de las notables ventas que rodeaban, como decíamos, a otros puntos cardinales de la editorial, se iba a tornar muy pronto en alarma cuando, a mediados de 1992, las grandes figuras del estudio decidieran dar un golpe de autoridad en la mesa, levantarse de la misma y, sin mirar atrás, buscar nuevos horizontes en los que se respetara como ellos creían que debía hacerse, sus derechos de autor. Nacía así Image fundada por Lee, McFarlane, Liefeld, Larsen, Silvestri, Portaccio y Valentino y, de rebote, comenzaba una época ciertamente “oscura” en la que Marvel estuvo dando palos de ciego sin saber qué diantres hacer para recuperar el cegador relumbre que el equipo de artistas “hot” dejaba tras de sí.

Y así anduvo durante tres o cuatro años, observando como aquellos jóvenes con ganas de comerse el mundo triunfaban con propuestas que, en esencia, bebían de la abundante fuente del manantial marvelita y de sus patrones y arquetipos, mientras que, de puertas para adentro, no parecía haber manera de sacar a flote un navío que hacia aguas cada vez por más frentes sin que ninguna cabeza pensante diera con la idea que provocara el más que necesario revulsivo. Y entonces, cuando todo parecía perdido —aviso, esto no es más que una licencia dramática, la cosa tampoco estaba tan mal ni Marvel llegó en algún momento a zozobrar hacia la ruina total— a una mente lúcida se le ocurrió que por qué no invitar a Lee y su Wildstorm y a Liefeld y su Extreme para que, durante un año, se hicieran cargo de cuatro de los pesos pesados del panteón marvelita que no terminaban de encontrar su sitio desplazados, como estaban, por el empuje de los hombres y mujeres-X.

Los elegidos, los 4 Fantásticos, Vengadores, Thor y Iron Man, dejarían la continuidad del Universo Marvel en la que supondría una apuesta muy arriesgada por parte de la editorial. Una apuesta que comenzaría a fraguarse en las páginas de los mutantes, que eclosionaría con la fuerza de un ciclón en cuatro cabeceras sometidas a una campaña de publicidad sonadísima y al escrutinio minucioso del fandom —todavía hoy, veinte años después, se escuchan los ecos de horror ante las tetas del Capi que diseñó Rob!—y que, como toda maniobra comercial, iría diluyéndose a lo largo del año en el que se prolongó hasta un final que se sintió impostado, forzado y decepcionante para aquellos que, como servidor, que había vibrado con todo lo que rodeó a la hoy inefable ‘Era de Apocalipsis’, arremetió con entusiasmo la lectura del cuarteto de cabeceras.

Con todo, al César lo que es del César, de ellas cuatro la que mejor resistió el paso de los meses y nos dejó más altas cualidades a nivel gráfico —que no de guión, talón de Aquiles de la apuesta ‘Reborn’— fue, sin duda alguna, esta ‘Los 4 Fantásticos’ con la que Panini ha comenzado a recopilar este curioso experimento que no se entiende sino es como hijo de su década. Una década que forzó al máximo la espectacularidad visual de sus viñetas, alzada sobre los hombros de Image pero que, en lo argumental —siempre en términos muy generales, claro— se dedicó a poner el piloto automático, a llenar páginas y más páginas de diálogos bobalicones plagados de frases hechas, sentencias jactanciosas cargadas de irrealidad y situaciones que olían a refrito de muchas cosas.

En el caso de ‘Los 4 Fantásticos’, poco importan los denodados desvelos renovadores con los que Lee intenta ofrecer una versión modernizada de la Primera Familia ya que, como se ha demostrado una y otra vez desde entonces, el trabajo de Stan Lee y Jack Kirby es uno que nunca ha perdido su halo de contemporaneidad y poca o ninguna falta le hacían —y le siguen haciendo— ni adendos ni reinterpretaciones en clave actual cuando, releyendo estas páginas, uno se da cuenta de la enorme deuda que guardan las mejores ideas de ellas a aquellas que llegaron tres décadas antes.

Eso sí, como decía antes, la espectacularidad de Jim Lee a los lápices es cuestión innegable, y al menos los cuatro primeros números se cuentan entre los mejores que el artista ha cuajado a lo largo de su trayectoria. Harina de otro costal son, sin embargo, los otros ocho, ya aquellos que se encuentran en las manos cada vez más laxas del artista ya, sobre todo, las que recaen en nombres como los de Brett Booth o Ron Lim, dibujantes eficientes pero que no están a la altura del listón dejado por Lee y que sirven de claro exponente de lo errático del rumbo que terminó tomando una idea que, no obstante, cabría apuntar como temprano germen junto a la citada ‘Era de Apocalipsis’ de lo que, cinco años más tarde, nos ofrecería la editorial de mano del Universo Ultimate. ‘Nuff said!!!

Heroes Reborn. Los 4 Fantásticos

  • Autores: Jim Lee & VVAA
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 336 páginas
  • Precio: 30,87 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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