‘Hellblazer’ de Brian Azzarello: Constantine goes noir

hellblazer azza 01Durante aproximadamente dos años, Brian Azzarello (‘100 Balas’, ‘Loveless’, ‘Joker’, etc.), se ocupó de los guiones de la cabecera del mago Constantine. Para ello, ideó una trama a largo plazo, dividida en arcos más pequeños, que llevaba al londinense a cruzar el gran charco para un largo periplo por la geografía norteamericana. Claro que ese concepto, mutatis mutandis, ya lo había usado Alan Moore en ‘La cosa del pantano’, guionista y cabecera, por otra parte, de donde había nacido ‘Hellblazer’. Así que, para darle la vuelta y no volver a recrear el gótico americano, Azzarello acude a lo que mejor se le da: la serie negra

El tomo empieza con un John Constantine que ha dado con sus huesos en una cárcel estatal norteamericana por un asesinato que no ha cometido. Lentamente, en el transcurso de las páginas y los arcos, iremos sabiendo por qué se le cargó con esta muerte, quién era el culpable y qué quería de nuestro mago. Este primero de los arcos (“Entre rejas”) es el que más llama la atención. Primero, por el dibujo del clásico Richard Corben, y segundo, por la situación en la que el guionista mete a nuestro protagonista. ¿Os imagináis a nuestro John, rodeado de negrotes musculados o de mafiosos? ¿Qué hará, sus recursos le permitirán sobrevivir? Pues sí, y bastante bien, por cierto. Me hubiera gustado más verlo en más aprietos, pero da la impresión de que Constantine es tan cabrón, que la prisión para él es como jugar a tomar el té y las pastas.

De hecho, Azzarello tiene una visión del Constantine, no más canalla, pero sin duda, no del más atribulado, no hasta las alturas (o bajuras) a las que le sometió Garth Ennis o Peter Milligan al final de la serie. En la etapa de Azzarello Constantine no deja de controlar la situación en ningún momento, y eso es algo que, como personaje, supone cierto lastre para la tensión narrativa porque no se le ponen demasiados impedimentos al protagonista. Simplemente, tenemos a John haciendo lo que mejor sabe hacer, y sin ningún obstáculo para ello.

Más enjundia tiene el arco “Infierno helado”, donde una cantina es secuestrada por un grupo de ladrones en medio de un fuerte temporal de nieve. Pero no es la única amenaza con la que se topa Constantine, porque a eso hay que añadir la leyenda del “hombre de hielo”, que parece que ha vuelto a actuar en la zona. La claustrofobia que produce el encierro y los secretos que comparten los personajes hacen de este el arco más interesante del conjunto.

hellblazer-guydavis-01-650x580Azzarello juega con los elementos que le son más favorables, y así, tenemos intriga carcelaria, pueblos que esconden secretos, o los chanchullos de un grupo de neonazis. Lo que se le da bien a Azzarello es la recreación de ese ambiente patibulario, o en su defecto asfixiante, lleno de personajes abyectos, siempre con una réplica afilada, que buscan satisfacer sus necesidades sin importarles las consecuencias morales, y entre los cuales se cuenta, obviamente, nuestro Constantine.

hellblazer_azzarelloEn el apartado visual, la nómina de grandes autores es excelente y el trabajo de los dibujantes, bastante bueno. Tenemos al mencionado Corben, del que no he sido un gran lector (por mi edad no llegué a la época de las revistas de cómic) y en esta ocasión se me antoja un tanto suelto y desproporcionado, aunque sabe jugar con las luces y sombras como pocos. Diametralmente diferentes, pero también brillantes resultan Guy Davis (habitual de ‘Sandman Mistery Theatre’, que se encarga de unos números que vuelven a la juventud punky de Constantine y que, como veremos, tienen mucho que ver con el cuadro general de este tomo) o el argentino Marcelo Frusin, que lleva la batuta gráfica de la mayoría del tomo. Su estilo de contrastes se encuentra a caballo entre Eduardo Risso (colaborador habitual de Azzarello), Kelley Jones (‘Sandman’) y a Tim Sale, y es precisamente un estilo que se adapta a la forma de narrar y a la temática que domina Azzarello. Hay apariciones breves de Steve Dillon (haciendo lo único que sabe hacer) o de Giuseppe Camuncoli, al que volveríamos a ver al final de la serie. En las portadas, Tim Bradstreet y Lee Bermejo (otro que coincidiría de nuevo con Azzarello, en ‘Joker’ y ‘Luthor’) están excepcionales. E incluso tenemos al bueno de Cameron Stewart entintando en algún nuúmero. En general, todos cumplen bastante bien con su cometido.

En general, este tomazo (casi 700 páginas de ‘Hellblazer’) cumple con lo que promete: una versión muy personal de nuestro mago favorito, arropada por un grupo de buenos artistas que saben darle bien la réplica al señor Azzarello.

Hellblazer de Brian Azzarello

  • Autores: Brian Azzarello & VVAA
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 696 páginas
  • Precio: 45 euros

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Josep Oliver @cisnenegro

Lector todoterreno, filólogo de vocación, actualmente profesor de Literatura en Secundaria. En esto del cómic he intentado tocar todos los palos: en el teórico, he escrito diversos artículos académicos; en el práctico soy coautor del cómic “El joven Lovecraft”, y como crítico y divulgador de cómic escribo en varias publicaciones. Mantengo el blog Cisne Negro desde hace más de diez años.

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