‘Grandes autores de la Liga de la Justicia. Grant Morrison -JLA vols. 1 & 2’, a caballo entre dos mundos

JLA Morrison portadas

Antes de que su personal huella marcara para siempre a Batman. Antes de que hollara en una de las tres mejores aproximaciones que se ha hecho sobre Superman. Antes de que redefiniera a los mutantes para el nuevo siglo. Antes de todo eso, y de que su nombre estuviera asociado a las altas cotas que ostenta en la actualidad, Grant Morrison demostró que era él una de las voces llamadas a convertirse en futuro adalid del tebeo de superhéroes yanqui. Bien es cierto que previo a su desembarco en las páginas de la ‘JLA’, el escocés había ofrecido un adelanto magistral de lo que haría muchos años después con el señor de la noche en esa fascinante novela gráfica llamada ‘Arkham Asylum’, pero la rareza como la que era entendida allá por los noventa aquella incursión en las paredes del sanatorio mental no podía servir de elemento prefigurador de lo que nos encontraríamos en las aventuras bigger than life del grupo por excelencia del Universo DC.

Y es que si algo caracterizó a los 41 números en los que Grant Morrison se mantuvo al frente de la ‘JLA’ eso fue el apostar fuerte y desde el principio porque todo lo que sucediera en las páginas de la cabecera fuera de unas proporciones que se movieran entre lo universal y lo cósmico. Para ello, nada mejor que contar, de partida, con una alineación que abandonaba las insustancialidades por las que se había movido el supergrupo en el pasado más inmediato. Unas insustancialidades que habían comenzado a ser corregidas por el ‘Sueño de una noche de verano’ —la miniserie escrita por Mark Waid y Fabian Nicieza— y que aquí llevarán a Morrison a contar con los pesos pesados de la cosmología decera con Superman, Batman, Wonder Woman a la cabeza acompañados de Flash, Aquaman, el Detective Marciano y el Green Lantern de entonces —Kyle Rayner—. Una alineación de infarto que se encaminaba a recuperar la mejor tradición de las aventuras más grandes vividas por los superhéroes de la casa y que empezaba a todo trapo con la llegada del Hiperclán y los cuatro primeros números de la nueva etapa de la colección.

Asociados todos los componentes de la Liga a dioses de la mitología clásica —ya se sabe, Superman-Zeus, Batman-Hades, Wonder Woman-Hera, etc…— la apuesta del escocés en el arranque de la serie es la de inclinarse más por la descripción de las sinergias generales que mueven a los héroes a unir sus fuerzas para combatir un mal inabarcable que hacerlo hacia el desarrollo particular de éste o aquél personaje en particular. Y precisamente es esa inclinación la que convierte al Morrison de mediados de los noventa —que nada tiene que ver con el que después ahondara en la psique individual de Batman y Superman— en el escritor idóneo para ofrecer las que probablemente son las mejores lecturas que se han hecho de cara a la JLA, una hazaña ésta que el escocés repetirá después con los mutantes del Universo Marvel y que lo convierte en el único guionista que de forma más precisa ha sabido entender lo que cada una de las alineaciones necesitaba en el momento en el que se hizo cargo de ellas.

JLA Morrison interior

Como decía, el arranque de la JLA deja claro que aquí no va a haber lugar para las medias tintas, y la lucha de Superman, Batman y compañía contra las fuerzas del Hiperclán es una aventura sobresaliente que, aunque sólo sea en apuntes breves, ofrece espléndidas lecturas sobre la trinidad del Universo DC, siendo especialmente brillante aquello que se centra en el detective de Gotham. Rubricada por el muy personal y exagerado estilo de Howard Porter —acotación al hilo del artista: impresionante el proceso de reinvención al que le hemos visto someterse en las páginas de ‘Justice League 3000’—, la introducción que suponen los citados cuatro primeros números es la puerta que invita a seguir explorando una colección que, a partir de ahí, sólo se moverá en curva ascendente.

Una curva que siempre tendrá a Porter como principal protagonista a los lápices pero que dejará espacio a otros talentos gráficos como el de nuestro Oscar Giménez. El de Badalona, que a mediados de los noventa se encontraba en las puertas de haber seguido los pasos de otros artistas españoles a la hora de triunfar en Estados Unidos, firma en el primero de los dos volúmenes que hoy estamos tratando los números ocho y nueve de la colección, una suerte de Otros Mundos que permite a Morrison explorar posibilidades inéditas de los personajes y que son magnífica prueba del talento que Giménez derrochaba por aquél entonces —una pena que no supiera mantener un cierto ritmo de producción y que, junto con lo que le habíamos visto momentos antes en Flash, tengamos que viajar veinte años en el pasado para poder dar cuenta de su buen hacer a los lápices.

Con un segundo tomo que queda ocupado en su gran mayoría por la magnífica ‘El vaivén de los tiempos’ —arco que vuelve a insistir en la constante elevación de las apuestas de Morrison para con la colección—, y que añade la aparición de ese villano casi invencible que fue Prometeo, el impresionante ritmo que imprime Morrison a la historia, auxiliado llegado el momento por la herramienta que supone ir alterando a voluntad la alineación de la Liga, es sin duda la mayor de cuántas soberbias cualidades reunen las casi seiscientas páginas de que constan los dos primeros tomos con los que ECC recupera una etapa maravillosa a la nada ha afectado el volver después de casi dos décadas. Un clásico contemporáneo de los cómics que, por debajo de los grandes títulos del escocés, se sitúa no obstante muy por delante de lo que hoy por hoy podemos encontrar en el seno de DC.

Grandes autores de la Liga de la Justicia. Grant Morrison -JLA vols. 1 & 2

  • Autores: Grant Morrison, Howard Porter et al.
  • Editorial: ECC
  • Encuadernación: 2 vols. Cartoné
  • Páginas: 256 y 320 páginas
  • Precio: 23,75 y 28,98 euros en Amazon & Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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