‘Goya. Lo sublime terrible’, el sueño de la razón produce magistrales tebeos

Málaga es cuna de talento. Y no es una afirmación hecha porque sí. Picasso, Blas Infante, Antonio Cánovas del Castillo, Antonio Banderas, Pablo Alborán, Antonio de la Torre, Dani Rovira, el inmortal Chiquito de la Calzada, Dani García, Marisol, Antonio Molina…y la lista seguiría y seguiría. Y es probable que en ese seguir no se incluyera, normalmente, a un nombre cuyo talento supera, con creces, al de otros mucho más mediáticos. Un nombre que, cada vez que firma una nueva obra, consigue sorprender por su imaginación y su extrema habilidad para reinventarse. Un nombre que maneja como nadie en el mundo del tebeo nacional —me atrevería a decir incluso que en la narrativa nacional— los resortes del género de terror y que, cada vez que ha incursionado en él, lo ha hecho para ofrecernos títulos capaces de acojonar al más pintado. Un nombre que ha conseguido, con trabajo y tesón, hacerse hueco en el panorama yanqui con su propia editorial. Un nombre que, ahora, nos ofrece un acercamiento a uno de los españoles más inmortales de la historia y que, al hacerlo, logra una nueva cota que superar en el futuro.

Porque, que quede claro sin resquicio para la duda, lo que Jose Antonio Torres —El Torres— pone en juego junto a Fran Galán en las páginas de ‘Goya. Lo sublime terrible’, no está al alcance del común de los mortales, y es de tal calibre el trabajo de fusión que lleva aquí a cabo entre realidad y ficción, de tal amplitud la validez documental que esta terrorífica visión del genio de Fuendetodos podría adquirir y de tan hondo calado la huella que deja en el lector, que tacharla como una de las mejores obras de este 2018 es algo que que nos resulta casi obligado.

Ya en su prólogo, y con su habitual y ágil verbo, se deshace en elogios hacia el libro publicado por Dibbuks un Rafa Marín que tacha de “sublime” —haciendo clara referencia al título— lo que aquí pergeñan los dos artistas españoles. Y aunque el epíteto da para mucho, resulta escueto y limitado para el real alcance de lo que aquí se plantea, ya estemos hablando del guión de El Torres, ya lo hagamos del superlativo y mayestático trabajo que Fran Galán hace en unas páginas que ofrecen varias capas de lectura, revelándose de manera estratificada al lector que no pasee la vista de forma somera en ellas, sino que se pare en cada viñeta y escudriñe el bello hojaldre que cuaja el artista sevillano.

Un hojaldre que empieza con los personajes, tratados con esmero, con soberbia definición y con precisión en lo que a la expresividad se refiere; que de ellos pasa a lo que vemos en un segundo plano relacionado de manera íntima con la obra de Goya, siendo incontables las referencias que aquí se incluyen a pinturas archiconocidas del maestro barroco como parte de los entornos, reales, fabulados o febriles por los que se mueve la acción y que, usándolos como puente, abre la puerta a un torrente inagotable de lecturas que combinan el hecho tebeístico con el pictórico para abundar en la torturada psique de ese genio que fue Francisco de Goya y Lucientes.

El torbellino de emociones que se deriva de lo muy visceral de las planchas de Galán es controlado con pulso firme por El Torres con un guión estructurado a través de tres actos, un recurso muy teatral —o cinematográfico— en el que el escritor malagueño nos lleva del Cádiz de 1793 — dando un pequeño salto a la Valencia de 1790, ya que la mayor parte del primer acto es un enorme flashback— al Madrid, primero, de 1794 y, después, de 1820 para despedirse en un sencillo epílogo que nos traslada al Burdeos en el que terminará sus días el autor de ‘La maja desnuda’.

Mezclando, como ya hemos dicho, realidad y ficción, El Torres apuesta de nuevo por el terror para dar una explicación sobrenatural a la etapa negra de Goya, esa en la que el pintor zaragozano esculpió lienzos tan perturbados como ‘El aquelarre’ o ‘Saturno devorando a su hijo’, obras que se alejan de la luminosidad que atesoraba su anterior fase y que aquí abren la puerta a un mundo de pesadilla compartido entre el artista y la Duquesa de Alba, imprescindible co-protagonista de este álbum que, como último logro, desatará, en quién no lo conozca, una imperiosa necesidad de saber más de aquél genio sordo que, pintor de reyes y pesadillas, retratista de la nobleza y el pueblo, y observador de hechos fundamentales de la historia de nuestro país, marcó para siempre el arte español. Quién sabe si, a su manera, ‘Goya. Lo sublime terrible’ lo hará también.

Goya. Lo sublime terrible

  • Autores: El Torres & Fran Galán
  • Editorial: Dibbuks
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 208 páginas
  • Precio: 28,02 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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