‘Gideon Falls 1. El granero negro’, el mejor cómic yanqui de 2018

Desde que apareciera su primer número, y paulatinamente en una ascensión que podríamos calificar de meteórica‘Gideon Falls’ ha ido convenciéndonos cada vez más hasta que, allá por el tercer o cuarto ejemplar de los nueve que han aparecido hasta el momento, no había duda alguna en nuestra cabeza: la cabecera de terror escrita por Jeff Lemire y dibujada por Andrea Sorrentino tenía que, no ya formar parte de lo mejor de 2018, sino ponerse a la delantera de todo lo que nos ha llegado de allende el Atlántico en el último año.

De lo que se ha desvelado por ahora, ‘Gideon Falls’ gira en torno a un siniestro granero —el “Granero Negro”— que, apareciendo en el pequeño pueblo que da nombre a la serie, y al mismo tiempo en una gran ciudad que diría que es Nueva York —aunque no estoy seguro de que la hayan nombrado en algún momento—, tiene atormentados a un pequeño corpúsculo de personajes que son manejados por Lemire con una precisión quirúrgica, la misma que usa Sorrentino para cuajar unas planchas portentosas, que juegan con el lector a placer y nos someten a un macabro ejercicio que sólo puede ser calificado como magistral.

Premios Fancueva 2018

Los dos párrafos anteriores condensaban, allá por finales de año, parte —que no todo— de lo que servidor quería utilizar como justificación para respaldar el «entregar» el Premio Fancueva 2018 al Mejor Cómic U.S.A a ‘Gideon Falls’, la cabecera de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino que, aparecida en marzo y bajo ese sello Image que no parece dar muestras de querer poner freno a la magnificencia que lo lleva envolviendo desde hace casi una década, nos había ido «volando la cabeza» a cada nuevo número que la editorial iba publicando. Y ahora que Astiberri nos ha hecho llegar su primer volumen, que recopila los seis primeros ejemplares de la serie, tenemos por fin la oportunidad de completar esas escuetas impresiones con más información —que no spoilers, cuidado— sobre un título que, desde que escribiéramos sobre él en diciembre, no ha hecho sino continuar aumentando en calado a lo largo de los tres nuevos números que han visto la luz al otro lado del Atlántico.

¿Qué es Gideon Falls? Gideon Falls es un pequeño pueblo imaginario de la América profunda que trae a la memoria de manera inmediata esos idílicos lugares en los que Stephen King siempre ha situado sus peores pesadillas. Pero Gideon Falls también es una enorme urbe con casi cinco millones de habitantes. Pueblo y ciudad, ciudad y pueblo, sirven de doble escenario sobre el que Lemire sitúa a sus cuatro actores principales, dos hombres y dos mujeres unidos por un elemento común, el «granero negro» al que hace referencia el título de este primer recopilatorio —mira que suena ominoso, pero resonancias aún más macabras comporta el «black barn» del inglés original, ¿no creéis?—.

Ellos son un párroco recién llegado al pueblo después de que el último desapareciera en misteriosas circunstancias; la ayudante del sheriff del lugar, que perdió a un hermano hace años y que, desde entonces, no ha cesado en su búsqueda —ligada, como podréis imaginar, al citado granero—; un supuesto enfermo mental que, perdido en locura de la gran ciudad, está obsesionado con encontrar en la basura restos que le ayuden a reconstruir el granero y, por último, la doctora que está tratándolo y que, sin poder evitarlo, se verá arrastrada a ese lugar maligno que, si la habéis visto, es una suerte de versión de la iglesia que utilizaba Sutter Cane para extender el mal primigenio que contaminaba el mundo en la magnífica ‘En la boca del miedo’ de John Carpenter.

La forma en la que Lemire dota a cada uno de sus cuatro «actores» de voz propia no es ni la mitad de grande de lo que el guionista consigue ir montando de forma paulatina alrededor del granero y de lo que parece encontrarse detrás de él. Todavía a estas alturas —con doce números a sus espaldas— son más las preguntas que las potenciales respuestas que el guionista ha ofrecido, pero tamaño es el nivel de intriga que las páginas de la serie han sido capaces de suscitar que sólo hay algo que las supere, la capacidad del creador de ‘Sweet Tooth’ y ‘Trillium’ para instilar el miedo en el lector.

Muchas son las ocasiones en las que he afirmado, a la hora de hablar de un cómic de terror, de la extrema dificultad que comporta, para cualquier equipo creativo, conseguir, con tan sólo dibujos y palabras, sin la ayuda del movimiento y el sonido, provocar miedo en el que sostiene en sus manos el volumen que sea. A fin de cuentas, las condiciones en las que uno lee no son las mismas en las que suele ver una película, y tan sólo por el uso adecuado de la construcción de atmósferas sonoras, una producción cinematográfica tiene hecho más del 50% del trabajo de atemorizarnos. Es por ello que, desprovisto de todo ese mundo sonoro, resulta aún más encomiable lo que Lemire y Sorrentino consiguen con ‘Gideon Falls’.

Fundamentado en la manera en la que se hilvana el conjunto, en la forma en la que se definen los personajes y en la precisión con la que se tratan los diálogos para sumirnos en la locura que se precipita desde el granero, es sin lugar a dudas el arte de Sorrentino el que suma enteros incuestionables para mantenernos acojonados a cada nueva entrega de la cabecera: alternando páginas de estructura «tradicional» con otras como la de arriba que se dan a magistrales juegos de formas, hay instantes en ‘Gideon Falls’ en los que el artista nos ofrece unas planchas que nos dejan poco menos que boquiabiertos, explorando el medio gráfico con una ingente cantidad de recursos que están a mucha distancia de lo que podemos encontrar normalmente en un cómic yanqui al uso. Un epíteto éste del que la serie huye rauda, alzándose como una muy rara avis que, al tiempo, se encumbra como lo mejor que le hemos leído a Lemire hasta la fecha, superando incluso a esa magistral cabecera que es ‘Descender’. Ahí es nada.

Gideon Falls 1. El granero negro

  • Autores: Jeff Lemire y Andrea Sorrentino
  • Editorial: Astiberri
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 160 páginas
  • Precio: 17,10 euros en Amazon

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Sergio Benítez @fancueva

Lector voraz. Cinéfilo empedernido. “Seriófilo” de pro. Jugador (que no ludópata, cuidado) impenitente. Melómano desde la cuna. Arquitecto de carrera. Profesor por vocación. Gaditano de nacimiento. Sevillano de corazón. Cuarentón recalcitrante y compulsivo "opinador" acerca de todo aquello que es pasión personal.

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