‘Fatale vol.4: Reza para que llueva’, smells like teen Jos

FatalePortada
Cada vez que aparece en las estanterías una nueva entrega de alguna de las series firmadas por Ed Brubaker y Sean Phillips nos encontramos con un puñado de sensaciones contrapuestas que, por un lado, nos hace disfrutar como nunca de la lectura que tenemos delante pero, por otro, sabemos que es un paso más avanzando inexorablemente hacia el final de la colección. Ya ocurrió con Sleeper, con Criminal y con Incognito, ¿por qué iba a ser distinto con Fatale? Es evidente, ocurre exactamente lo mismo que con esos títulos.

La calidad que desprende cada una de las obras mencionadas está contrastada y verificada por cualquiera que se haya acercado a alguna de ellas y, como se ha mencionado, cuando el inevitable final se acerca, en lo único que podemos pensar es en el siguiente proyecto que tendrán entre manos los autores. A falta del quinto y último volumen de Fatale, ya sabemos que Brubaker y Philips han puesto en circulación The Fade Out (con todos los elementos marca de la casa que caracterizan a los tebeos facturados por el maravilloso dúo) y, como no podía ser de otra forma, la serie ha recibido todo tipo de alabanzas, así que esperemos ver pronto su publicación por estos lares.

Mientras llega y no, ‘Fatale: Reza para que llueva’, hará la espera mucho más llevadera. Tras el anterior volumen en el que leíamos algunas historias del pasado de la misteriosa Josephine, ahora nos llega un nuevo capítulo, esta vez mucho más “contemporáneo”, ya que la acción transcurre en Seattle durante la explosión del movimiento Grunge y de la Generación X, conceptos que nos suenan (mal que nos pese, ya vamos teniendo una edad) de haberlos vivido no hace mucho. Estaba cantado (permítanme el chascarrillo fácil) que la música iba a desempeñar un papel importantísimo en la narración teniendo en cuenta todo lo que significó esta nueva forma de ver la vida.

Nicholas Lash es el frontman de una formación musical que no pasa por su mejor momento. Para poder sufragar todos los gastos que tiene pendiente se lanza a atracar bancos, actividad de la que consigue salir más o menos indemne. Entre golpe y golpe se topará con una amnésica Jo que, en su línea habitual, hará que pierda la cabeza por ella. ¿Qué consecuencias tendrá la llegada de la bella mujer a la casa que comparten todos los integrantes de la banda? Sumen algún que otro asesinato ritual de lo más escalofriante y tendrán la penúltima parada de un viaje apasionante al que le queda muy poco. Brubaker sigue pisando a fondo el acelerador y Phillips dibuja tan insultantemente bien como siempre, lo difícil lo hace fácil. El resultado: todos contentos y conformes. Al menos hasta la siguiente entrega.
[Grade — 9.00]

Fatale vol.4: Reza para que llueva

  • Autores: Ed Brubaker y Sean Phillips
  • Editorial: Panini
  • Encuadernación: Cartoné
  • Páginas: 136
  • Precio: 15,00 euros

Etiquetas

Mario de Olivera @fancueva

No sé si el médico que ayudó a mi madre a traerme al mundo me dio un cate en el culo o directamente me arrimó un Spiderman. Lo que sí tengo claro es que desde que tengo uso de razón siempre he tenido un tebeo entre las manos. Por el camino se fueron añadiendo más aficiones que me convierten en un devorador de series, películas y algún que otro libro. Jugador “devezencuandero” a lo que me pongan por delante, siempre y cuando medie el machacamiento de zombies o de ejércitos plagados de magos y orcos, intento estar siempre liado con cualquier actividad lúdico-frikoidal que haga mi existencia sevillana algo más agradable y entretenida. Oh yeah!

Compartir este Artículo en

Deja un Comentario